2 de agosto de 2012

Hora santa: 1º jueves de mes rezamos por los sacerdotes



Hora Santa Sacerdotal

1. Canto. Exposición del Santísimo Sacramento. El ministro que expone reza la siguiente oración:

Jesús, Pontífice Eterno, que en un impulso de incomparable amor a los hombres, tus hermanos, hiciste brotar de tu Sagrado Corazón el sacerdocio cristiano, dígnate continuar derramando sobre tus ministros los torrentes vivificantes del Amor Infinito. Vive en tus Sacerdotes, transfórmalos en Ti, hazlos por tu gracia, instrumentos de tu misericordia. Obra en ellos y por ellos y que, después de haberse revestido totalmente de Ti, por la fiel imitación de tus virtudes, cumplan en tu nombre y por el poder de tu Espíritu, las obras que Tú mismo realizaste para la salvación del mundo. Redentor de las almas, mira qué grande es la multitud de los que aún duermen en la oscuridad sin fe. Vuelve Señor a nosotros, por tus sacerdotes, revive verdaderamente en ellos, obra por ellos y pasa de nuevo por el mundo, enseñando, perdonando, consolando, sacrificando y renovando los lazos sagrados del amor, entre el Corazón de Dios y el corazón del hombre. Amén.

(silencio)

2. Lectura de la Palabra de Dios.

Lectura de la carta a los Hebreos  2, 14-18

Hermanos: Ya que los hijos tienen una misma sangre y una misma carne, Jesús también debía participar de esa condición, para reducir a la impotencia, mediante su muerte, a aquél que tenía el dominio de la muerte, es decir, al demonio, y liberar de este modo a todos los que vivían completamente esclavizados por el temor de la muerte.
Porque Él no vino para socorrer a los ángeles, sino a los descendientes de Abraham. En consecuencia, debió hacerse semejante en todo a sus hermanos, para llegar a ser un Sumo Sacerdote misericordioso y fiel en el servicio de Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo.
Y por haber experimentado personalmente la prueba y el sufrimiento, Él puede ayudar a aquéllos que están sometidos a la prueba.

Palabra de Dios.

(silencio)

3. De las enseñanzas del Santo Padre Benedicto XVI:

“…el sacerdote renueva su vida y saca fuerzas para su ministerio de la contemplación de la divina Palabra y del diálogo intenso con el Señor. Es consciente de que no podrá llevar a Cristo a sus hermanos ni encontrarlo en los pobres y en los enfermos, si no lo descubre antes en la oración ferviente y constante. Es necesario fomentar el trato personal con Aquel al que después se anuncia, celebra y comunica. Aquí está el fundamento de la espiritualidad sacerdotal, hasta llegar a ser signo transparente y testimonio vivo del Buen Pastor. El itinerario de la formación sacerdotal es, también, una escuela de comunión misionera: con el Sucesor de Pedro, con el propio obispo, en el propio presbiterio, y siempre al servicio de la Iglesia particular y universal.”

(silencio)

4. Recemos por nuestros sacerdotes para que puedan vivir como les enseña la Iglesia por medio del Papa:

Respondemos a cada suplica: Te pedimos por nuestros sacerdotes

Que vivan en la tierra mirando el Cielo

Que sean la luz del mundo

Que sean espejo de santidad

Que sean la sal de la tierra

Que practiquen el sacrificio y la abnegación

Que trabajen sin descanzo

Que alcancen los caminos de salvación a muchos

Que sean otros Cristo

Que sean apóstoles según tu Corazón

Oremos:

Jesús, Sumo y Eterno Sacerdote guarda puros los corazones de tus sacerdotes, marcados con el sello sublime del Sacerdocio, y no permitas que se contaminen. Aumenta el número de tus apóstoles, que tu santo Amor los proteja de todo peligro. Bendice sus trabajos y que el fruto de sus desvelos sea la salvación de muchas almas, que serán su consuelo aquí y su corona eterna. Te lo pedios a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén

5. Salmo 109

Repetimos la antífona entre cada una de las estrofas del Salmo:

Tu eres sacerdote para siempre mediador entre Dios y los hombres.

Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies».

Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora».

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec».

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.

(silencio)

6. Sigamos rezando por nuestros sacerdotes y la vocaciones sacerdotales en nuestra Arquidiócesis de Buenos Aires:

Jesús, que mostrando a tus discípulos los campos llenos de mieses y lamentándose de la escasez de ministros tuyos, les mandabas hacer oración para que el Dueño Divino enviase operarios a su mies!. Hoy venimos a cumplir este deseo de tu Corazón, suplicándote que nos concedas muchos y santos sacerdotes:

Para que no deje de celebrarse la Santa Misa, para que tengamos siempre en nuestros templos la Sagrada Eucaristía, para que no nos falte Jesús en la Comunión.

