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23 de enero de 2016

Será canonizado un niño capaz de dar su vida para que no se profane el lugar para el culto sagrado


Nacido el 28 de marzo de 1913 en Sahuayo, Michoacán, José fue el tercero de cuatro hijos del matrimonio de Macario Sánchez Sánchez y María del Río. Al estallar «la Cristiadad», sus dos hermanos mayores, Macario y Miguel, se alistaron en las filas de defensa de la libertad religiosa en la región de Sahuayo. Pero a José no lo admitieron debido a su corta edad.

La vida y testimonio de este joven mártir quedó registrada en la película Cristiada, largometraje del año 2012 que que narra la guerra civil mexicana (1929–1929), conocida como ‘Cristera’ y cuyos personajes son varios de los beatificados por Benedicto XVI y canonizados por Juan Pablo II.

Durante una peregrinación que José hizo a la tumba de Anacleto González, quien también fue beatificado, pidió por su intercesión la gracia del martirio. E insistió más en ser admitido en las filas cristeras. Su madre se oponía, pero José le respondió: «Mamá, nunca como ahora es tan fácil ganarnos el Cielo».

26 de diciembre de 2015

Reflexión sobre la Eucaristía y el Martirio en el día de san Esteban


¿Cuántos cristianos han dado su vida por defender a Jesucristo sacramentado, ese loco de amor? ¡Mártires de la Eucaristía!

En los más de dos mil años que viene durando esta entrega suya, este anonadamiento, este quedarse entre nosotros y dentro, miles de cristianos han recibido la gracia de dar su vida por amor a la Eucaristía.

20 de octubre de 2015

La importancia del Sagrario para el cristianismo


“El cristianismo es el Sagrario y, aunque ésta no sea la ocasión de demostrarlo, vosotros afirmaréis conmigo que el Sagrario en nuestra religión no es un remate más o menos airoso de sus cimas, ni un broche de oro que lo cierra, ni una de las instituciones que lo embellecen, sino que la Eucaristía, el Sagrario, es todo el cristianismo, es el principio, fin y razón de ser de sus dogmas y su moral, de sus sacrificios y de sus virtudes, de sus bellezas y de sus milagros…

5 de septiembre de 2015

Testimonio de la Madre Teresa de Calcuta sobre el poder de la Hora Santa


"Recién en 1973, cuando empezamos nuestra Hora Santa diaria, fue que nuestra comunidad comenzó a crecer y florecer. ... En nuestra congregación solíamos tener adoración una vez a la semana durante una hora; luego en 1973 decidimos dedicar una hora diaria a la adoración. El trabajo que nos espera es enorme. Los hogares que tenemos para los indigentes enfermos y moribundos están totalmente llenos en todas partes.


4 de agosto de 2015

El santo Cura de Ars y la Eucaristía



De noche y de día le vieron orar arrodillado ante el Sagrario.   Y la inicial curiosidad se fue tornando en admiración.   Cuando oficiaba misa era palpable que lo hacía sabiendo que rememoraba el sacrificio de Cristo.     «¡Oh, qué cosa tan grande es el sacerdocio!   No se comprenderá bien más que en el cielo... Si se entendiera en la tierra, se moriría, no de susto, sino de amor». «¡Qué desgracia es un sacerdote sin vida interior!», decía.

“Decid al Padre Eymard que pediré diariamente por su obra".     San Juan Bautista Maria Vianney lo conoció personalmente y dijo de él: "Es un santo.   El mundo se opone a su obra porque no la conoce, pero se trata de una empresa que logrará grandes cosas por la gloria de Dios. ¡Adoración Sacerdotal, que maravilla! …

3 de agosto de 2015

Consejos del Padre Pío


Una carta del Padre Pío para Annita Rodote (Pietrelcina, 25 de julio de 1915).

Amada hija de Jesús,

¡Que Jesús y nuestra Madre sonrían siempre en su alma, obteniendo de ello, a partir de su Santísimo Hijo, todos los carismas celestiales!

Estoy escribiéndole por dos motivos: para responder a algunas preguntas de su última carta y para desearle un feliz día no en el dulcísimo Jesús, lleno de todas las más especiales gracias celestiales. 

¡Oh! ¡Si Jesús atendiera mis oraciones por usted o, mejor aún, si al menos mis oraciones fueran dignas de ser atendidas por Jesús! Entre tanto, las aumentaré cien veces para su consuelo y salvación, suplicando a Jesús que las atienda, no por mí, sino a través del corazón de su bondad paternal e infinita misericordia.

Con el fin de evitar irreverencias e imperfecciones en la casa de Dios, en la iglesia – que el divino Maestro llama casa de oración -, le exhorto en el Señor a practicar o siguiente.

