30 de diciembre de 2013

El matrimonio vive de la eucaristía


"La Eucaristía es la fuente misma del matrimonio cristiano. En efecto, el sacrificio eucarístico representa la alianza de amor de Cristo con la Iglesia, en cuanto sellada con la sangre de la Cruz (Cfr. Jn.19, 34). Y en este sacrificio de la Nueva y Eterna Alianza los cónyuges cristianos encuentran la raíz de la que brota -que configura interiormente y vivifica desde dentro- su alianza conyugal. En cuanto representación del sacrificio de amor de Cristo por su Iglesia, la Eucaristía es manantial de caridad. 

27 de diciembre de 2013

San Juan Apóstol y evangelista: la eucaristía como fundamento de la vida cristiana




Himno de Laudes de la Fiesta litúrgica:

Tú que revelaste a Juan
tus altísimos decretos
y los íntimos secretos
de hechos que sucederán,
haz que yo logre entender
cuanto Juan ha contado.
Déjame, Señor, poner
mi cabeza en tu costado.
 

24 de diciembre de 2013

La Eucaristía en la Navidad




Si en el Niño que María estrecha entre sus brazos, los Reyes Magos reconocen y adoran al esperado de las gentes anunciado por los profetas, nosotros podemos adorarlo hoy en la Eucaristía, y  reconocerlo como nuestro Creador,  único Señor  y  Salvador.»  

23 de diciembre de 2013

Navidad: contemplemos y vivamos el misterio de Dios hecho hombre, en la celebración de la Eucaristía


 
 
 

 
Vivamos con alegría la Navidad que se acerca. Vivamos este acontecimiento maravilloso: el Hijo de Dios nace también «hoy»; Dios está verdaderamente cerca de cada uno de nosotros y quiere encontrarnos, quiere llevarnos a Él.

14 de diciembre de 2013

6 de diciembre de 2013

Impresionante bendición con el Santísimo



En la noche del último sábado de noviembre, desde el monte Tibidabo, se bendice con el Santísimo a la ciudad de Barcelona y a sus gentes.



 
 
En el lugar más alto de la urbe catalana, en el monte Tibidabo, se halla un templo magnífico, construido en 1961 con carácter expiatorio en honor al Sagrado Corazón. La imagen de Cristo en su cumbre, iluminada durante la noche, domina la ciudad.
 

Velar con Cristo en la Noche de la historia: ¡Estar atentos!


 
 
Las dos últimas semanas del tiempo Ordinario y la primera semana de Adviento repiten insistentemente, en las lecturas bíblicas, las oraciones, prefacio y preces de Laudes y Vísperas, "velad", "vigilad".
 
Este es un concepto muy cristiano: vigilamos, velamos, porque estamos atentos a que Cristo venga, a que Cristo vuelva en su gloria, a que Cristo se manifieste día a día en la historia de nuestra vida.
 
Se vigila, se está velando despierto, se mira por la ventana con inquietud si se aguarda a que llegue alguien que nos importa, a quien queremos; si no es así, nos da igual si alguien viene o no, no nos provoca ningún deseo, permanecer apaciblemente sentados.
 
La vigilancia, el velar por la noche aguardando, tiene que ver con el deseo y la esperanza: el deseo de Cristo, la esperanza en Él sabiendo que cumple sus promesas y que es Fiel.
 
 

50 años de la Sacrosanctum Concilium


La Liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza.
 

24 de octubre de 2013

Piedad eucarística. ¡Todavía un poco más!

 
Es frecuente en la literatura espiritual ver en María Magdalena un modelo acabado de piedad eucarística.
Así como ella rondó y custodió el sepulcro donde fue depositado el cuerpo adorable de Nuestro Señor, con igual perseverancia el alma eucarística ronda y adora el cuerpo de Cristo escondido en el Sagrario, anhelando un poco más de tiempo junto a Él.
 
Escribe al respecto el padre Antonio de Castellammare: 
 

“Vengan ustedes solos Conmigo a un lugar tranquilo a descansar un poco”



Venite seorsum in desertum locum et requiescite pusillum”


Mc.6, 31
 

 
 
Venid a un sitio tranquilo;
a un lugar apartado del bullicio agobiante
que nos acompaña día y noche;
a un lugar retirado
de vuestros negocios y preocupaciones,
de vuestras falsas necesidades;
a un lugar apropiado para encontrarnos con Dios,
entre vosotros y con vosotros mismos.
 

Adoración nocturna

14 de septiembre de 2013

Beato José Brochero, sacerdote y la Eucaristía


El Padre José Brochero fue un apóstol incansable de los Ejercicios Espirituales ignacianos, siguiendo una tradición secular de la Compañía de Jesús que se remonta a los tiempos coloniales. Su inmensa Parroquia, de 4200 kilómetros cuadrados tuvieron la impronta de su celo sacerdotal. Más de 70.000 paisanos del valle de Translasierra en Córdoba hicieron sus Ejercicios en vida de Brochero.

Uno de los días de esos Ejercicios giran en torno al tema: “ME AMÓ Y SE ENTREGÓ A LA MUERTE POR MÍ” y el Beato en sus pláticas lo relacionaba con la Eucaristía.

