23 de noviembre de 2011

La Iglesia dedica sus mejores recursos para expresear su reverente asombro ante el don de la Eucaristía

El arte en la liturgia encuentra su sentido en la gloria de Dios
Relación entre la belleza y el misterio, entre el canto litúrgico y el culto eucarístico.
De la homilía de monseñor Antonio Marino, obispo de Mar del Plata, en la solemnidad de Santa Cecilia, mártir, Patrona de la Catedral y de la Diócesis (22 de noviembre de 2011)

Nuestra patrona, Santa Cecilia, es universalmente conocida como patrona de la música. Su nombre quedó desde antiguo incluido en la Plegaria Eucarística I, o Canon Romano.
Entre los distintos rasgos de su martirio, hay uno que la tradición ha retenido y privilegiado por encima del resto, elevándolo a la categoría de símbolo distintivo de esta santa: la gozosa alabanza y el canto que ella elevaba a Dios en medio de las pruebas y tormentos. ¿No es esto como la concreción de la alegría imperturbable a la cual nos invita el mismo Dios? “Felices ustedes, –dice Jesús– cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí. Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo” (Mt 5,10-11). Y en el libro de los Hechos de los Apóstoles leemos: “Los Apóstoles salieron del Sanedrín, dichosos de haber sido considerados dignos de padecer por el nombre de Jesús” (Hch 5,41).
Desde el medioevo Santa Cecilia es considerada patrona de los músicos y se la representa ejecutando el órgano y cantando. Esto nos lleva a otro aspecto que es materia de frecuente reflexión por parte del Magisterio de la Iglesia, sobre todo desde el pontificado de San Pío X hasta nuestros días. Disponemos de abundantes documentos acerca de la intrínseca relación entre el arte y la liturgia, entre la belleza y el misterio que se celebra, sobre todo entre el canto litúrgico y el culto eucarístico. Desde siempre la Iglesia ha sido, y quiere seguir siendo, la casa donde el arte encuentra su mejor e inagotable fuente de inspiración.
“Como la mujer de la unción de Betania –decía el beato Papa Juan Pablo II–, la Iglesia no ha tenido miedo de «derrochar», dedicando sus mejores recursos para expresar su reverente asombro ante el don inconmensurable de la Eucaristía” (Ecclesia de Eucaristía 48). En cuanto a la música sagrada, nos dice el Concilio Vaticano II: “La música sacra será tanto más santa cuanto más íntimamente esté unida a la acción litúrgica, ya sea expresando con mayor delicadeza la oración o fomentando la unanimidad, ya sea enriqueciendo de mayor solemnidad los ritos sagrados” (SC 112). Allí mismo se afirman las normas a las que debe ajustarse el canto popular, y la exigencia de que no se menosprecien ni el venerable canto gregoriano ni la polifonía clásica.

No nos cabe duda de que la Iglesia necesita del arte para expresar el misterio, pero al mismo tiempo el arte necesita de la Iglesia para encontrar su savia y su meta. El arte en la liturgia encuentra su sentido en la gloria de Dios, y queda por eso íntimamente conectado con la santificación del hombre.
Aun con toda su importancia, la belleza sensible no es un fin en sí misma, sino que nos orienta hacia el asombro ante lo inefable. El arte invita a trascender la belleza creada para encontrarse con la increada. San Paulino de Nola, obispo y poeta eximio que vivió entre los siglos IV y V, decía: “Nuestro único arte es la fe y Cristo nuestro canto” (Carmen 20, 31).
En su Carta a los artistas, al referirse a los músicos, el Papa Juan Pablo II decía: “La Iglesia necesita también de los músicos. ¡Cuántas piezas sacras han compuesto a lo largo de los siglos personas profundamente imbuidas del sentido del misterio! Innumerables creyentes han alimentado su fe con las melodías surgidas del corazón de otros creyentes, que han pasado a formar parte de la liturgia o que, al menos, son de gran ayuda para el decoro de su celebración. En el canto, la fe se experimenta como exuberancia de alegría, de amor, de confiada espera en la intervención salvífica de Dios” (n. 12).
En la exhortación postsinodal Sacramentum caritatis, nuestro Papa Benedicto XVI dedica un parágrafo al canto litúrgico, donde aparecen estas palabras muy claras que vale la pena reproducir: “Ciertamente no podemos decir que en la liturgia sirva cualquier canto. A este respecto se ha de evitar la fácil improvisación o la introducción de géneros musicales no respetuosos del sentido de la liturgia. Como elemento litúrgico, el canto debe estar en consonancia con la identidad propia de la celebración. Por consiguiente, todo –el texto, la melodía, la ejecución– ha de corresponder al sentido del misterio celebrado, a las partes del rito y a los tiempos litúrgicos” (n. 42).
Hacia el final de la Carta a los artistas ya mencionada (n.16), el Papa Juan Pablo II citaba la conocida frase de Dostoievski, uno de los más grandes literatos de todos los tiempos: “La belleza salvará al mundo”. Sí, estamos seguros. Pero se trata de la belleza trascendente que se identifica con Dios, suma Bondad, y que encontró su rostro humano en nuestro Salvador crucificado y glorioso.
Como obispo de Mar del Plata, imploro sobre esta ciudad y esta diócesis, la abundancia de las gracias del cielo. Sabemos que los cimientos de la sociedad están en crisis en nuestra patria ante ciertas leyes que niegan el orden de la ley divina y natural. Ante esta situación, me complazco en repetir palabras del obispo mártir San Ignacio de Antioquía, quien en los primeros años del siglo II decía: “Lo que necesita el cristianismo, cuando es odiado por el mundo, no son palabras persuasivas, sino grandeza de alma” (Carta a los Romanos, 3).
Quiera el Señor, por la intercesión de la mártir Santa Cecilia, concedernos la fortaleza para el testimonio y la belleza de una vida hecha canto espiritual en el servicio de Dios y en el amor a los hermanos.

