“Cuando, después de la transubstanciación,
resuenan las palabras: Mysterium fidei,
todos están invitados a darse cuenta de la particular densidad existencial de
este anuncio, en referencia al misterio de Cristo, de la Eucaristía, del
Sacerdocio. No toma acaso de aquí su
motivación más profunda la misma vocación sacerdotal? […]
A cincuenta años de la ordenación, puedo decir que cada día más en aquel
Mysterium fidei se encuentra el
sentido del propio sacerdocio. Está
allí la medida del don que esto constituye, y está también allí la medida de la
respuesta que este don exige. El don es
siempre más grande! Y es bello que sea
así. Es bello que un hombre no pueda
decir nunca que ha respondido plenamente al don. Es un don y es también una tarea: Tener
conciencia de esto es fundamental para vivir plenamente el propio
sacerdocio”
22 de octubre de 2015
Fiesta litúrgica de san Juan Pablo II
El obispo debe ser
predicador de la verdad en tiempos desfavorables (el amor se opone al odio).
Hay que dar mucha importancia a la liturgia. El obispo debe ponerse de cara a
todos. Realización del Concilio: realizar el mysterium salutis, mejor comprendido que hasta ahora. Todo tiene
lugar por medio de la liturgia.
20 de octubre de 2015
La importancia del Sagrario para el cristianismo
“El cristianismo es el
Sagrario y, aunque ésta no sea la ocasión de demostrarlo, vosotros afirmaréis
conmigo que el Sagrario en nuestra religión no es un remate más o menos airoso
de sus cimas, ni un broche de oro que lo cierra, ni una de las instituciones que
lo embellecen, sino que la Eucaristía, el Sagrario, es todo el cristianismo, es
el principio, fin y razón de ser de sus dogmas y su moral, de sus sacrificios y
de sus virtudes, de sus bellezas y de sus milagros…
18 de octubre de 2015
Quince minutos en compañía de Jesús sacramentado
“No es necesario
conocer mucho para agradarme, basta con amar. Háblame entonces, aquí,
sencillamente, como lo harías con el más íntimo de tus amigos, como hablarías
con tus padres o tu hermano.
¿Necesitas pedirme por
alguien? Dime su nombre… quizás alguien de tu familia, de tus amigos o
conocidos y cuéntame qué quieres que hiciera yo por ellos hoy. Pide mucho, no
te canses de pedir; me gustan los corazones generosos que llegan en cierto modo
hasta olvidarse de sí mismos para mirar las necesidades de los demás.
Cuéntame con sencillez
de los pobres a quienes quisieras ayudar, de los enfermos a quienes ves
padecer, de los extraviados que deseas ver de nuevo por el buen camino, de los
amigos ausentes que deseas ver de nuevo a tu lado. Repíteme sus nombres y dime
por ellos una palabra de amigo, entrañable y fervorosa
He prometido escuchar
toda súplica que salga del corazón ¿y cómo no saldrá de tu corazón el ruego que
me diriges por aquellos que especialmente amas?
16 de octubre de 2015
San Juan Pablo II, ruega por las familias
En un nuevo aniversario de la elección de san Juan Pablo II, Sumo Pontífice que fecundó la Iglesia con un extenso magisterio sobre la Familia y sobre la Eucaristía, encomendamos a su intercesión el sínodo sobre las Familias que se está realizando en Roma.
13 de octubre de 2015
Milagro eucarístico en Colombia
Un milagro eucarístico
ocurrió el 31 de Enero de 1906, en el pueblo de Tumaco, perteneciente a la
República de Colombia, situado en una pequeñísima isla a la parte occidental de
aquella República, bañada por el Océano Pacífico. Hallábase allí de cura misionero,
en dicho tiempo, el Reverendo Padre Fray Gerardo Larrondo de San José, teniendo
como auxiliar en la cura de las almas al Padre Fray Julián Moreno de San
Nicolás de Tolentino, ambos recoletos.
Eran casi las diez de
la mañana, cuando comenzó a sentirse un espantoso temblor de tierra, siendo
éste de tanta duración que, según cree el padre Larrondo, no debió bajar de
diez minutos, y tan intenso, que dio con todas las imágenes de la iglesia en
tierra. De más está decir el pánico que se apoderó de aquel pueblo, el cual
todo en tropel se agolpó en la iglesia y alrededores, llorando y suplicando a
los padres organizasen inmediatamente una procesión y fueran conducidas en
ellas las imágenes, que en un momento fueron colocadas por la gente en sus
respectivas andas.
Les parecía a los
padres más prudente animar y consolar a sus feligreses, asegurándoles que no
había motivo para tan horrible espanto como el que se había apoderado de todos,
y en esto se ocupaban los dos fervorosos ministros del Señor cerca de la
iglesia, cuando advirtieron que, como efecto de aquella continua conmoción de
la tierra, iba el mar alejándose de la playa y dejando en seco quizá hasta
kilómetro y medio de terreno de lo que antes cubrían las aguas, las cuales iban
a la vez acumulándose mar adentro, formando como una montaña que, al descender
de nivel, había de convertirse en formidable ola, quedando probablemente
sepultado bajo ella o siendo tal vez barrido por completo el pueblo de Tumaco,
cuyo suelo se halla precisamente a más bajo nivel que el del mar.
12 de octubre de 2015
La Santísima Virgen María, modelo de la Iglesia para celebrar la Sagrada Liturgia (Segunda Parte)
Ejemplo para toda la
Iglesia en el ejercicio del culto divino, María es también, evidentemente,
maestra de vida espiritual para cada uno de los cristianos. Bien pronto los
fieles comenzaron a fijarse en María para, como Ella, hacer de la propia vida
un culto a Dios, y de su culto un compromiso de vida. Ya en el siglo IV, S.
Ambrosio, hablando a los fieles, hacía votos para que en cada uno de ellos
estuviese el alma de María para glorificar a Dios: "Que el alma de María
está en cada uno para alabar al Señor; que su espíritu está en cada uno para
que se alegre en Dios". Pero María es, sobre todo, modelo de aquel culto
que consiste en hacer de la propia vida una ofrenda a Dios: doctrina antigua,
perenne, que cada uno puede volver a escuchar poniendo atención en la enseñanza
de la Iglesia, pero también con el oído atento a la voz de la Virgen cuando
Ella, anticipando en sí misma la estupenda petición de la oración dominical
"Hágase tu voluntad" (Mt 6, 10), respondió al mensajero de Dios:
"He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra" (Lc 1,
38). Y el "sí" de María es para todos los cristianos una lección y un
ejemplo para convertir la obediencia a la voluntad del Padre, en camino y en
medio de santificación propia.
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