8 de agosto de 2013

Gran testimonio eucarístico

Este miércoles 24 de Julio ocurrió un Milagro Eucarístico en Guadalajara, Jalisco. "Este es un momento de bendición grande para esta comunidad y para todo el mundo". Así calificó el señor cura José Dolores Castellanos Gudiño al fenómeno que aconteció ayer en su parroquia luego de que brotara sangre de una hostia consagrada. Entre cantos, palmas, lágrimas, grandes filas y celulares que querían captar el instante, miles de fieles católicos y no creyentes acudieron a la Parroquia de María Madre de la Iglesia ubicada en la colonia Jardines de la Paz (Guadalajara, México) para ser testigos del que ya llaman acontecimiento divino o milagro. Un destello y una voz Eran las 12:00 del día cuando el sacerdote encargado de la parroquia hacía su oración como todos los días hincado frente al Santísimo cuando de repente vio un destello y escuchó una voz que le daba unas indicaciones: "Repica las campanas para que acudan todos, derramaré bendiciones a los que estén presentes y todo el día. Toma tu pequeño sagrario de adoración particular y llévalo al altar de la parroquia, coloca también junto al pequeño sagrario la custodia grande, no abras el Sagrario hasta las tres de la tarde, no antes, haré un milagro en la Eucaristía, el milagro que se realizará será llamado el ´Milagro de la Eucaristía en la Encarnación del Amor junto con nuestra Madre y Señora´, plasmarás la imagen que ahora te digo y la darás a mostrar". Después "la voz" le dijo que lo transmitiera "a sus apóstoles" (los sacerdotes) para que les sirviera en su conversión y que a todas las almas llenaría de bendiciones. Un cura emocionado El Padre Lolo -como lo conocen sus feligreses- dijo que no pudo pronunciar ninguna palabra a esa voz que le hablaba más que: "Señor mío soy tu siervo, hágase tu voluntad". Con la voz entrecortada por la emoción que no podía ocultar el sacerdote siguió narrando lo que pasó: "Hice como se me ordenó, pedí que abrieran las puertas del templo, eran como las dos y media de la tarde, también mandé que sonaran las campanas como se me dijo. Traje de la pequeña capilla particular este humilde sagrario de madera, lo puse en el altar, puse también la custodia del Santísimo como se me ordenó y a eso de las tres de la tarde las personas que estábamos reunidas rezábamos una estación al Santísimo Sacramento, cuando pregunté que si ya eran las tres de la tarde y todos me dijeron que sí. Me acerqué al Sagrario y al abrirlo la hostia consagrada por nuestro Señor Jesucristo estaba bañada en sangre."

1 de agosto de 2013

La mención del nombre de San José en las plegarias eucarísticas de la Misa

 

 La  Congregación para el Culto Divino, por decisión ya tomada por Benedicto XVI y ahora confirmada por el Papa Francisco, ha hecho público el decreto "Paternas vices" que introduce la mención del nombre del San José en todas las Plegarias Eucarísticas de la Misa.
 
DECRETO
 
En el paterno cuidado de Jesús, que San José de Nazaret desempeñó, colocado como cabeza de la Familia del Señor, respondiendo generosamente a la gracia, cumpliendo la misión recibida en la economía de la salvación y, uniéndose plenamente a los comienzos de los misterios de la salvación humana, se ha convertido en modelo ejemplar de la entrega humilde llevada a la perfección en la vida cristiana, y testimonio de las virtudes corrientes, sencillas y humanas, necesarias para que los hombres sean honestos y verdaderos seguidores de Cristo. Este hombre Justo, que ha cuidado amorosamente de la Madre de Dios y se ha dedicado con alegría a la educación de Jesucristo, se ha convertido en el custodio del tesoro más precioso de Dios Padre, y ha sido constantemente venerado por el pueblo de Dios, a lo largo de los siglos, como protector del cuerpo místico, que es la Iglesia.
 

17 de junio de 2013

Fe en la Eucaristía


La fe y el amor de Clara a Jesús-Eucaristía era inmenso. El hecho que acabamos de reconstruir nos lo pone de manifiesto. En San Damián había costumbre de adorar al Señor en la reserva extrasacrificial, de acudir a Él para todo.

Hay rasgos y gestos que, en un momento dramático, no se improvisan, nos revelan. Ante el peligro de una avanzadilla de sarracenos desbocados, cuando no contaban con ninguna protección humana ni posibilidad de pedirla, no se pierde la serenidad. ¡Son pobres!... ahí está el secreto. Y pobre es el que se ha lanzado en el despojo existencial porque tiene puesta en Dios toda su confianza. El movimiento habitual de las Hermanas Pobres era cada día: esperarlo todo del Señor, esperar sólo de Él «el PAN nuestro de cada día», que de forma estereotipada en el lenguaje bíblico representa todas las necesidades del espíritu y del cuerpo.

No hay ningún rito de superstición, sino la fe convencida y familiar en la presencia de Jesús en la Eucaristía, cuando Clara hace poner ante ella la píxide de plata y marfil. ¡Con qué humildad, a pesar de su debilidad y la necesidad de ser ayudada, se postra rostro en tierra! «Los instantes de peligro inminente excluyen la reflexión: el corazón revela entonces sus impulsos íntimos. Si Clara acude tan espontáneamente a Cristo en el Santísimo Sacramento, si le pide ayuda y le confía el cuidado de defender a las hermanas, en vez de recogerse simplemente en Dios, es, sin duda, porque estaba habituada a buscar a su Señor en la hostia consagrada».

16 de junio de 2013

El amor hasta el extremo de Clara de Asís a la Eucaristía



Sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo... (Jn 13,1).

I. El florecer eucarístico en los tiempos de Clara de Asís

1) Antes del siglo XIII
«Una es la Iglesia universal de los fieles, fuera de la cual nadie puede salvarse. En ella es a la vez sacerdote y sacrificio Jesucristo, cuyo cuerpo y sangre se contienen verdaderamente bajo las especies de pan y de vino en el sacramento del altar, por haberse transubstanciado, en virtud de la divina potencia, el pan en el cuerpo y el vino en la sangre».

13 de junio de 2013

El Padre, fuente y fin de la Eucaristía



La Eucaristía es revelación y comunicación del amor del Padre, es el gran abrazo en el que culmina ese gran misterio de su inmensa ternura hacia nosotros; ese gran amor sin «por qué» y sin límites del que hemos nacido y que constituye nuestra verdad última: «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo; por cuanto nos ha elegido en él antes de la creación del mundo para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor; eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia con la que nos agració en el Amado» (Ef 1,3-6).

