24 de diciembre de 2014

Hora Santa para Navidad


JESÚS, REY DE LA PAZ YO TE ADORO

1-Jesús, rey de la paz yo te adoro
Jesús, eterno pacificador, yo te amo porque Tú eres nuestra paz.

2 - Jesús, a ti como Rey de la Paz, Te anhelaron los corazones de los hombres durante siglos.
A Ti te alabaron los profetas. Por Ti anhelaron, como pacificador, todos los hombres de todas las naciones de todos los tiempos. Por Ti anhelaron los hombres que estuvieron oprimidos por el mal del pecado y las injusticias, las cuales trajeron conflictos y guerras. Todos los amenazados esperaron el día que amanecería la paz.



El salmista en las Sagradas Escrituras alaba y ora sobre la paz:
“Propicio has sido, Yahveh, con tu tierra; has hecho volver a los cautivos de Jacob; has quitado la culpa de tu pueblo, has cubierto todos sus pecados, has retirado todo tu furor, has desistido del ardor de tu cólera. ¡Haznos volver, Dios de nuestra salvación, cesa en tu irritación contra nosotros!
¿Vas a estar siempre airado con nosotros? ¿Prolongarás tu cólera de edad en edad?
 ¿No volverás a darnos vida para que tu pueblo en ti se regocije? ¡Muéstranos tu amor, Yahveh, y danos tu salvación! Voy a escuchar de qué habla Dios. Sí,
Yahveh habla de paz para su pueblo y para sus amigos, con tal que a su torpeza no retornen. Ya está cerca su salvación para quienes le temen, y la Gloria morará en nuestra tierra.
Amor y Verdad se han dado cita, Justicia y Paz se abrazan; la Verdad brotará de la tierra, y de los cielos se asomará la Justicia. El mismo Yahveh dará la dicha, y nuestra tierra su cosecha dará;
La Justicia marchará delante de él, y con sus pasos trazará un camino”
(Salmo 85,1-14)

Jesús, Rey de la Paz, en ti se encuentran el Amor y la Fidelidad, la Justicia y la Paz.
(Esta invocación la repito interiormente)

3 - Jesús Rey de la Paz te adoro y glorifico el momento de tu nacimiento en Belén.
Aquella noche los ángeles anunciaron tu programa de paz.
“Gloria a Dios en las alturas y paz a los hombres de buena voluntad”
Es tu programa que demos gloria al Padre en las alturas, nos abramos a los hombres , hermanos y hermanas, y seamos hombres de buena voluntad,
Limpia con tu Espíritu mi corazón para que sea una persona de buena voluntad, para que desde ahora, mi corazón continuamente glorifique y de gracias a Dios y así pueda gozar de la paz. Límpiame y quita de mi toda mala voluntad y todo aquello que aún no está dispuesto a entonar una canción de agradecimiento y glorificación al Padre.
También quita todo aquello que me molesta para que sea una persona de buena voluntad. Jesús, haz que con esta adoración sea totalmente parecido a Ti. Para que mi corazón se junte a la canción de los ángeles.
-Gloria a Dios en las alturas y paz a los hombres de buena voluntad. (Esta invocación la repito interiormente)

4 - Jesús, Rey de la Paz te glorifico y bendigo porque nos enviaste a tu Madre, María
Reina de la Paz. Gracias María porque estas con nosotros. Tú cooperaste con todo tu ser en el plan de tu Hijo. Cuando en la anunciación dijiste al ángel: “Hágase en mi según tu palabra, conscientemente te incluiste en el plan de la paz, donaste tu corazón y tu vida al Rey de la Paz.
Cuando tenías en tus brazos a tu Hijo, en tu corazón resonó la canción de los ángeles.
Gracias porque a mí también me invitas y enseñas, para que sea una persona de buena voluntad, para que glorifique a Dios. En uno de los mensajes me dices:
"Queridos hijos!
Hoy los invito a la paz. Como Reina de la Paz, Yo he venido aquí y quisiera enriquecerlos con mi paz maternal. Queridos hijos, Yo los amo y quisiera conducirlos a todos a la paz que sólo Dios da y que enriquece cada corazón. Yo los invito a ser portadores y testigos de mi paz en este mundo sin paz. La paz debe comenzar a reinar en este mundo que no tiene paz y que anhela la paz. Yo los bendigo con mi bendición maternal! Gracias por haber respondido a mi llamado!"
Mensaje del 25-7-90
-Jesús, Rey de la Paz, te adoro junto con la Reina de la Paz. (Esta invocación la repito interiormente)

5 - Jesús, Rey de la Paz, te adoro y te doy gracias porque Tú eres justamente el Rey de la Paz por todos los siglos. Tú te diferencias de todos los poderosos y gobernantes de este mundo. Para Ti se ha dicho: Es mejor que perezca un solo hombre por su pueblo que todo el pueblo se pierda. Ese fue Tú deseo: dar tu vida, sacrificarte por mí y por todos los hombres para que no perezcamos. Los poderosos de este mundo buscan a otros para que den sus vidas por los intereses,  ideas de ellos con el deseo de conseguir más poder y riqueza para ellos, cuidan su vida a cuenta de la vida de otros.
Gracias, Jesús porque nos muestras un camino distinto. Desde el punto de vista de los hombres Tú eres perdedor, pero Tú eres ganador, Tú eres el Rey de los siglos. Todas las inquietudes vienen porque no estamos preparados para donarnos unos a otros, sino que preferimos sacarle al otro. Así creamos las condiciones para las pequeñas y grandes inquietudes. Así causamos los sufrimientos que nos matan.
- Jesús, Rey de la Paz enseña a los poderoso del mundo tú camino de Paz. (Esta invocación la repito interiormente)

