15 de noviembre de 2011

Guia de los ritos iniciales de la Misa de Cristo Rey





Último Domingo del Tiempo « Durante el Año »
JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO


SOLEMNIDAD


A. RITOS INICIALES: GUIÓN


1. Reunido el pueblo, el sacerdote se dirige al altar, con los ministros, mientras se entona el canto de entrada o se recita por G. y fieles



Antífona de entrada Ap 5, 12; 1, 6
G. y ASAMBLEA

El Cordero que ha sido inmolado*es digno de recibir el poder y la riqueza,


*la sabiduría, la fuerza y el honor. * A él pertenecen la gloria y el imperio para siempre.


G. o Coro o Grupo de Lectores


Tu trono está afianzado firmemente*en tu templo te glorifican los santos Señor


G. y ASAMBLEA


El Cordero que ha sido inmolado*es digno de recibir el poder y la riqueza,


*la sabiduría, la fuerza y el honor. * A él pertenecen la gloria y el imperio para siempre.



Cuando llega al altar, habiendo hecho con los ministros una inclinación profunda, o la genuflexión si el sagrario está en el presbiterio, venera el altar con un beso y, si es oportuno, inciensa la cruz y el altar, e imágenes o reliquias expuestas que están dentro del presbiterio. Después se dirige con los ministros a la sede con sus manos juntas. Nunca se queda en el altar.

Terminado el canto de entrada, el sacerdote y los fieles, de pie, se santiguan con la señal de la cruz, mientras el sacerdote,
vuelto hacia el pueblo, porque se supone celebra ad orientem, dice:



G: Notemos cuál debe ser la postura tradicional de las manos y dedos al signarnos.
En el nombre del Padre, y del Hijo y del
Espíritu Santo.

El pueblo responde: Amén.


2. Después el sacerdote, extendiendo y cerrando a tiempo las manos, saluda al pueblo, diciendo: La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios Padre y la comunión del Espíritu Santo


estén con todos ustedes


O bien:


G: No descuidemos el saludo tradicional del Rito Romano para uso de presbíteros y diáconos El Señor esté con ustedes. _______________________________________________________

El obispo, en vez de las anteriores fórmulas, en este primer saludo dice:


Este es el saludo tradicional del Rito Romano para uso de obispos
La paz esté con ustedes.


______________________________________________________


El pueblo responde: Y con tu espíritu.


3. El sacerdote o el diácono, u otro ministro, puede hacer una monición muy breve para introducir a los fieles en la Misa del día.


Mis Hermanos: Hoy es el último domingo del año litúrgico. Que Cristo Rey del Universo nos transforme para que podamos consagrarle todo lo que somos, hacemos y tenemos. Así Jesucristo llegará a ser realmente “todo en todos”.

Acto penitencial


El domingo, especialmente en el tiempo pascual, en lugar del acto penitencial habitual, en algunas ocasiones puede hacerse la bendición y aspersión del agua en memoria del Bautismo, como aparece en el Apéndice II.


4. A continuación se hace el acto penitencial, al que el sacerdote invita a los fieles, diciendo: FÓRM. I


Hermanos:
Para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados.

Se hace una breve pausa de real oración en silencio. Después, todos hacen en común la fórmula de la confesión general:
Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante ustedes, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión;


Y, golpeándose el pecho 3 veces con las puntas juntas de todos los dedos, dicen:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.


Luego, prosiguen:
Por eso ruego a santa
María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos
y a ustedes, hermanos,
que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.



Sigue la absolución del sacerdote nunca destinada a nuestros pecados mortales.



Dios todopoderoso
tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.


El pueblo responde: Amén.


7. Siguen las invocaciones: Señor, ten piedad (Kyrie eléison), si no se han dicho ya en alguna de las fór-mulas del acto penitencial. La tradición romana las ha conservado, sin traducirlas al latín, en el griego de la 1ª comunidad cristiana. Por tanto, también pueden conservarse en griego para la misa en castellano.


G. Señor, ten piedad o Kyrie eleison R. Señor, ten piedad o Kyrie eleison
G. Cristo, ten piedad o Christe eleison R. Cristo, ten piedad o Christe eleison
G. Señor, ten piedad o Kyrie eleison R. Señor, ten piedad o Kyrie eleison

8. A continuación, cuando está prescripto, se canta o se dice el himno angélico “antiquísimo y venerable”, cuya letra es INALTERABLE en cuanto perteneciente al Ordinario:


G: Notemos que, como siempre, al nombre de “Jesús” se hará inclinación de cabeza cuando la forma es recitada (pero también de hombros cuando la forma es cantada). Este himno habitualmente debería cantarse y tanto en el canto como en la recitación puede ejecutarse por todos o alternándolo a 2 coros.



Gloria a Dios en el Cielo,
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos, te adoramos,
te glorificamos, te damos gracias.
Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso.
Señor Hijo único
, Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre:
Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros:
porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo
, Jesucristo,
con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.


9. Acabado el himno, el sacerdote, con las manos juntas, dice: Oremos.
Y todos, junto con el sacerdote, oran
realmente en silencio durante un breve espacio de tiempo.
Entonces, el sacerdote, con las manos extendidas
pero cerrándolas para la conclusión, dice la oración colecta, que cierra los Ritos Iniciales y desde la primera reforma del Misal es siempre única.



Oremos.

Dios todopoderoso y eterno,
que quisiste restaurar todas las cosas por tu amado Hijo, Rey del universo,
te pedimos que la creación entera, liberada de la esclavitud del pecado,
te sirva y te alabe eternamente.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo


en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


Al final de la cual, el pueblo aclama: Amén.



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