12 de junio de 2013

La Eucaristía, Banquete del Señor Jesús



«Jesús, el Señor, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, después de dar gracias, lo partió y dijo: --Esto es mi cuerpo entregado por vosotros; haced esto en memoria mía. Igualmente, después de cenar, tomó el cáliz y dijo: --Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; cuantas veces bebáis de él, hacedlo en memoria mía» (1 Cor 11,23-25). La Eucaristía fue instituida por Jesús y sigue siendo presidida y realizada por él. Él es el novio: «Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero» (Ap 19,9). Por eso la llamamos «cena o banquete del Señor».

Los cuatro relatos que tenemos de la institución de la Eucaristía, en tres Evangelios (Mt 26,17-30; Mc 14,12-25; Lc 22,7-20) y en la primera Carta de San Pablo a los Corintios (1 Cor 11,17-34), y las alusiones a la misma que nos trae el Evangelio de San Juan (Jn 6,51-59), nos ofrecen indicaciones preciosas sobre el significado que Jesús quiso darle a este banquete.

11 de junio de 2013

Fe y vida eucarísticas de Francisco de Asìs



«Fervor ardiente», «asombro»: tales son las palabras que afluyen a la mente de Tomás de Celano cuando evoca la actitud de Francisco para con la Eucaristía. «¡Ardía en fervor... admirando locamente...!» Las expresiones personales de Francisco confirman este testimonio. Pero sobre todo, al revelarnos su propia mirada sobre el «Sacramento del Cuerpo y Sangre de nuestro Señor Jesucristo», nos muestran la fe sólida, amplia, profunda, viva, que está en el origen de un tal fervor y asombro.

Esforzarnos por penetrar en esa mirada de fe puede ser para nosotros una de las maneras de caminar hacia una mejor comprensión de la Eucaristía. Y esto nos puede llevar -¡ojalá que así sea!- a compartir el fervor y asombro de Francisco ante el «Misterio de la fe», que la Iglesia, siglo tras siglo, contempla y penetra cada vez más profundamente como el centro de su vida.

La fe de Francisco en la Eucaristía es asombrosa. Aunque muy marcada por su tiempo, no queda encerrada en él. Algunas de sus expresiones llevan el sello de las cuestiones que preocuparon a la Iglesia en el siglo XIII.1 Pero la mayor parte de ellas puede resistir, sin doblegarse ni distorsionarse, la confrontación con nuestra visión actual del «Sacramento pascual».2 ¿No es siempre mucho más rica y amplia la fe viva que la representación consciente que de ella propone el lenguaje de una época, influenciado por las circunstancias y necesidades del momento? En el corazón del creyente Francisco, la memoria de la Iglesia depositó sus tesoros... que las arcas del Concilio IV de Letrán no podían contener. En esa misma memoria viva beberá el Concilio Vaticano II... que tampoco la ha agotado. Porque esa memoria posee la riqueza de toda la Revelación, cuyo inventario jamás se cerrará, porque es inagotable.

9 de junio de 2013

Doctrina eucarística de San Francisco


Ya sólo el intento de presentar una síntesis de la doctrina eucarística de Francisco podría causar una cierta extrañeza, incluso en el círculo de los estudiosos de lo franciscano. Francisco es considerado en general como el hombre de la piedad práctica. «Jamás quiso él, dice Sabatier, ocuparse en cuestiones doctrinales.

La fe no pertenece para él al dominio intelectual, sino al moral: la fe es consagración del corazón».
A pesar de todo, precisamente en este tema, creemos poder hablar de una doctrina, que no ha sido simplemente extraída de la vida y piedad del santo, sino que está plasmada en afirmaciones por él hechas. Apenas hay en los escritos que de él se nos han transmitido, cuestión tan repetida y tan prolijamente tratada.

6 de junio de 2013

Hagan esto en Conmemoración mía



Mandamiento constitutivo sacerdotal

En el Leccionario Dominical IIIº -ciclo C- el Evangelio de la Misa de la Solemnidad del Corpus Christi es la narración del milagro de la multiplicación de los panes y los peces según San Lucas (Lc 9, 10-17). Como en las otras narraciones de San Mateo y San Marcos (Mt 14, 13-21; Mc 6, 32-44), resalta en la escena el sorprendente mandato del Señor: 'dadles vosotros de comer'. En San Juan (Jn 6, 1-14), con otras palabras, se recoge la misma situación: Una escena apremiante con los Apóstoles sumidos en la perplejidad por la inesperada orden del Señor. ¿Una simple orden, o un mandato más trascendente?

El milagro estupendo de la multiplicación de los panes y los peces contiene elementos que lo vinculan implícita y explícitamente a la Eucaristía, algo patente en el Evangelio de San Juan, con el sermón del Pan de Vida pronunciado por Cristo en la sinagoga de Cafarnaúm, que el Evangelista presenta como una explayación, consecuencia del milagro. En San Lucas, la narración de la acción de Cristo en el momento del milagro es una frase/oración con ritmo quasi ritual:

"...Tomó entonces los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición y los partió, y los iba dando a los discípulos para que los fueran sirviendo a la gente..."

4 de junio de 2013

Denles ustedes de comer


La fiesta del Corpus es la fiesta de la Eucaristía, el sacramento que contiene a Cristo vivo, en su cuerpo, sangre, alma y divinidad. La Eucaristía es el sacramento que Cristo instituyó en el contexto de su pasión redentora para dejarnos el testamento de su amor y de su presencia viva. «¡Oh sagrado banquete, en que Cristo es nuestra comida, se celebra el memorial de su pasión, el alma se llena de gozo y nos da la prenda de la gloria futura!». Misa y prolongación de su presencia después de la Misa, para ser adorado y para llevar la comunión a los enfermos. El sagrario, lugar privilegiado del templo, contiene a Jesús sacramentado con su lamparita roja que nos delata esa presencia. La adoración eucarística, que se va incrementando por todas partes.

Con la Eucaristía, Cristo alimenta nuestra fe. Él es el pan vivo bajado del cielo, y el que coma de este pan vivirá para siempre. Él tiene poder para hacerlo, porque es Dios, pero nos dice «Dadles vosotros de comer». Se lo dijo a sus apóstoles, recabando un pequeño bocadillo, que con su poder multiplicó para dar de comer a más de cinco mil. Nos lo dice hoy a nosotros, porque pudiéndolo hacer Él solo, quiere que cooperemos con él en saciar el hambre de nuestros contemporáneos.

