31 de octubre de 2012

Mensaje de María, Reina de la Paz



¡Queridos hijos! Hoy los invito a orar por mis intenciones. Renueven el ayuno y la oración, porque satanás es astuto y atrae muchos corazones al pecado y a la perdición. Yo los invito, hijitos, a la santidad y a vivir en la gracia. Adoren a mi Hijo para que Él los colme con Su paz y Su amor a los que ustedes anhelan. Gracias por haber respondido a mi llamado.
25-10-2012

Comentario del P. Justo Antonio Lofeudo


"Adoren a mi Hijo para que Él los colme con Su paz y Su amor a los que ustedes anhelan."

         
A la oración y el ayuno, Ella agrega la adoración a su Hijo, o sea la adoración eucarística. La adoración nos permite ahondar el misterio, tener encuentros con el Señor más profundos, prolongados y perdurables que los que tenemos en las celebraciones eucarísticas, y así, en la medida que entramos en su intimidad Él entra en la nuestra. Porque adorar es penetrar en el misterio del amor de Dios, que es su intimidad más profunda, y dejarse penetrar por su amor. 

De esa cercanía a Dios en Jesucristo viene la paz y se recibe el amor porque en la adoración se acude a la fuente del amor y de la vida. 


Todos, aún aquellos que no son conscientes de ello, añoran la paz y el amor. La única paz verdadera es la que viene no del mundo sino de Jesucristo (Cf Jn 14:27). Todos anhelan el amor, sentirse amados y poder amar, y ese amor viene de la única fuente inagotable que es la misma fuente de agua viva: Jesucristo, el Señor. Éste es el don de Dios que está al alcance de todos. De todos los que se comuniquen con Él mediante la oración y lo adoren en espíritu y en verdad (Cf Jn 4:10s). 

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