27 de abril de 2011

"Quedate con nosotros"


El relato de la aparición de Jesús resucitado a los dos discípulos de Emaús nos ayuda a enfocar un primer aspecto del misterio eucarístico que nunca debe faltar en la devoción del Pueblo de Dios: ¡La Eucaristía misterio de luz! ¿En qué sentido puede decirse esto y qué implica para la espiritualidad y la vida cristiana?
Jesús se presentó a sí mismo como la «luz del mundo» (Jn 8,12), y esta característica resulta evidente en aquellos momentos de su vida, como la Transfiguración y la Resurrección, en los que resplandece claramente su gloria divina. En la Eucaristía, sin embargo, la gloria de Cristo está velada. El Sacramento eucarístico es un «mysterium fidei» por excelencia. Pero, precisamente a través del misterio de su ocultamiento total, Cristo se convierte en misterio de luz, gracias al cual se introduce al creyente en las profundidades de la vida divina. En una feliz intuición, el célebre icono de la Trinidad de Rublëv pone la Eucaristía de manera significativa en el centro de la vida trinitaria.
La Eucaristía es luz, ante todo, porque en cada Misa la liturgia de la Palabra de Dios precede a la liturgia eucarística, en la unidad de las dos «mesas», la de la Palabra y la del Pan. Esta continuidad aparece en el discurso eucarístico del Evangelio de Juan, donde el anuncio de Jesús pasa de la presentación fundamental de su misterio a la declaración de la dimensión propiamente eucarística: «Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida» (Jn 6,55). Sabemos que esto fue lo que puso en crisis a gran parte de los oyentes, llevando a Pedro a hacerse portavoz de la fe de los otros Apóstoles y de la Iglesia de todos los tiempos: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna» (Jn 6,68). En la narración de los discípulos de Emaús Cristo mismo interviene para enseñar, «comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas», cómo «toda la Escritura» lleva al misterio de su persona (Lc 24,27). Sus palabras hacen «arder» los corazones de los discípulos, los sacan de la oscuridad de la tristeza y desesperación y suscitan en ellos el deseo de permanecer con Él: «Quédate con nosotros, Señor» (Lc 24,29).

Juan Pablo II - "Mane nobiscum Domine"

2 comentarios:

Felio dijo...

"Seguramente sabréis que el Santo Padre Benedicto XVI cumplirá, Dios mediante, el próximo 29 de junio, Festividad de San Pedro y San Pablo, sus 60 años de sacerdocio. Es una gracia de Dios muy grande y testimonio vivo de fidelidad a la vocación sacerdotal.

Con motivo de este aniversario, la Santa Sede quiere obsequiar al Santo Padre, por petición del mismo, con 60 horas de Adoración Eucarística, desde el 29 de junio al 1 de julio ( Solemnidad del Sagrado corazón de Jesús). La Santa Sede pide que en estas 60 horas se encomiende, en toda la cristiandad, al Santo Padre Benedicto XVI, su santidad, persona e intenciones; la santificación de los sacerdotes y por las vocaciones sacerdotales.

Por ello, queremos rendir tributo a Dios, a Él toda la Gloria, y darle las gracias por este don de Dios a su Iglesia: Benedicto XVI. En este mes eminentemente sacerdotal pedimos a Dios que nos envíe numerosas y santas vocaciones al ministerio sacerdotal.

Así mismo este blog pretende ser un Altavoz de todas aquellas iniciativas que se promuevan de oración y apostolado por esta causa.

Desde este mismo momento, pedimos a todos los que nos une una misma Fe, un solo Bautismo y un Solo Dios que hagamos de estos días una campaña divulgativa por todos los lugares de la Tierra y de la blogosfera para que los cristianos e hijos de la Iglesia , a un solo coro, encomendemos al Santo Padre en este aniversario tan especial.


Para iniciativas y comentarios, enviarnos un correo a esta dirección: protegealpapa@gmail.com"

Hemos hecho un grupo de católicos de Barcelona: universitarios este blog para como vosotros darle más divulgación de esta iniciativa de las 60 horas.

Felio dijo...

Me olvidé de poner que el blog es:
benedictoxvi60sacerdote.blogspot.com

Muchisimas gracias