2 de junio de 2013

Corpus Christi junto al Papa Francisco



CELEBRACION DEL CORPUS DOMINI EN ROMA:


1. Misa en el atrio de la Basílica papal de San Juan de Letrán
2. Procesión con el Santísimo Sacramento por la Vía Merulana
3. Bendición con el Santísima Sacramento en el atrio de la Basílica papal de Santa María la Mayor

Link:  http://www.radiovaticana.va/player/index_fb.asp?language=it&tic=VA_QBRCE7PB

31 de mayo de 2013

San Francisco de Asís y la Eucaristía



La devoción de San Francisco al cuerpo del Señor

«Ardía en fervor, que le penetraba hasta la médula, para con el sacramento del cuerpo del Señor, admirando locamente su cara condescendencia y su condescendiente caridad. Juzgaba notable desprecio no oír cada día, a lo menos, una misa, pudiendo oírla. Comulgaba con frecuencia y con devoción tal, como para infundirla también en los demás. Como tenía en gran reverencia lo que es digno de toda reverencia, ofrecía el sacrificio de todos los miembros, y al recibir al Cordero inmolado inmolaba también el alma en el fuego que le ardía de continuo en el altar del corazón» (2 Cel 201).

30 de mayo de 2013

Corpus Christi: guión para la Santa Misa


Antes que entre el celebrante:

Hoy celebramos la Solemnidad de Corpus Christi, donde haremos memoria del regalo que el Señor nos dejó, la Sagrada Eucaristía, prenda de Vida Eterna, y que es el Pan de Vida que nos purifica en esta vida peregrina para hacernos crecer en Fe, Esperanza y Caridad. Comenzamos nuestra celebración cantando….

Antes de la liturgia de la Palabra:

"La Palabra se hizo carne". Asimilemos el pan de la Palabra antes de alimentarnos con el Pan Sacramentado.

29 de mayo de 2013

Adoración eucarística en el año de la Fe



El arzobispo Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización junto con el obispo José Octavio Ruiz Arenas y monseñor Graham Bell, respectivamente secretario y susbsecretario del mismo dicasterio han presentado un evento cumbre del Año de la Fe: la solemne adoración eucarística, en unión mundial.

La adoración eucarística, tendrá lugar en la basílica de San Pedro el próximo domingo, 2 de junio, de las 17 a las 18 y su lema es “Un solo Señor, una sola Fe”, elegido para atestiguar el sentido de profunda unidad que lo caracterizará.

“Será un evento - ha explicado monseñor Fisichella- que tendrá lugar por primera vez en la historia de la Iglesia y que podemos calificar como histórico. Las catedrales del mundo se sincronizarán con la hora de Roma y estarán, durante una hora, en comunión con el Papa en la adoración eucarística. La adhesión a esta iniciativa ha sido masiva y ha ido más allá de las catedrales, involucrando a las conferencias episcopales, parroquias, congregaciones religiosas, sobre todo los monasterios de clausura y las asociaciones”.

28 de mayo de 2013

Hora Santa: para preparar la fiesta de Corpus Christi



Exposición del Santísimo Sacramento

Canto de alabanza

“Después de haber predicado a las turbas, curado los enfermos, dado vista a los ciegos, resucitado a los muertos..., después de haber vivido tres años en medio de mis apóstoles para instruirlos y confiarles mi doctrina..., les había enseñado, por mi ejemplo, a soportarse mutuamente, lavándoles los pies y haciéndome su alimento”

27 de mayo de 2013

Venezuela: se está acabando el vino para celebrar la Misa

Recemos por VENEZUELA

Mons. Lucker afirmó que Pomar es el único fabricante de vino en Venezuela y que «sustituirlo no es fácil», especialmente por los costos.
«Tendríamos que importarlo, pero no tenemos los dólares para eso», explicó el arzobispo, que no descartó que la Iglesia acuda al Gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, para solicitar divisas con el fin de traer directamente el vino.
Mons. Lucker alertó de que las reservas de vino que ahora tiene la Iglesia alcanzan para «dos meses», y recalcó que en la Eucaristía se utiliza un mosto solo «de uva, sin aditivos», por lo que es un producto que no se consigue en cualquier bodega.

25 de mayo de 2013

La vida contemplativa, en la solemnidad de la Santísima Trinidad



En este misterio se entra en actitud de profunda adoración, porque es inmenso y nos desborda por todas las latitudes.

El misterio frontal del cristianismo es el misterio trinitario. Jesucristo nos ha abierto de par en par las puertas del corazón de Dios, para introducirnos en esa intimidad divina, en la que descubrimos asombrados que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo. No es un ser solitario ni aburrido, Dios es trinidad, es comunidad, comunión, familia de amor. Tres personas, un solo Dios. Lo tienen todo en común, se distinguen por la relación personal. El Padre es el dador, el Hijo es el dado, el Espíritu Santo es el don. No cabe mayor comunidad ni mayor diferencia personal.

Entrar en este misterio sólo podemos hacerlo de puntillas, en silencio, en actitud de profunda adoración. No podemos manipular el misterio para acomodarlo a nuestra medida. En este misterio se entra en actitud de profunda adoración, porque es inmenso y nos desborda por todas las latitudes. Y entrando en este misterio, respiramos la grandeza de Dios y la grandeza del hombre, llamado a compartir esa misma vida en una corriente de amor, que tiene su origen en Dios, nos envuelve en el mismo amor y nos hace capaces de amar a la manera de Dios.

