Cada vez que celebramos
la eucaristía vivimos en la fe el misterio que se realiza en el altar; es
decir, participamos en el acto supremo de amor que Cristo realizó con su muerte
y su resurrección. El único y mismo centro de la liturgia y de la vida cristiana
—el misterio pascual—, en las diversas solemnidades y fiestas asume
"formas" específicas, con nuevos significados y con dones
particulares de gracia. Entre todas las solemnidades Pentecostés destaca por su
importancia, pues en ella se realiza lo que Jesús mismo anunció como finalidad
de toda su misión en la tierra. En efecto, mientras subía a Jerusalén, declaró
a los discípulos: "He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y ¡cuánto
desearía que ya estuviera encendido!" (Lc 12, 49). Estas palabras se cumplieron
de la forma más evidente cincuenta días después de la resurrección, en
Pentecostés, antigua fiesta judía que en la Iglesia ha llegado a ser la fiesta
por excelencia del Espíritu Santo: "Se les aparecieron unas lenguas como
de fuego (...) y quedaron todos llenos del Espíritu Santo" (Hch 2, 3-4).
Cristo trajo a la tierra el fuego verdadero, el Espíritu Santo. No se lo
arrebató a los dioses, como hizo Prometeo, según el mito griego, sino que se
hizo mediador del "don de Dios" obteniéndolo para nosotros con el
mayor acto de amor de la historia: su muerte en la cruz.
22 de mayo de 2015
20 de mayo de 2015
Vigilia de Pentecostés: Jesús envía Tu Espíritu Santo
Exposición del Santísimo Sacramento
1 - Te adoramos Jesús
porque fuiste concebido por la fuerza del Espíritu Santo.
Jesús, te amo, por el
Amor del Espíritu Santo.
Jesús, creo en Ti por
el Espíritu Santo.
Cantamos el Veni
Creator Spiritus:
18 de mayo de 2015
Nuevo aniversario del nacimiento de Juan Pablo II (18-5-1920)
Cuando pienso en la Eucaristía, mirando mi vida de sacerdote, de Obispo y de Sucesor de Pedro, me resulta espontáneo recordar tantos momentos y lugares en los que he tenido la gracia de celebrarla.
16 de mayo de 2015
Solemnidad de la Ascensión: comentario a la Liturgia de la Palabra de la Misa
1. Nos hallamos reunidos en torno al altar del
Señor para celebrar su Ascensión al cielo. Hemos escuchado sus palabras:
"Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para
ser mis testigos (...) hasta los confines del mundo" (Hch 1, 8). Desde
hace dos mil años estas palabras del Señor resucitado impulsan a la Iglesia a
adentrarse en el mar de la historia, la hacen contemporánea de todas las
generaciones, la transforman en levadura de todas las culturas del mundo.
15 de mayo de 2015
Hora santa para rezar en la Novena a Pentecostés
1- Espíritu Santo, vive
en mí. Espíritu Santo, inflámate en mí. Obra en mí, Espíritu Santo.
2 - Jesús, con María y
los apóstoles te ruego que en estos días derrames al Espíritu Santo así como lo
prometiste. María y los apóstoles oraron unidos y con constancia durante nueve
días. Tú cumpliste lo prometido. Gracias, María, porque Tú ahora orarás conmigo
y me ayudarás a perseverar en la oración. Tú dijiste: "Queridos
hijos! Esta tarde les quiero pedir que durante esta Novena oren por la efusión
del Espíritu Santo sobre sus familias y sobre su parroquia. Oren y no se arrepentirán!
Dios les concederá sus dones, con los cuales ustedes lo glorificarán hasta el
fin de sus vidas terrenas. Gracias por haber respondido a mi llamado!" (Mensaje
en Medjugorje del 2-6-84)
Jesús, con María te
ruego: envíanos Tú Espíritu. (Esta invocación la repito interiormente)
3 -Jesús, envíame al
Espíritu Santo del amor para que El me haga apto para amar así como Tú amaste.
Tú amaste sin condiciones. Sé que en el último día me preguntarás si he sido
caritativo, si con amor te he reconocido en el prójimo. No soy consciente cuan
lejos estoy del modo con que Tú amas.
Por eso te ruego: -Jesús derrama en mi
corazón tu Espíritu de amor. (Esta invocación la repito interiormente)
14 de mayo de 2015
13 de mayo de 2015
Hora santa en el día de Nuestra Señora de Fátima: pedimos la renovación de todo lo creado
1- Jesús, te adoro,
porque eres el renovador del mundo.
-Jesús, te amo porque
Tú eres el renovador del mundo.
2 - Jesús, Te adoro con
María, Nuestra Señora de Fátima. Ella, en su concepción fue preservada del
pecado original y de sus consecuencias. Tú eres el redentor del mundo. Te
bendigo y te glorifico, porque los frutos de la redención se manifestaron en
ella.
Te alabo Jesús, porque
el alma de tu Madre, María, desde el primer momento resplandecía con el amor de
Dios.
Cuan hermosa y
bellísima es su alma y corazón, porque desde el principio estuvo llena de
gracia, porque en ella se renovó la amistad rota entre Dios y los hombres.
Jesús, te bendigo
porque María es la aurora del nuevo día, el que amaneció con tu venida, a
través de ella.
Jesús, te doy gracias y
te glorifico con María, sin pecado concebida. (Esta invocación la repito
interiormente)
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