Mons. Antonio Marino, obispo de Mar del Plata

19 de noviembre de 2011

Aclamaciones Eucarísticas a Cristo Rey

A cada aclamación respondemos:

Alabado sea Jesucristo, Rey del universo

Rey Manso y Humilde...

Rey Misericordioso...

Rey Bueno y Amable...

Rey Pobre y Sencillo...

Cristo, Rey Generoso...

Rey Noble y Sincero...

Rey Fiel y Paciente...

Rey Justo y Recto...

Rey Santo y Perfecto...

Cristo, Rey Servicial...

Rey Fuerte y Valiente...

Rey Sabio y Amante...



Cristo, Rey que das Vida...

Cristo, Rey que Salvas...

Cristo, Rey que Llamas...

Cristo, Rey que Corriges...

Cristo, Rey que Enseñas...

Cristo, Rey que Consuelas...

Cristo, Rey que Defiendes...

Cristo, Rey de los Angeles...

Cristo, Rey de los Hombres...

Rey de los Apóstoles...

Rey de los Patriarcas...

Rey de los Profetas...

Rey de los Evangelistas...

Cristo, Rey de los Mártires...

Rey de los Confesores...

Cristo, Rey de las Vírgenes...

Rey de todos los Santos...

Cristo, Rey de la Iglesia...

Rey de los Pontífices...

Rey de los Sacerdotes...

Rey de las Religiosas...

Cristo, Rey de los Laicos...

Rey de las Familias...

Cristo, Rey de la Fe...

Rey de la Esperanza...

Cristo, Rey del Amor...

Rey de la Humildad...

Rey de la Obediencia...

Rey de la Pureza....

Rey de la Pobreza...

Rey de la Oración...

Cristo, Rey del Perdón...

Cristo, Rey de la Cruz...

Rey de las Virtudes...

Rey de las Naciones...

Rey de todos los Reyes...

Rey de la Justicia...

Rey de la Victoria...

Cristo, Rey de la Paz...

Cristo, Rey de la Gracia...

Rey de la Creación...

Rey de la Eternidad...

AICA informa sobre la inauguración de una capilla de Adoración Perpetua

Este domingo 20 de noviembre, fiesta de Cristo Rey, a las 20, se inaugurará la primera capilla de Adoración Perpetua de la provincia de Corrientes, en la iglesia Santa Rita (Bolívar y Córdoba, Corrientes).

La ceremonia, que será presidida por el arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik, se iniciará en la explanada del Instituto de Cardiología de Corrientes (Bolívar esquina Córdoba), y luego se celebrará la misa de entronización del Santísimo, en Santa Rita.

Se invita, a quienes participen de esta celebración, a llevar algún objeto blanco, como por ejemplo, pañuelos, globos, flores; para acompañar el saludo jubiloso y triunfal a Jesús, Rey de Reyes.

“Deseamos compartir con la comunidad católica la inmensa alegría de celebrar a Cristo Rey con la bendición de que la feligresía pueda contar a partir de ese día, con la presencia de Jesús Eucarístico para ser adorado las 24 horas del día, a perpetuidad”, asegura un comunicado del arzobispado.

