23 de marzo de 2010

Reflexiones de la Beata Teresa de Calcuta sobre la Eucaristía


“Mientras comían, tomó pan, y bendiciéndolo, lo partió, se lo dio y dijo:
Tomad, éste es mi cuerpo”
(Mc 14, 22)

· Jesús: el Pan Vivo, el amor omnicomprensivo
El significado de esta Eucaristía es la comprensión del amor. Cristo comprendió. Comprendió que teníamos un hambre inmensa de Dios. Comprendió que habíamos sido creados para ser amados, y así Él se convirtió en el Pan de Vida, diciendo: “A no ser que coman Mi Carne y beban Mi Sangre, no podrán vivir, no podrán amar, no podrán servir”. Tenemos que comer este Pan y la bondad del amor de Cristo, para compartir su comprensivo amor.
El también quiere darnos la oportunidad de trasformar nuestro amor por Él en acción viva. El se convierte en el hambriento, no sólo de pan sino de amor. El se convierte en el desnudo, no sólo por un manto que lo abrigue, sino por ese amor, por esa dignidad humana. El se convierte en el que no tiene hogar, no sólo por ese lugar en un pequeño cuarto, sino por ese sincero y profundo amor hacia el prójimo, que es la Eucaristía. Este es Jesús, el Pan Vivo. El que ha venido a compartir su divinidad con nosotros.

Beata Teresa de Calcuta
(163-164 Le Joly, Edward. Mother Teresa of Calcutta: A Biography. San Francisco: Harper & Row, Publishers, 1983)

· La Eucaristía, nuestra Gloria y alegría
La Santa Misa es nuestra oración cotidiana, en la cual nos ofrecemos con Cristo para ser partidos y distribuidos a los más pobres. La Eucaristía es nuestra gloria y alegría, y encierra el misterio de nuestra unión con Cristo.
Beata Teresa de Calcuta
(Sin publicar)

· “Madre, estuve tocando el cuerpo de Cristo”
A la India llegó, desde el exterior, una jovencita para unirse a los Misioneros de la Caridad. Tenemos una regla en nuestra comunidad que indica que, al día siguiente de su llegada, los “nuevos” tienen que visitar el Hogar para los moribundos. A así fue que le dije a esa joven: “Durante la Misa has visto con cuánto amor y cuidado tocaba el sacerdote a Cristo en la Santa Hostia. Haz lo mismo cuando vayas al Hogar de los Moribundos, porque encontrarás al mismo Jesús de la Santa Hostia en los destruidos cuerpos de nuestros pobres”.
Después de tres horas, la novicia regresó y me dijo con una amplia sonrisa (nunca antes vi yo una sonrisa tan cálida, tan profunda): “Madre, estuve tocando el Cuerpo de Cristo durante tres horas”. “¿Qué hiciste?” le pregunté yo, y ella respondió: “Cuando llegamos al Hogar, trajeron a un hombre que se había caído en un desagüe, donde quedó tirado durante varios días. Estaba cubierto de heridas, suciedad y gusanos. Mientras yo lo limpiaba, sabía que estaba tocando el cuerpo de Cristo”

Beata Teresa de Calcuta
(56-57 – A gift for God: Mother Teresa of Calcutta. Nueva York, Harper & Row, Publishers, 1975)

· Necesitamos a Jesús para llevárselo a los demás
La Iglesia nos ha encomendado el gran apostolado de llevar a Cristo al corazón de nuestra gente. Tenemos que acercarles a Jesús. Pero mientras no lo poseamos, no lo podemos dar. Es por eso que necesitamos de la Eucaristía. Es cierto que nuestra forma de vida es difícil. Pero no puede ser de otra forma. No se trata sólo de la pobreza material, sino de la pobreza de vivir permanentemente rodeado de gente que sufre, de moribundos. Sólo la Eucaristía, sólo Jesús, puede darnos la alegría suficiente como para realizar nuestra tarea con una sonrisa.

Beata Teresa de Calcuta
(Egan, Eileen. Sucha a Vision of the Street. Nueva York, Doubleday and Co., Inc. 1985)

· El alimento que me sostiene
La Misa es el alimento spiritual que me sostiene, sin el cual no podría vivir un solo día, una sola hora de mi vida. En la Misa está Jesús bajo la forma del pan, mientras que en los barrios bajos vemos a Cristo y lo tocamos en los cuerpos lastimados, en los niños abandonados.

Beata Teresa de Calcuta
(76 – A gift for God: Mother Teresa of Calcutta. Nueva York, Harper & Row, Publishers, 1975)

· Cuando recapacitamos…
Cuando nos damos cuenta de que por la mañana hemos sostenido al sacrosanto Dios en nuestras manos, estamos más dispuestos a abstenernos de todo lo que pueda manchar su pureza. De ahí que debemos tener un profundo respeto por nuestra propia persona y por los demás, tratando a todos con marcada cortesía, pero absteniéndonos de sentimentalismos superficiales o afectos mal dirigidos. Cuando tocamos a los enfermos, y a los necesitados, tocamos el sufriente cuerpo de Cristo, y ese contacto nos hace heroicos, nos hace olvidar la repugnancia.

Beata Teresa de Calcuta
(109 Gorree, Georges y Jean Barbier (Eds.) The Love of Crist: Espiritual Counsels, Mother Teresa of Calcutta. San Francisco: Harper & Row, Publishers 1982)

· Tan pequeño, tan frágil, tan desvalido.
El mundo está hambriento de Dios, y cuando Jesús llegó al mundo, quiso satisfacer esa hambre. Se convirtió en el Pan de Vida, tan pequeño, tan frágil, tan desvalido; y como si esto no fuese suficiente, se reencarnó en el hambriento, en el desnudo, en el hombre sin hogar, para que pudiésemos satisfacer su hambre de amor, de nuestro amor humano… no de algo extraordinario, sino simplemente de nuestro amor humano.

Beata Teresa de Calcuta
(35 Spink, Kathryn. The miracle of love. San Francisco: Harper & Row, Publishers, 1981)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que el espíriti eucarístico de la Madre Teresa nos ilumine a todos