24 de mayo de 2013

Domingo de la Santísima Trinidad: comentario a la liturgia de la Palabra


Liturgia de la Palabra de la Misa

Primera: Dt 4, 32-34. 39-40 ; Segunda: Rm 8,14-17 ; Evangelio: Mt 18, 16-20

Nexo entre las lecturas

Deuteronomio: ¿Se ha oído algo semejante? Reconoce hay un único Dios. Afirmación clave. Dios se revela a sí mismo. El predicador habla de la vocación eterna de Israel. La puerta hacia el futuro está en la fidelidad a la alianza. La revelación. Dios se revela como palabra de misericordia salmo. En la carta a los romanos se habla del espíritu que hemos recibido: Dios es Padre: herederos de Dios y coherederos con Cristo. Evangelio: bautizar en el nombre de la trinidad. Enseñar. Yo estoy con vosotros todos los día en la santa Eucaristía.

La Iglesia nos propone la contemplación del misterio trinitario. Misterio que excede nuestras fuerzas humanas, pero al que podemos acercarnos con humildad para ser iluminados y fortalecidos en nuestra vocación cristiana. La primera lectura del libro del Deuteronomio expone la revelación de Dios uno. No hay Dios fuera de él. Los ídolos de los pueblos circunvecinos son nada. Por eso, nada más grande que ser fiel a la alianza que ese Dios único ha pactado con su pueblo (1L). En la segunda lectura, Pablo se detiene a considerar nuestra condición de Hijos de Dios, de modo que verdaderamente podemos llamar a Dios Padre. Así, el Dios uno, se revela en su Palabra como misericordia, benevolencia ante los hombres. Hemos recibido el Espíritu de Dios (2L). Finalmente el evangelio nos propone las palabras de Cristo al despedirse definitivamente de sus discípulos. Éstos deberán bautizar en el nombre de la Trinidad y enseñar todo lo que Cristo, revelación del amor del Padre, les ha enseñado (Ev). Este domingo nos invita, pues, a entrar en la verdad íntima de Dios, no tanto por las disquisiciones filosóficas o teológicas, sino por medio de la Escritura y de la realidad del amor de Dios que se difunde en nuestros corazones en cada comunión eucarística. 

22 de mayo de 2013

La Santísima Trinidad y la Eucaristía



“Ves la Trinidad si ves el Amor”

La primera realidad de la fe eucarística es el misterio mismo de Dios, el amor trinitario. En el diálogo de Jesús con Nicodemo encontramos una expresión iluminadora a este respecto: « Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en Él, sino que tengan Vida eterna. Porque Dios no mandó a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él » (Jn 3,16-17).

Estas palabras muestran la raíz última del don de Dios. En la Eucaristía, Jesús no da « algo », sino a sí mismo; ofrece su Cuerpo y derrama su Sangre. Entrega así toda su vida, manifestando la fuente originaria de este amor divino. Él es el Hijo eterno que el Padre ha entregado por nosotros. En el Evangelio escuchamos también a Jesús que, después de haber dado de comer a la multitud con la multiplicación de los panes y los peces, dice a sus interlocutores que lo habían seguido hasta la sinagoga de Cafarnaúm: « Es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo » (Jn 6,32-33); y llega a identificarse él mismo, la propia carne y la propia sangre, con ese pan: « Yo soy el Pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este Pan vivirá para siempre. Y el Pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo » (Jn 6,51). Jesús se manifiesta así como el Pan de vida, que el Padre eterno da a los hombres.

21 de mayo de 2013

Solemnidad de la Santísima Trinidad: guión para la Santa Misa



Antes que entre el celebrante:

Hoy la Iglesia celebra la solemnidad de la Santísima Trinidad. Honramos a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, en ese misterio de nuestra fe, donde somos cobijados e impregnados del amor de nuestro Dios. Con profunda piedad, iniciamos esta celebración eucarística.

Antes de las lecturas:

Escuchemos la Palabra de Dios nuestro Padre que nos habla en Jesucristo por medio del Espíritu Santo.

20 de mayo de 2013

Santa María Virgen, Madre de la Iglesia: oraciones de la Misa


Antífona de entrada (Cf. Hch 1, 14)

Con un mismo espíritu, los discípulos perseveraban en la oración junto con María, la Madre de
Jesús.

Oración colecta

Dios misericordioso, 
que quisiste que tu Hijo unigénito 
proclamara desde la cruz 
como Madre nuestra a su propia Madre, 
haz que tu Iglesia, por la mediación 
y cooperación maternal de la Virgen María, 
crezca cada día en santidad 
y atraiga a su seno a todas las naciones. 
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Convierte, Señor, 
en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, 
estos dones que te presentamos, 
y haz que este memorial de nuestra redención, 
nos inflame en el amor a la Virgen María, Madre de la Iglesia, 
y nos asocie íntimamente a ella 
en la obra de la salvación de los hombres. 
Por Jesucristo, nuestro Señor.

18 de mayo de 2013

Pentecostés: comentario a la liturgia de la Palabra de la Misa


Hechos 1,1-11; Romanos 8,8-17; Juan 14,15-16.23b-26

La tarde de Pascua, Jesús en el cenáculo «sopló sobre ellos [sus discípulos] y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo"» [Jn 20,19-23 Ndr]). Este soplo de Cristo evoca el gesto de Dios que, en la creación, «sopló sobre el hombre, hecho de polvo del suelo, un aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente» (Gn 2,7). Con aquel gesto Jesús viene a decir, por lo tanto, que el Espíritu Santo es el soplo divino que da vida a la nueva creación, como dio vida a la primera creación. El Salmo responsorial subraya este tema: «Envías tu soplo y son creados, y renuevas la faz de la tierra» [Sal 103,1-34. Ndr].

Proclamar que el Espíritu Santo es creador significa decir que su esfera de acción no se restringe sólo a la Iglesia, sino que se extiende a toda la creación. Ningún tiempo, ningún lugar están privados de su presencia activa. Él actúa en la Biblia y fuera de ella; actúa antes de Cristo, en el tiempo de Cristo y después de Cristo, si bien nunca separadamente de Él. «Toda verdad, de donde quiera que venga dicha -escribió Santo Tomás de Aquino-, viene del Espíritu Santo». Cierto: la acción del Espíritu de Cristo fuera de la Iglesia no es la misma que dentro de la Iglesia y en los sacramentos. Allí Él actúa por poder , aquí por presencia, en persona.