R/. Danos, Señor, muchos y santos sacerdotes.

Para que haya intermediarios entre Dios y los hombres, abogados que nos defiendan ante el divino acatamiento y padres que nos perdonen nuestros pecados.

R/. Danos, Señor, muchos y santos sacerdotes.

Para que sean bautizados los niños, santificado el amor de los esposos y auxiliados los que dejan este mundo.

R/. Danos, Señor, muchos y santos sacerdotes.

Para que alejen a los demonios, para que rescaten a las almas del Purgatorio, para que alegren a los cielos.

R/. Danos, Señor, muchos y santos sacerdotes.

Para que los niños aprendan la fe salvadora, para que los jóvenes reciban protección y los adultos adquieran fortaleza.

R/. Danos, Señor, muchos y santos sacerdotes.

Para que todos, pobres y ricos, nos amemos como hermanos.

R/. Danos, Señor, muchos y santos sacerdotes.

Para que nuestros ojos vean a Jesús en sus ministros, para que nuestros oídos escuchen la divina palabra, para que nuestras almas reciban su consuelo.

R/. Danos, Señor, muchos y santos sacerdotes.

Jesús, Redentor nuestro por tu Sangre divina, por tus trabajos y sufrimientos, por tu Pasión y muerte, escúchanos y concede lo que te pedimos, dándonos muchos y santos sacerdotes. Amén.

(silencio)

7. Canto.

(sielencio)

8. Padre nuestro…

9. Súplica final:

Señor Jesús, presente en el Santísimo Sacramento,
que quisiste perpetuarte entre nosotros
por medio de tus Sacerdotes,
haz que sus palabras sean sólo las tuyas,
que sus gestos sean los tuyos,
que su vida sea fiel reflejo de la tuya.
Que ellos sean los hombres
que hablen a Dios de los hombres
y hablen a los hombres de Dios.
Que non tengan miedo al servicio,
sirviendo a tu Pueblo Santo.
Que sean hombres,
testigos del eterno en nuestro tiempo,
caminando por las sendas de la historia
con tu mismo paso y haciendo el bien a todos.
Que sean fieles a sus compromisos,
celosos de su vocación y de su entrega,
claros espejos de la propia identidad
y que vivan con la alegría del don recibido.
Amen.

10. Bendición con el Santísimo Sacramento de forma habitual.

Oración de los fieles

A cada intención respondemos rezando: Sagrado Corazón de Jesús, escúchanos.

· Por la Iglesia, que nació del costado abierto de Cristo, para que transmita a todos los hombres el amor de Jesús. Oremos.

· Por quienes están sin techo, los enfermos, los que sufren injusticias, para que encuentren en nosotros el consuelo y la ayuda efectiva que necesitan haciendo así presente el amor del Corazón de Jesús. Oremos.

· Por todos sacerdotes del mundo para que alcancen la santidad por medio de la imitación de Jesús Sumo y Eterno Sacerdote siriviendo sin descanzo al Pueblo Santo de Dios. Oremos.

· Por nuestros seminaristas para que en el camino de formación hacia el sacerdocio puedan vivir de la contemplación de la divina Palabra y del diálogo intenso con el Señor. Oremos.

· Por los sacerdotes de nuestra Arquidiócesis de Buenos Aires para que sean conscientes de que no podrá llevar a Cristo a sus hermanos ni encontrarlo en los pobres, en los enfermos y en los más debiles si no lo descubre a la par en la oración ferviente y constante. Oremos.

· Por nuestra comunidad, para que viva siempre buscando el amor del Sagrado Corazón de Jesús. Oremos.

Acto de Consagración al Sagrado Corazón

Señor Jesucristo, Redentor del mundo, Amigo de los sencillos y de los pecadores, que en la Cruz te has dejado traspasar tu Corazón Sagrado para salvarnos del pecado y darnos la abundancia de la gracia divina. Mira compasivo nuestra debilidad, y ten piedad. Libéranos del pecado y del mal, condúcenos a la auténtica paz. Tú que nos invitas a seguirte y a amarte como discípulos, porque así encontraremos el descanso y la felicidad que tanto deseamos, no nos sueltes nunca de tu mano. Hoy consagramos humildemente a tu Corazón nuestras vidas y nuestras familias, y encomendamos a tu misericordia todas las familias del mundo. Porque queremos vivir siempre con la confianza puesta sólo en Vos, que eres el Amor infinito, y porque te queremos servir de todo corazón a Vos y a nuestros hermanos por amor a Vos. Señor, que todos podamos encontrar en Vos el Amigo verdadero y el Maestro bondadoso y humilde, y que en tu Corazón Sagrado aprendamos el amor generoso y sacrificado hacia todos. Amén.

- Sagrado Corazón de Jesús.
- En vos confío.