6 - Jesús, Rey de la Paz, gracias porque donaste a este mundo tu Iglesia, para que continúe el plan de paz, para que instruya a los hombres a ser hombres de buena voluntad. Bendito seas por todo lo que tu Iglesia hizo y hace por la Paz, por celebrar Tú Reino pacificador.
Jesús, Tú sabes que hay muchos conflictos, inquietudes entre aquellos que se dicen tuyos. Tú conoces todas las inquietudes y conflictos en la Iglesia Católica y las desavenencias con otras iglesias cristianas y comunidades. Tú dijiste a tus apóstoles: entre ustedes no debe suceder como en el mundo que solo se busca el poder y el dominio, ustedes deben servirse con amor.
A pesar de esto muchos se sirven de tu nombre y en tu nombre dirigen la Iglesia, se olvidan de tu plan de Paz. Jesús, me apenan los choques de tu Iglesia porque ensombrecen tu tarea pacificadora.
Pero sé que Tú puedes cambiar todo para bien. Por eso te ruego:
-Purifica a Tú Iglesia y hazla instrumento de la Paz. (Esta invocación la repito interiormente)

7 - Jesús, Rey de la Paz, tu deseo es que vivan en paz nuestras familias, los esposos y esposas, los padres,  hijos, los jóvenes y los ancianos.
La paz vendrá cuando estemos dispuestos a aceptar las condiciones de la paz: sacrificarnos con amor, unos para con los otros. Bendito y alabado seas por todas las familias que viven en paz porque sirven con amor unos a otros. Bendícelos y haz que nunca se cansen. Bendito seas porque les enseñas el camino de la Paz y a aquellas familias que se encuentran ahora destrozadas por la inquietud llevándolas a la separación, a los actos de violencia, de los cuales son víctimas los niños y jóvenes y por los cuales se aniquilan los valores espirituales. Te agradezco porque tu Amor los conducirá a los caminos de la Paz, porque les darás fuerza para que se encuentren entre ellos y se abrasen a la Justicia y a la Paz.
(En silencio presenta tu familia, comunidad y especialmente aquellos que sabes que viven con inquietudes).

8 - Jesús, Rey de la Paz, te agradezco y te bendigo por aquel momento en la cruz, cuando antes de morir dijiste aquellas palabras pacificadoras rogando por los que te hicieron el mal. Te agradezco por la paz que tenías en tu corazón, a pesar de los dolores y sufrimientos. Te agradezco por el amor con que bendecías a tus enemigos y orabas por ellos. Así se manifestó el camino de la Paz., que es el perdón, la reconciliación, la oración y la bendición.
Jesús, Tú sabes que nuestro corazón siempre está en busca de la Paz. El no puede ser feliz si se encuentra en conflicto o si no se reconcilió contigo y con los hombres que están a su alrededor. Jesús, mientras te agradezco por la fortaleza de tu amoroso perdón, te abro mi corazón en nombre de todos aquellos que están enemistados y no tiene en sus corazones amor, el cual puede dominar lo irreconciliable.
-Jesús, Rey de la Paz, danos la fuerza para la reconciliación y el perdón
(Repite esta invocación y presenta a aquellos con los cuales estás enemistado y por aquellos que sabes que no tienen fuerza para perdonar).

9 - Jesús, Rey de la Paz, Tú dijiste que el mundo no puede darnos la Paz, sino que la
Paz viene de Ti. Hoy los jóvenes se encuentran amenazados. Todos buscan la paz pero muchos no la encuentran porque son víctimas de falsos profetas que les prometen la paz, pero no hablan del perdón, de la reconciliación, de la justicia y del amor.
Muchos van por el camino de la droga, del alcohol, del desenfreno, siguiendo la ley del mundo, el cual no puede darles la Paz.
Jesús, manifiéstate a ellos y dales la paz. Haz que cada joven y cada jovencita pueda decir junto con San Agustín: Mi corazón está inquieto, Dios hasta que no encuentre la paz en Ti.
-Jesús, Rey de la Paz, se Tú la paz para nuestros jóvenes
(Repite en silencio esta invocación y presenta al Señor los nombres de los jóvenes
que sabes se encuentran con problemas).

10 - BENDICIÓN

Jesús, Rey de la Paz. bendícenos con tu Paz a nosotros, aquí reunidos. Haz que tu Paz roce como el rocío del amanecer a cada corazón inquieto , a cada corazón oprimido y con miedo, a cada corazón lleno de amargura y dolor. Haz que tu Paz quite toda inquietud y cada conflicto en nuestras familias, comunidades, iglesias y en el mundo. Haz que aquellos que perdieron la Paz por el sufrimiento tengan Paz con la fuerza de tu gracia. Haz que aquellos que son incapaces de reconciliarse con los otros y de perdonar a otros tengan la gracia de la Paz, para que sea posible la unión.
Manifiéstate como el Rey de la Paz en todos los enfermos del cuerpo y del alma.

Bendícenos por la intercesión de la Reina de la Paz. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. AMEN

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