17 de mayo de 2013

San Pascual Bailón, patrono de los congresos eucarísticos


Nació el 16 de mayo (también se señala el 17) de 1540 en la vigilia de Pentecostés, de ahí su nombre de Pascual, en la localidad de Torrehermosa, Zaragoza, España. Fue el segundo de seis hijos. Sus padres Martín e Isabel eran humildes agricultores y no pudieron costearle estudios. Por eso a los 7 años comenzó a trabajar como pastor, oficio que mantuvo hasta los 24. Pero era listo; fue autodidacta y aprendió a leer juntando las letras. Era alegre, parco en palabras, respetuoso, sincero, humilde y generoso, entre otras virtudes que ya se destacaron durante su infancia. Con cierta timidez en algunos momentos, como todos los niños hizo sus travesuras, aunque la que se recuerda está relacionada con el ideal religioso al que se abrazaría. En el transcurso de una visita a un primo que se hallaba enfermo y que vestía de ordinario un hábito, no se le ocurrió otra cosa que ponérselo. No era la primera vez que le había llamado la atención añorando tener uno igual, así que vio la oportunidad y la aprovechó. Mucho costó a los suyos que se desprendiera de él, pero cuando lo hizo advirtió que de mayor sería fraile. Como tantas personas también tenía tendencias que sin ser inmorales podrían haberle impedido alcanzar la perfección, pero las fue transformando progresivamente.

Domingo de Pentecostés: guión para la Santa Misa


Antes de la entrada del sacerdote:

Celebramos hoy la solemnidad de Pentecostés. El Espíritu Santo, llena y vivifica el Universo, santifica a la Iglesia y difunde sus dones sobre “todos los confines de la tierra”, y en particular, sobre el corazón de cada uno de nosotros, aquí presente. Cantamos...

Antes de las lecturas:

Escuchemos la Palabra de Dios, que es inspirada por el Espíritu Santo.

Oración universal:

A cada petición respondemos: “Espíritu Santo, ven”.

16 de mayo de 2013

Meditación con la Palabra y la Eucaristía preparando la venida del Espíritu



La letra y el Espíritu

A partir del II siglo se observa una tendencia a modelar –en los requisitos, en los ritos, en los títulos, en las vestiduras– el sacerdocio cristiano sobre el levítico del Antiguo Testamento ; una tendencia que se refleja en documentos canónicos como las Constituciones apostólicas, la Didascalia siriaca y otras fuentes similares. Precisamente esta asimilación externa, hace sentir más urgente la necesidad de redescubrir, en una ocasión como esta, la novedad y alteridad sustancial del ministerio de la nueva alianza respecto al de la antigua. Es la enérgica afirmación paulina que quisiera poner en el centro de la presente meditación: “No que por nosotros mismos seamos capaces de atribuirnos cosa alguna, como propia nuestra, sino que nuestra capacidad viene de Dios, el cual nos capacitó para ser ministros de una nueva Alianza, no de la letra, sino del Espíritu. Pues la letra mata mas el Espíritu da vida. Que si el ministerio de la muerte, grabado con letras sobre tablas de piedra, resultó glorioso hasta el punto de no poder los hijos de Israel fijar su vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, aunque pasajera, ¡cuánto más glorioso no será el ministerio del Espíritu!” (IICor 3,5-8). Qué entiende el Apóstol con la oposición letra–Espíritu, se deduce de lo que escribe poco antes, hablando de la comunidad del Nuevo Testamento: “Evidentemente sois una carta de Cristo, redactada por ministerio nuestro, escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne, en los corazones” (II Cor 3,3). La letra es por tanto la ley mosaica escrita sobre tablas de piedra y, por extensión, toda ley positiva exterior al hombre; el Espíritu es la ley interior, escrita en los corazones, la que en otro lugar el Apóstol define “la ley del espíritu que da la vida en Cristo Jesús y que liberó de la ley del pecado y de la muerte” (cf. Rm 8,2). San Agustín escribió un tratado sobre nuestro texto –el De Spiritu et littera– que constituye un hito en la historia del pensamiento cristiano. La novedad de la nueva alianza respecto a la antigua, explica, es que Dios ya no se limita a mandar al hombre que haga o no haga, sino que hace él mismo con él y en él las cosas que le manda. Donde impera la ley de las obras amenazando, la ley de la fe impetra creyendo... Con la ley de las obras Dios dice al hombre: 'Haz lo que te mando', con la ley de la fe el hombre dice a Dios: 'Dame lo que me mandas'”.

13 de mayo de 2013

Eucaristía e invocación al Espíritu Santo



Del Catecismo de la Iglesia Católica

1104 La liturgia cristiana no sólo recuerda los acontecimientos que nos salvaron, sino que los actualiza, los hace presentes. El misterio pascual de Cristo se celebra, no se repite; son las celebraciones las que se repiten; en cada una de ellas tiene lugar la efusión del Espíritu Santo que actualiza el único Misterio.

1105 La Epíclesis ("invocación sobre") es la intercesión mediante la cual el sacerdote suplica al Padre que envíe el Espíritu santificador para que las ofrendas se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Cristo y para que los fieles, al recibirlos, se conviertan ellos mismos en ofrenda viva para Dios.

12 de mayo de 2013

Ascensión del Señor: comentario a la liturgia de la Palabra de la Misa



Ascensión del Señor

Hechos 1,1-11; Efesios 1, 17-23; Lucas 24,46-53

Si no queremos que la Ascensión se parezca más a un melancólico «adiós» que a una verdadera fiesta, es necesario comprender la diferencia radical que existe entre una desaparición y una partida. Con la Ascensión, Jesús no partió, no se ha «ausentado»; sólo ha desaparecido de la vista. Quien parte ya no está; quien desaparece puede estar aún allí, a dos pasos, sólo que algo impide verle. En el momento de la ascensión Jesús desaparece, sí, de la vista de los apóstoles, pero para estar presente de otro modo, más íntimo, no fuera, sino dentro de ellos. Sucede como en la Eucaristía; mientras la hostia está fuera de nosotros la vemos, la adoramos; cuando la recibimos ya no la vemos, ha desaparecido, pero para estar ya dentro de nosotros. Se ha inaugurado una presencia nueva y más fuerte.

