
La eucaristía perpetúa y condensa la obra de Dios entre nosotros. Todo comienza con una nueva forma de la encarnación: el Hijo de Dios viene de nuevo a nosotros cuando el pan y el vino se convierten en su presencia real. En cierto momento de la misa se invoca al Espíritu Santo sobre el pan y vino (epíclesis): “Santifica estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que sean para nosotros cuerpo y sangre de Jesucristo, nuestro Señor”.

Juan Pablo II: “Por la comunión de su cuerpo y su sangre, Cristo nos comunica también su Espíritu.
Escribe san Efrén: Llamó al pan su cuerpo viviente, lo llenó de sí mismo y de su Espíritu, y quien lo come con fe come Fuego y Espíritu... La Iglesia pide este Don divino, raíz de todos los otros dones, en la epíclesis eucarística” (Ecclesia de eucharistia N.17)
El cuerpo místico fruto del Espíritu y la eucaristía
La eucaristía fue instituida por Cristo para sellar y alimentar la más estrecha comunión entre sus discípulos. En una nueva epíclesis sobre el pueblo, antes de la comunión se ora: “Fortalecidos con el cuerpo y la sangre de tu Hijo y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu. Que él nos transforme en ofrenda permanente...”
“Todos nosotros fuimos bautizados en un solo Espíritu para formar un solo cuerpo” (1Co 12,12s). En el bautismo el Espíritu Santo nos hizo miembros vivos del cuerpo místico de Cristo. Al recibir el cuerpo eucarístico del Señor, el Espíritu Santo nos va fusionando con Cristo en su cuerpo místico: “Puesto que sólo hay un pan, todos los que participamos del mismo pan formamos un solo cuerpo” (1Co 10,17)
Recomiendo vívamente la lectura del texto completo:
http://www.scribd.com/doc/9704559/EucaristIa-e-IntercesiOn-p-Marcelino-Iragui
2 comentarios:
Ven Espíritu santo!!!
Jesús eucaristía, danos el Espíritu de santidad
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