9 de diciembre de 2015

Año de la Misericordia: el don de la Indulgencia y la comunión eucarística


En su carta por el Año de la Misericordia, el Papa Francisco explicó las formas en las que los fieles podrán obtener la indulgencia durante este jubileo; ya sea en Roma, en cualquier lugar del mundo e incluso en las cárceles. El Santo Padre también explica el modo en el que deben proceder los enfermos y ancianos para obtener esta gracia.

En cualquiera de los siguientes casos que se mencionan para obtener la indulgencia se debe cumplir primeramente con las condiciones habituales: confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Santo Padre.

8 de diciembre de 2015

Hora Santa al comenzar el Año de la Misericordia invocando la intercesión de María


Carísima Madre mía María, ¡no sé cómo comenzar a agradecerte el amor tan particular que me tienes!… Sólo atino a prometerte perpetua fidelidad y amor como a quien eres la Madre del Amor y mi Madre misericordiosa.

—Y también, hijo mío, te mantendrás fiel a Jesús en este Sacramento y enamorado del Objeto único de tu amor… Y me imitarás en mi amor a Jesús Sacramentado.

—Oh María, ¿cómo podré imitarte en ese amor desconociéndolo? ¡Cómo quisiera, Madre misericordiosa mía, una lección tuya al respecto!…

7 de diciembre de 2015

Oración para después de comulgar en preparación a la solemnidad de la Inmaculada Concepción (VII)


¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro presente en la Eucaristía! 

Así como diste a María, entre las demás virtudes, una pureza y castidad eximia, por la cual es llamada Virgen de las Vírgenes, 


6 de diciembre de 2015

Oración para después de comulgar en preparación a la solemnidad de la Inmaculada Concepción (VI)


¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro presente en la Eucaristía! 

Así como desde el primer instante infundiste en María, con toda plenitud, las virtudes sobrenaturales y los dones del Espíritu Santo, 


5 de diciembre de 2015

Oración para después de comulgar en preparación a la solemnidad de la Inmaculada Concepción (V)


¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro presente en la Eucaristía! 

Así como libraste a María del pecado y le diste dominio perfecto sobre todas sus pasiones, 


4 de diciembre de 2015

Oración para después de comulgar en preparación a la solemnidad de la Inmaculada Concepción (IV)


¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro presente en la Eucaristía! 

Así como desde el primer instante de su Concepción diste a María más gracia que a todos los Santos y Ángeles del cielo, 


3 de diciembre de 2015

Oración para después de comulgar en preparación a la solemnidad de la Inmaculada Concepción (III)


¡Oh santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro presente en la Eucaristía! 

Así como preservaste a María de todo pecado venial en toda su vida, y a nosotros nos pides que purifiquemos más y más nuestras almas, para ser dignos de Ti, 


2 de diciembre de 2015

Oración para después de comulgar en preparación a la solemnidad de la Inmaculada Concepción (II)


¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro presente en la Eucaristía!

Así como preservaste a María de todo pecado mortal en toda su vida y a nosotros nos das gracia para evitarlo y el sacramento de la confesión para remediarlo,

1 de diciembre de 2015

Oración para después de comulgar en preparación a la solemnidad de la Inmaculada Concepción (I)


¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo redentor nuestro presente en la Eucaristía!

Así como preservaste a María del pecado original en su Inmaculada Concepción y a nosotros nos hiciste el gran beneficio de libramos de él por medio de tu santo Bautismo,

30 de noviembre de 2015

Novena a la Inmaculada Concepción para rezar frente al Sagrario


Bendito y Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar


“La Beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original desde el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano”, afirma la Bula “Ineffabilis Deus” sobre la Inmaculada Concepción de María.

Acto de contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Ante tu divina presencia eucarística reconozco que he pecado muchas veces y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa haberte ofendido. Ayudado de tu divina gracia, propongo no volver a caer más, confesarme y cumplir la penitencia que el confesor me imponga. Amén.

Oración:

Dios te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen soberana y perfecta, elegida para Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de tu Concepción; así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por ti, que, por la gracia de Dios, has sido elegida para ser madre del nuevo pueblo que Jesucristo ha formado con su sangre, sangre derramada en la Cruz y presente en la Eucaristía.

29 de noviembre de 2015

Hora Santa en el Tiempo de Adviento


Jesús, yo te adoro. Tú eres mi Dios. Gracias porque sé que Tú quisiste ardientemente estar entre los hijos de los hombres. Por eso, Tú quisiste ardientemente estar conmigo. Ven, este Adviento para que pueda recibirte en la próxima Navidad.

Bendito seas por el amor que te inspiró que de esta manera te quedes conmigo. Tu anhelo de estar conmigo, sencillamente, se encuentra realizado: te encuentras presente en esta Hostia. Dios Todopoderoso, Hijo de Dios, oculto en esta pequeña Hostia.

Misterio infinito. Yo creo y te adoro.

-Yo anhelo tu rostro, Jesús. (Esta invocación la repito interiormente)

20 de noviembre de 2015

Hora Santa en honor a Cristo Rey de la Paz


1-Jesús, Rey de la paz yo te adoro Jesús, eterno pacificador, yo te amo porque Tú eres nuestra paz.

2 - Jesús, a ti como Rey de la Paz, Te anhelaron los corazones de los hombres durante siglos.

A Ti te alabaron los profetas. Por Ti anhelaron, como pacificador, todos los hombres de todas las naciones de todos los tiempos. Por Ti anhelaron los hombres que estuvieron oprimidos por el mal del pecado y las injusticias, las cuales trajeron conflictos y guerras. Todos los amenazados esperaron el día que amanecería la paz.