11 de mayo de 2013

Testimonio sobre la Eucaristía



EUCARISTÍA

Amor de Ti nos quema, blanco cuerpo;

amor que es hambre, amor de las entrañas;

hambre de la Palabra creadora

que se hizo carne; fiero amor de vida

que no se sacia con abrazos, besos,

ni con enlace conyugal alguno.

Sólo comerte nos apaga el ansia,

pan de inmortalidad, carne divina.

10 de mayo de 2013

El Espíritu Santo y la Eucaristía



La promesa de Jesús: 'seréis bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días' (Hech 1, 5) significa que existe un vinculo entre el Espíritu Santo y el bautismo. Lo hemos visto en la anterior catequesis, en la que, partiendo del bautismo de penitencia que Juan impartía en el Jordán anunciando la venida de Cristo, nos hemos acercado a aquel que bautizará 'en Espíritu Santo y fuego'. Nos hemos acercado también a aquel único bautismo con que debía ser bautizado El mismo (Cfr. Mc 10, 38); el sacrificio de la cruz, que ofreció Cristo 'por el Espíritu Eterno' (Hb 9, 14) hasta el punto de hacerse 'el último Adán' y, como tal, 'espíritu que da vida', según lo que dice San Pablo (Cfr. 1 Cor 15, 45). Sabemos que Cristo 'dio a los Apóstoles el Espíritu que da vida el día de la Resurrección (Cfr. Jn 20, 22) y, a continuación, en la solemnidad de Pentecostés, cuando todos quedaron 'llenos del Espíritu Santo' (Hech 2, 4).

Entre el sacrificio pascual de Cristo y el don del Espíritu existe, por tanto, una relación objetiva. Puesto que la Eucaristía renueva místicamente el sacrificio redentor de Cristo, es fácil, por lo demás, entender el vínculo intrínseco que existe entre este sacramento y el don del Espíritu: formando la Iglesia mediante su propia venida el día de Pentecostés, el Espíritu Santo la constituye haciendo referencia objetiva a la Eucaristía y la orienta hacia la Eucaristía.

9 de mayo de 2013

Vigilia de Pentecostés: Dios es Amor


Invoquemos al Espíritu Santo cantando...

Santo, Espíritu Santo Enséñame a orar Y a confiar en Ti Llena, de gozo mi alma Y afianza tu amor, Tu amor en mi.

Entrada del Santísimo...

Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar y la Virgen concebida sin pecado original Celebremos con fe viva Este pan angelical es Jesús Sacramentado Dios eterno e inmortal. Es el Dios que da la vida, y nacio en un portal, de la Virgen concebida sin pecado original El manjar más regalado de este suelo terrenal es Jesús Sacramentado Dios eterno e inmortal.

Entra la palabra...

Ven, oh Santo Espíritu, Y de tu amor enciende la llama. Ven, Espíritu de amor, ven Espíritu de amor.

8 de mayo de 2013

Domingo de la Ascensión del Señor: guión para la Santa Misa



Antes que entre el sacerdote:

Hoy la Iglesia celebra la Ascensión del Señor a los Cielos. En esta celebración le pedimos al Señor que aumente nuestra fe, para aceptar confiadamente lo que no vemos con los ojos, pero en lo cual creemos, y así podremos ir por todo el mundo anunciando la Buena Noticia.
Como comunidad parroquial comenzamos nuestra celebración cantando…

Antes de las lecturas:

Escuchemos la Palabra de Dios que dispone nuestros corazones para orientarlos a las realidades celestiales.

6 de mayo de 2013

Novena al Espíritu Santo para rezar frente al Sagrario


Novena al Espíritu Santo

Para rezar frente al santísimo sacramento del altar

Ven. Espíritu Santo divino,
Manda tu luz desde el cielo;
Padre amoroso del pobre;
Don en tus dones espléndido;
Luz que penetra en las almas;
Fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
Descanso de nuestro esfuerzo;
Tregua en el duro trabajo;
Brisa en las horas de fuego,
Gozo que enjuga las lágrimas
Y reconforta en los duelos.

5 de mayo de 2013

Enseñanza que nos da la sepultura del Señor



Este misterio nos enseña cómo debemos comulgar.

Después que el cuerpo adorable fue bajado de la cruz, Nicodemus trajo cien libras de un perfume precioso, compuesto de mirra y de aloe, para embalsamarlo.

José de Arimatea ofreció para envolverlo un lienzo blanco, y para encerrarlo, una sepultura nueva, tallada en la roca, donde aún no se había puesto ningún cadáver; después se cerró la entrada del sepulcro con una piedra, se puso allí el sello de la autoridad pública y se estableció una guardia de soldados para custodiarlo.

3 de mayo de 2013

¿Porqué la Eucaristía es el Santísimo Sacramento?


Los demás sacramentos, como también todos los ministerios eclesiales y las obras de apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan

1 de mayo de 2013

San José obrero y la Eucaristía



El 1º de Mayo la Iglesia celebra la memoria de San José obrero. Estamos invitados a meditar sobre el valor del trabajo humano que adquiere una dignidad especial porque colabora con la obra creadora de Dios. Dios no sólo ha trabajado al crear al mundo sino que sigue acompañando la vida de los hombres a lo largo de la historia .

Dios se ha revelado a los hombres en el marco de una historia que, tanto por su objeto como por su fin, es llamada "historia de la salvación". Dentro de la historia visible y documentable del mundo se desarrolla, pues, otra historia, cuyo hilo conductor, al contrario de lo que sucede con la historia humana, no es la guerra, la paz o los inventos del hombre, sino las "invenciones" de Dios, los mirabilia Dei; las invenciones maravillosas y benévolas de Dios. La eucaristía ocupa el centro de la historia de la salvación.