En la invitación, el párroco de la catedral, y asesor de la adoración eucarística perpetua, presbítero Eduardo Romero Olguín, destacó “la inmensa alegría que representa para la comunidad católica poder, en el marco de la celebración de la solemnidad de Cristo Rey, entronizar el Santísimo Sacramento, presencia de Jesús Eucarístico para ser adorado a perpetuidad las veinticuatro horas del día en la iglesia Santa Rita en nuestra ciudad”.+

18 de noviembre de 2011

El Himno Eucarístico compuesto por San Tomás de Aquino

En el siguiente link se puede escuchar la melodía tradicional del Himno “Tantum Ergo”

http://youtu.be/KyHj762i4eM

Fue compuesto por Santo Tomás de Aquino, en el año 1264, a petición del Papa Urbano IV para celebrar la institución de la Solemnidad de Corpus Christi. También para esta fiesta el mismo Papa pidió a Santo Tomás de Aquino que compusiera el Oficio Litúrgico propio. “Tantum ergo” es parte del himno “Pange Lingua”, y comprendelas últimas dos de seis estrofas de este último. Fue escrito en latín, y en la Iglesia se canta, desde entonces (desde hace más de 800 años) durante la adoración al Santísimo Sacramento.

Santo Tomás expresa en este himno que la lengua humana cante el misterio del glorioso Cuerpo y la preciosa Sangre, y que sólo a través de la luz de la fe todos nuestros sentidos se pueden postrar ante la Eucaristía, en la que el Verbo hecho carne convierte el Pan verdadero en su propia carne.

La traducción de las seis estrofas es la siguiente:

Canta, lengua, el misterio del cuerpo glorioso
y de la sangre preciosa que el Rey de las naciones,
fruto de un vientre generoso,
derramó como rescate del mundo.

Nos fue dado, nos nació, de una Virgen sin mancilla;
y después de pasar su vida en el mundo,
una vez esparcida la semilla de su palabra,
terminó el tiempo de su destierro
dando una admirable disposición.

En la noche de la última Cena,
reunido a la mesa con los hermanos,
después de observar plenamente la ley sobre la comida legal, se da, con sus propias manos, como alimento para los Doce.

El Verbo hecho carne convierte con su Palabra
el pan verdadero en su Carne,
y el vino puro se convierte en la Sangre de Cristo.
Y aunque fallan los sentidos,
basta la sola fe para confirmar
al corazón recto en esa verdad.

Veneremos, pues, inclinados tan gran Sacramento;
y la antigua figura ceda el puesto al nuevo rito;
la fe supla la incapacidad de los sentidos.

Al Padre y al Hijo sean dadas alabanza y júbilo,
salud, honor, poder y bendición;
una gloria igual sea dada al que de uno y de otro procede. Amén.

En latín:


Pange, língua, gloriósi Córporis mystérium.
Sanguinísque pretiósi, quem in mundi prétium,
fructus ventris generósi
Rex effúdit géntium.

Nobis datus, nobis natus ex intácta Vírgine,
et in mundo conversátus,
sparso verbi sémine, sui moras incolátus
miro cláusit órdine.

In suprémæ nocte cœnæ,
recumbens cum frátribus,
observáta lege plene, cibis in legálibus,
cibum turbæ duodénæ se dat suis mánibus.

Verbum caro,
panem verum, Verbo carnem éfficit, f
itque sanguis Christi merum,
et si sensus déficit, ad firmándum
cor sincérum sola fides súfficit.

Tantum ergo Sacraméntum venerémur cérnui;
et antíquum documéntum novo cedat rítui; præstet fides supplementum sénsuum deféctui.

Genitóri, Genitóque laus et iubilátio;
salus, honor, virtus quoque sit et benedíctio;
procedénti ab utróque compar sit laudátio.
Amen.






17 de noviembre de 2011

10 nuevos sacerdotes en la Arquidiócesis de Buenos Aires

Para saber qué es un sacerdote hay que saber primero qué es un sacrificio. Hoy día la palabra "sacrificio" se usa con muchos significados. Pero, en sentido estricto, original, es la ofrenda de un don a Dios hecha por un grupo por la mediación de alguien que tiene el derecho de representar a ese grupo. El propósito de la ofrenda es dar culto colectivo a Dios; es decir, reconocer el supremo dominio de Dios sobre los hombres, agradecerle sus mercedes, satisfacer por los pecados de los hombres y pedirle sus beneficios. Dios no necesita nuestros dones, pues todo lo que existe lo hizo Él. Incluso aunque le ofreciéramos una montaña de diamantes, éstos, en sí, no tendrían valor alguno a los ojos de Dios. Hasta que Jesús se nos dio a Sí mismo como ofrenda perfecta en el Santo Sacrificio de la Misa, el hombre no tenía nada que ofrecer a Dios y que fuera realmente digno de Él.



Recemos para que los 10 nuevos sacerdotes que se ordenarán el próximo 19 de noviembre sean fieles a esta vocación de ofrecer piadosamente el Santo Sacrificio de la Misa

Jesús se hizo a sí mismo el Pan de Vida y el Hambriento



"Cree que Él, Jesús, está bajo la apariencia del Pan y que Él, Jesús, se encuentra en el hambriento, el desnudo, el enfermo, el que está sólo, el no querido, el que no tiene hogar, el indefenso y el desesperado"

Pensamiento de la Beata Madre Teresa de Calcuta