Entre en la iglesia en silencio y con gran respeto, considerándose indigna de aparecer ante la Majestad del Señor. Entre otras consideraciones piadosas, recuerde que nuestra alma es el templo de Dios y, como tal, debemos mantenerla pura y sin mácula ante Dios y sus ángeles.

Avergoncémonos por haber dado acceso al diablo y sus seducciones muchas veces (con su seducción del mundo, su pompa, su llamada a la carne) por no ser capaces de mantener nuestros corazones puros y nuestros cuerpos castos; por haber permitido a nuestros enemigos insinuarse en nuestros corazones, profanando el templo de Dios que somos a través del santo bautismo.

En seguida, tome agua bendita y haga la señal de la cruz con cuidado y lentamente.

En cuanto esté ante Dios en el Santísimo Sacramento, haga una genuflexión devotamente. Después de haber encontrado su lugar, arrodíllese y haga el tributo de su presencia y devoción a Jesús en el Santísimo Sacramento. Confíe todas sus necesidades a Él junto con la de los demás. Hable con Él con abandono filial, dé libre curso a su corazón y dele total libertad para actuar en usted como él crea mejor.

Al asistir a la Santa Misa y a las funciones sagradas, permanezca muy compuesta, cuando en pie, arrodillada y sentada, y realice todos los actos religiosos con la mayor devoción. Sea modesta en su mirada, no gire la cabeza aquí y allí para ver quien entra y sale. No ría, por respeto a este santo lugar y también por respeto de quienes están cerca de usted. Intente no hablar, excepto cuando la caridad o la estricta necesidad lo requieran.

2 de agosto de 2015

San Pedro Julián Eymard, ruega por nosotros


¡Cuánta intimidad con Cristo Eucaristía se descubre en su ascesis!    Basta el nombre de Pedro Julián Eymard para advertir el fulgor de los triunfos eucarísticos, a quien él dedicó, en medio de pruebas y dificultades de todo género, su propia vida, que se prolonga en la familia que él fundó.   

13 de junio de 2015

Santa Margarita María Alacoque y la Eucaristía


Las más altas revelaciones privadas que recibió acerca del Sagrado Corazón Santa Margarita María de Alacoque (1647-1690), religiosa de la Visitación, se produjeron estando ella precisamente en adoración del Santísimo expuesto.

2 de junio de 2015

Mes del Sagrado Corazón


«Tengo sed extrema de ser honrado en el Santísimo Sacramento»

(Jesús a Santa María Margarita Alacoque)

Alma cristiana, un solo fin me mueve a encomendarte estas horas de adoración: que puedas conocer mejor el amor de Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar. Muchos olvidan a su divino Salvador en este Sacramento de su Amor; otros se acuerdan de Él pero sin rendirle debido homenaje; otros procuran ofrecérselo, pero fracasan —acaso a pesar suyo—, ineptos para pasar un cuarto de hora en su presencia pensando en Él, hablándole, y escuchándolo. Por fin, quienes tienen esas habilidades, poca idea se hacen de la vida de Jesús en el sagrario y de las virtudes que nos pone a la vista. Para remedio de todos esos males están compuestas estas horas de adoración.

22 de abril de 2015

Los Padres de la Iglesia y la Eucaristía


San Ignacio de Antioquía (+107): los docetas «no confiesan que la Eucaristía es la carne de nuestro Salvador Jesucristo, la que padeció por nuestros pecados, la que por bondad resucitó el Padre. Por eso los que contradicen al don de Dios litigando, se van muriendo» (Cta. Esmirna 7,1). Alude a: «Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros» (Jn 6,53). 

31 de enero de 2015

Don Bosco aconsejaba la comunión diaria


En los últimos siglos se pensaba que la comunión eucarística era para los perfectos como los primeros cristianos por lo tanto se participaba en la misa, pero no se comulgaba. De ahí la campaña de la comunión frecuente, relacionada con la de la confesión semanal o mensual y la dirección espiritual. Un sacramento dispone al otro, Don Bosco pensaba así también.

28 de enero de 2015

Santo Tomás de Aquino: La Eucaristía era su devoción predilecta


Santo Tomás de Aquino (1224-1274), dominico, ha sido uno de los más grandes devotos y teólogos de la Eucaristía. Según datos históricos, sabemos que era en su comunidad «el primero en levantarse por la noche, e iba a postrarse ante el Santísimo Sacramento. Y cuando tocaban a maitines, antes de que formasen fila los religiosos para ir a coro, se volvía sigilosamente a su celda para que nadie lo notase. El Santísimo Sacramento era su devoción predilecta. Celebraba todos los días, a primera hora de la mañana, y luego oía otra misa o dos, a las que servía con frecuencia» (S. Ramírez, Suma Teológica, BAC 29, Madrid 1957,57*).