29 de abril de 2013

Pio XII y la Eucaristía



La adoración de la Eucaristía

de la Encíclica “Mediator Dei” del Papa Pío XII (20-11-1947) números 161 a 164

El manjar eucarístico contiene, como todos saben, «verdadera, real y sustancialmente el cuerpo y la sangre, junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo»[1]. No es, pues, de admirar que la Iglesia, ya desde sus principios, haya adorado el cuerpo de Cristo bajo la especie del pan, como se ve por los mismos ritos del augusto sacrificio, en los cuales se manda a los ministros sagrados que, de rodillas, o con reverencias profundas, adoren al Santísimo Sacramento.

Los sagrados concilios enseñan que, por tradición, la Iglesia, desde sus comienzos, venera «con una sola adoración al Verbo de Dios encarnado y a su propia carne»[2]; y San Agustín afirma: «Nadie coma aquella carne sin antes adorarla», añadiendo que no sólo no pecamos adorándola, sino que pecamos no adorándola[3].

28 de abril de 2013

La comunión eucarística



3.1. El hombre es lo que come

Nos queda de presentar ahora el tercer momento esencial de la Misa, la comunión. Un filósofo ateo dijo: “El hombre es lo que come”, queriendo decir con ello que en el hombre no existe una diferencia cualitativa entre materia y espíritu, sino que todo en él se reduce al componente orgánico y material. Y con ello, se ha vuelto a dar, una vez más, el hecho de que un ateo, sin saberlo, ha dado la mejor formulación de un misterio cristiano. Gracias a la eucaristía, el cristiano es verdaderamente lo que come. Hace ya mucho tiempo, escribía san León Magno: “Nuestra participación en el cuerpo y sangre de Cristo no tiende a otra cosa que a convertirnos en aquello que comemos”

Pero escuchemos lo que dice, a propósito de esto, el mismo Jesús: Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí (Jn 6, 57). La preposición “por” (en griego, dià) tiene aquí valor causal y final: indica a la vez un movimiento de proveniencia y un movimiento de destino. Significa que quien come el cuerpo de Cristo vive “por” Él, es decir, a causa de Él, en virtud de la vida que proviene de Él, y vive “en vista de” Él, es decir, para su gloria, su amor, su Reino. Como Jesús vive del Padre y para el Padre, así, al comulgar en el santo misterio de su cuerpo y de su sangre, vivimos de Jesús y para Jesús.

En efecto, el principio vital más fuerte es el que asimila consigo al menos fuerte, no al contrario. El vegetal es el que asimila al mineral, no al contrario; es el animal el que asimila al vegetal y al mineral, no al contrario. Así ahora, en el plano espiritual, el principio divino es quien asimila consigo al humano, no al contrario. De manera que mientras en todos los demás casos quien come es quien asimila lo que come, aquí el que es comido asimila a quien lo come. A quien se acerca a recibirlo Jesús le repite lo que decía a Agustín: “No serás tú quien me asimile, sino que seré yo quien te asimile”.

27 de abril de 2013

La Consagración en la Misa ( parte II)



2.3. Qué significan cuerpo y sangre


Ahora podemos sacar las consecuencias prácticas de esta doctrina para nuestra vida cotidiana. Si en la consagración somos también nosotros los que decimos, dirigiéndonos a los hermanos, “Tomad, comed, esto es mi cuerpo; tomad, bebed, ésta es mi sangre”, debemos saber qué significan “cuerpo” y “sangre” para saber lo que ofrecemos.

¿Qué quería darnos Jesús, con aquellas palabras de la última cena: “Esto es mi cuerpo”? La palabra “cuerpo” no indica, en la Biblia, un componente o una parte del hombre que, unida a los otros componentes, que son el alma y el espíritu, forman el hombre completo. En el lenguaje bíblico, y por lo tanto en el lenguaje de Jesús y en el de Pablo, “cuerpo” designa al hombre entero, al hombre en su totalidad y unidad; designa al hombre en cuanto que vive en una condición corpórea y mortal. “Cuerpo” indica, pues, toda la vida. Jesús, al instituir la eucaristía, nos ha dejado como don toda su vida, desde el primer instante de la encarnación hasta el último momento, con todo lo que concretamente había llenado dicha vida: silencio, sudores, fatigas, oración, luchas, humillaciones...

La Consagración en la Misa (parte I)



2. La consagración

Pasamos ahora a explicar el segundo momento de la misa, la liturgia eucarística. Jesús, después de haber partido el pan y mientras lo daba a sus discípulos, dijo: Tomad, comed, éste es mi cuerpo que es entregado por vosotros (Mt 26, 26; Lc 22, 19). Quiero contar, a propósito de esto, mi pequeña experiencia, es decir cómo llegué a descubrir la dimensión eclesial y personal de la consagración eucarística.

2.1. Tomad, comed: esto es mi cuerpo

Desde mi ordenación yo vivía de este modo el momento de la consagración en la santa misa: cerraba los ojos, inclinaba la cabeza, trataba de aislarme de todo aquello que me rodeaba para ensimismarme sólo en Jesús que, en el cenáculo, antes de morir, pronunció por primera vez aquellas palabras: Tomad, comed... La misma liturgia favorecía este comportamiento, haciendo pronunciar las palabras de la consagración en voz baja y en latín, inclinados sobre las especies, revueltos hacia el retablo y no hacia la asamblea.

Después, un día me di cuenta de que tal comportamiento, por sí solo, no expresaba todo el significado de mi participación en la consagración. ¡Aquel Jesús del cenáculo ya no existe!, ahora existe el Jesús resucitado; para ser exactos, el Jesús que había muerto y que ahora vive para siempre (cfr. Ap 1, 18). Y este Jesús es el “Cristo total”, Cabeza y cuerpo inseparablemente unidos. Así pues, si este Cristo total es el que pronuncia las palabras de la consagración, también yo las pronuncio con él. En el gran “Yo” de la Cabeza, se esconde el pequeño “yo” del cuerpo que es la Iglesia. Está también mi pequeñísimo “yo” y también él dice a quien está delante: Tomad y comed todos de él, porque esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros.