21 de diciembre de 2015

Hora Santa meditando el misterio de la Navidad


1- Jesús, te adoro, nueva criatura, nacida de la Palabra de Dios.
Te amo, Jesús, Emanuel, Dios con nosotros, en imagen de criatura. Creo en Ti, Jesús, mi Rey, nueva criatura.

2- Jesús, te adoro con María, la que te dio a luz en el establo de Belén, en el cual tuvo que cobijarse con su prometido José, porque nadie en Belén los hospedó para pasar la noche. Te adoro porque naciste en la pobreza y en tierra extraña. Te adoro como María y José que se postraron ante Ti.
Jesús, mi Rey, nueva criatura, deseo glorificarte como María.

-Jesús, aquí estoy delante de tu pesebre. De ahora en adelante te entrego mi corazón, me decido por Ti. (Esta invocación la repito interiormente)



3- Jesús, te adoro con María, San José y los ángeles, los que vinieron en esa santa noche a adorarte cantando himnos de alegría. Ellos, cantando anunciaron tu venida y tu plan.
Tú viniste para enseñarnos a dar gloria al Señor en las alturas y para que de esa manera seamos hombres de buena voluntad.
Te bendigo y te glorifico, me postro ante Ti cantando.
Haz que mi alma vibre de alegría delante de tu pesebre, que mi corazón lleno de tu amor cante junto con los coros de ángeles.

Gloria a Dios en las alturas, y paz a los hombres de buena voluntad. (Repito esta invocación interiormente)

4- Jesús, te adoro con todos los hombres que esta noche y hoy cantan tu gloria.
Bendito y alabado seas, porque vienes entre nosotros los hombres como una pequeña criatura, porque con tu presencia inspiras alegría y abres el corazón a la paz. Bendito seas en todos los que vienen como pastores a adorarte, para que puedas entrar en cada corazón y estar en el primer lugar. Bendito seas con todos los que siendo pastores partirán hoy dejando el pesebre pero siendo capaces de difundir y atestiguar tu amor.
San Lucas nos dice: Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado.»
Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón.
Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho. (San Lucas 2,15-20)

Te adoro y te glorifico con María y José, los ángeles y los pastores. (Esta invocación la repito interiormente)

5- Jesús, toda la naturaleza se postra ante Ti. Al aparecer tu estrella en el firmamento a la que los reyes de oriente la percibieron y la reconocieron como tuya; así partieron tras ella. Después de extraviarse e informarse, con mucho sufrimiento y esmero, te encontraron en Belén y se postraron ante Ti donándote regalos, con los cuales te reconocieron como Dios y rey.
Jesús, te bendigo y te adoro en nombre de todos los reyes que te buscan, porque te encontrarán. Hoy, frente al pesebre, deseo que mi corazón tenga el mismo gozo que sintieron los reyes magos cuando te vieron. Abre mis ojos para que reconozca los signos y te pueda hallar.
En Jerusalén los escribas conocían las escrituras pero sus corazones estaban cerrados y sus ojos enceguecidos, y así no te reconocieron en tu advenimiento.

Te adoro en nombre de todos aquellos que te conocen pero no te reconocen y no te aceptan como su Salvador y Dios.

6-Jesús, te adoro en nombre de aquellos que se asustaron de Ti, como Herodes en aquel tiempo y entonces se decidió a matarte.
Bendito sea aquel momento, María, cuando con José huiste a Egipto y salvaste a tu hijo. Te adoro, Jesús, en todos aquellos que con sus pecados, palabras maldicientes, malas obras, y con su actitud te mataron o te impidieron crecer. Bendito seas, porque los atraerás hacia Ti, porque les abrirás el corazón y ellos vivirán en paz; sin miedo, ayudarán a otros para que alcancen la paz.
Jesús, te adoro en nombre de todos aquellos que se volvieron violentos hacia ellos mismo y hacia los demás, especialmente con los niños y jóvenes.
Muchos de ellos padecen porque no tienen madre que los ampare. Haz que para esta Navidad se sientan protegidos y seguros. Haz que hoy sientan que Tú llegaste y se abran a la paz y al regocijo.

(Medita y presenta al Señor a aquellos que padecen a causa de los desórdenes familiares)


7- Jesús, te adoro y te agradezco porque Tú, con tu advenimiento, hiciste posible la nueva unión entre Dios y los hombres y abres el corazón de los hombres de unos a otros. Bendito seas en aquellos que para Navidad se conciliarán, perdonarán, se decidirán por el amor, serán compasivos con los enfermos e imposibilitados. Muchos, sin embargo, quedarán solos, olvidados por otros y la Navidad será un día muy difícil.
Jesús, yo ahora te los presento: quédate con ellos y que la nueva unión sea posible.

(Presenta a los que están solos, enfermos, los que conoces y decídete en estos días navideños llevarles consuelo, ayudándoles a conseguir la paz, haciendo alguna buena obra con amor.)

8- Jesús, hoy te adoro. Tú eres mi Dios y Señor, el Mesías y Salvador. Te doy gracias porque estás conmigo, como un niño pequeño que nos estimula al amor.
Te presento ahora a todos los niños del mundo. Los que tienen una familia y los que fueron abandonados y olvidados y aquellos que sufren a causa de la separación de sus padres o por la ebriedad en su familia.
Aquellos que no sintieron la alegría de la Navidad, porque están enfermos y sufren.
Haz que el corazón de cada adulto se abra a los niños, haz que mitiguen el dolor y el sufrimiento y haz que la alegría y la vida brillen en el rostro de cada niño.

-Jesús haz que con tu venida cada niño sea bendecido, junto con cada madre y cada padre, para que la paz reine en las familias. (Esta invocación la repito interiormente)

9- Jesús, te adoro en este día de paz. Haz que la paz descienda sobre la tierra, destruida por tanta inquietud y guerras. Haz que hoy todos los corazones acepten la paz. Haz que las armas se acallen y desaparezcan los conflictos, porque Tú llegaste al mundo y trajiste la paz. Haz que los corazones de los más belicosos se ablanden y se orienten a la paz con tu venida. Haz que los responsables en el mundo y en la Iglesia sean instrumentos de paz. Haz que hoy cada corazón, cada familia, cada comunidad, cada pueblo y todo el mundo abrasen la justicia y la paz.

(Medita sobre los conflictos existentes en el mundo, presenta al Señor con sus nombres a los responsables en la Iglesia en el mundo y con mis palabras oro por la paz.)

10- BENDICIÓN

Jesús, Tú estás conmigo como un niño. Bendíceme y sana mi alma. Lléname con la paz y la buena voluntad para que colabore con el programa de la paz. Da la paz a los que están sin paz, protege a los inseguros, sé amigo de los abandonados. 

Bendice a nuestras familias, comunidades e Iglesias, para que el espíritu de Navidad, el espíritu de la paz y alegría, se apodere del mundo, por Ti que vives y reinas con el Padre en el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.


Amén.