18 de noviembre de 2014

Un pensamiento de santa Teresa de Jesús


Recordemos a Santa Teresa de Jesús. Ella, cuando no era costumbre, «cada día comulgaba, para lo cual la veía [esta testigo] prepararse con singular cuidado, y después de haber comulgado estar largos ratos muy recogida en oración, y muchas veces suspendida y elevada en Dios» (Ana de los Angeles: Bibl. Míst. Carm. 9,563).

15 de noviembre de 2014

Un pensamiento del santo cura de Ars



«En el púlpito, comenzaba a veces a tratar de diferentes materias, pero siempre volvía a Nuestro  Señor presente en la Eucaristía. “Este atractivo por la presencia real [según testimonio de  Catalina Lasagne] aumentó de una manera sensible hacia el fin de su vida… 


9 de noviembre de 2014

Gran devoción a la Eucaristía en la espiritualidad franciscana


Entre otros muchos que pueden ser admirados por su devoción eucarística, podemos considerar el testimonio impresionante de san Francisco de Asís (1182-1226). Poco antes de morir, en su Testamento, pide a todos sus hermanos que participen siempre de la inmensa veneración que él profesa hacia la Eucaristía y los sacerdotes:

«Y lo hago por este motivo: porque en este siglo nada veo corporalmente del mismo altísimo Hijo de Dios, sino su santísimo cuerpo y su santísima sangre, que ellos reciben y sólo ellos administran a los demás. Y quiero que estos santísimos misterios sean honrados y venerados por encima de todo y colocados en lugares preciosos» (10-11; cf. Admoniciones 1: El Cuerpo del Señor).

3 de octubre de 2014

San Francisco de Asís y la devoción a la Eucaristía


“Reparemos todos los clérigos en el gran pecado e ignorancia en que incurren algunos sobre el santísimo Cuerpo y Sangre de nuestro Señor Jesucristo. (…) Pues bien, todos los que ejercen tan santísimos ministerios, especialmente los que los administran sin discernimiento, pongan su atención en cuán viles son los cálices, los corporales y los manteles en los que  se sacrifica el Cuerpo y la Sangre e nuestro Señor.  Y hay muchos que lo abandonan en lugares indecorosos, lo llevan sin respeto, lo reciben indignamente y lo administran sin discernimiento.

30 de septiembre de 2014

Beato Alvaro del Portillo: un obispo con alma eucarística


 “Toda nuestra vida, nuestros pensamientos y nuestras palabras, nuestras obras y nuestros deseos, han de ser para el Señor Sacramentado”.
 “Un alma de fe reconoce en el Sacrificio del altar el portento más extraordinario que se lleva a cabo en este mundo nuestro. Asistir a la Misa –para los sacerdotes celebrarla-, significa tanto como desligarse de los lazos caducos de lugar y tiempo, propios de nuestra condición humana, para situarnos en la cima del Gólgota junto a la Cruz donde Jesús muere por nuestros pecados, participando activamente en su Sacrificio redentor”.

27 de septiembre de 2014

Santo Tomás de Aquino derramaba lágrimas al celebrar la Santa Misa


Hablando de los sacramentos, santo Tomás se detiene de modo particular en el misterio de la Eucaristía, por el cual tuvo una grandísima devoción, hasta tal punto que, según los antiguos biógrafos, solía acercar su cabeza al Sagrario, como para sentir palpitar el Corazón divino y humano de Jesús. En una obra suya de comentario de la Escritura, santo Tomás nos ayuda a comprender la excelencia del sacramento de la Eucaristía, cuando escribe: «Al ser la Eucaristía el sacramento de la Pasión de nuestro Señor, contiene en sí a Jesucristo, que sufrió por nosotros. Por tanto, todo lo que es efecto de la Pasión de nuestro Señor, es también efecto de este sacramento, puesto que no es otra cosa que la aplicación en nosotros de la Pasión del Señor» (In Ioannem, c. 6, lect. 6, n. 963). Comprendemos bien por qué santo Tomás y los demás santos celebraban la santa misa derramando lágrimas de compasión por el Señor, que se ofrece en sacrificio por nosotros, lágrimas de alegría y de gratitud.

9 de septiembre de 2014

Beata Teresa de Calcuta y su fe en la Eucaristía


«Cristo se convirtió en el Pan de Vida porque comprendió la necesidad, el hambre que teníamos de Dios. Y nosotros debemos comer este Pan y la bondad de su amor para poder compartirlo».

«La eucaristía es el signo más tangible del amor de Dios por el hombre, ya que renueva permanentemente su sacrificio por amor a nosotros. Y es la Misa, nuestra oración diaria, el lugar donde nos ofrecemos con y por Cristo para ser distribuidos entre los más pobres de los pobres».