19 de noviembre de 2015

Diálogo con María frente a Jesús Eucaristía


Hijo, todavía te falta afinar la noción de los nuevos incentivos que tienes para amar siempre más a Jesús en este Sacramento. Sigue escuchándome… Aprende de mí a amar mejor a Jesús.

—Madre de Amor, tal ansío vivamente obtener de ti, porque, si de amar a Jesús se trata, eres de verdad mi vida, mi dulzura y mi esperanza.

—Hijo mío, destierra de tu mente todo pensamiento que no sea de Jesús. Desecha todo afecto mundano de tu corazón. Concentra conmigo todo tu amor en Jesús para captar mejor adónde llegó mi ardor materno.

Yo amé a Dios con un acto de caridad seráfica al conocerlo ni bien me creó… y este amor siempre aumentó en mí, y se hizo un caudaloso río cuando Jesús me escogió para madre y tomó vida humana de mí… ¡qué océano de amor ardiente, entonces, bramó dentro de mí cuando vi a mi Hijo nacido en la gruta de Belén… y cuando por primera vez lo alcé… lo estreché contra mi Corazón… y sobre éste latió el suyo divino!…

Si por reclinar la cabeza sobre el Corazón divino de Jesús en la Última Cena, San Juan Evangelista se encendió de un amor tan singular, que le valió la designación de APÓSTOL DE LA CARIDAD, puedes hacerte alguna idea del océano de amor abrasador que me invadió cuando en dulcísimo arrobo estreché en brazos al Niño Jesús, mi carísimo Hijo… ¡Nunca dos corazones se han amado ni se amarán tan entrañablemente como el mío y el de Jesús!…

13 de noviembre de 2015

Preparando el Año Santo de la Misericordia


La Misericordia de Dios se manifiesta en la Eucaristía. 

¡Sí! En el Santísimo Sacramento del Altar Dios se ha compadecido. Su misericordia es infinita. 

El deseo inscrito en nuestro corazón de ser amados plenamente (deseo de eternidad) no es expresión de un deseo impotente, cual fruto de una sarcástica maldición o de un sueño irrealizable. El deseo del hombre es más bien la intuición de un evento que ha de cumplirse; de un evento para el que fuimos destinados desde toda la eternidad. Un evento que en realidad ya se cumplió. Es la buena noticia: Dios ha bajado a la tierra, porque el hombre es capaz de Dios. Dios baja, porque nos ama. ¡Baja Dios! No para darnos una planta que rejuvenece o un nuevo alimento que sacie nuestra hambre física, como aquel maná del cielo que solo puede prolongar nuestra vida por algunos años más; baja en vez para dar cumplimiento a lo imposible. Baja para darse a sí mismo como alimento. Para que comiéndolo como dice San Agustín seamos asimilados y transformados en Él, en Dios: 

“Manjar soy de grandes: crece y me comerás. Ni tú me mudarás en ti como al manjar de tu carne, sino tú te mudarás en mí”.

12 de noviembre de 2015

Conmovedor testimonio de amor a la Eucaristía


Sucedió en la isla de Jeju (Corea del Sur) el 8 de agosto de 2012, como entonces contó la agencia católica asiática UCAnews: el sacerdote Bartholomew Mun Jung-hyun estaba celebrando una misa a las puertas de una controvertida base naval que el gobierno estaba construyendo en la zona, y que iba a causar un impacto medioambiental muy negativo para las poblaciones locales.

10 de noviembre de 2015

Mes de María: visita al Santísimo Sacramento


Carísimo hijo: Jesús ha aceptado con placer de tus manos el primer amor de mi Corazón en reparación del desamor que le opusiste cuando tu edad te habría permitido ofrecerle afectos angelicales. Sigue escuchándome, para conocer un amor más ardiente y perfecto que podamos dar juntos a nuestro Jesús en este Sagrario de Amor.

8 de noviembre de 2015

Hora Santa en el Mes de María


Exposición del Santísimo Sacramento

Canto al Santísimo Sacramento

Meditación: 

Oh María, Madre la más misericordiosa, al tiempo que me ves de rodillas ante tu amado Hijo Jesús en este adorable Sacramento, ¡cuánta falta me hace tu santo socorro!… Mi deseo, oh dulcísima Madre, es tener amor verdadero, ardiente, fuerte, puro y perseverante a tu carísimo Hijo Jesús y retribuirle en algo el amor que nos muestra en el Sagrario… ¡Pero todavía sigo bien atrasado!… No consigo hacer realidad mi deseo…

¡Oh María, ojalá tuviera yo en mi pecho tu Corazón en lugar de éste tan frío e ingrato!… ¡Qué gran hora de amor pasaría con mi amante prisionero amado, Jesús!… O si, aunque nada más sea, tuviera la ventura de oír tus tiernos acentos dictarme una lección de amor… Palabras que sean otras tantas llamas del amor vivo que abrasa tu Corazón maternal… Palabras que queden impresas en mi corazón y me enseñen a amar al Jesús tuyo y mío… ¡Cuán contento estaría!…

¡Cuán feliz sería!…

31 de octubre de 2015

Hora santa para el día de la conmemoración de los fieles difuntos



Oh Jesús, amado Redentor mío, yo sé y confieso que, al tiempo que tú estás presente delante de mí en este adorable Sacramento del Altar tras los velos eucarísticos en pasmoso silencio y humildad, juzgas el mundo entero con justicia, exactitud y minucia no menos pasmosas, y sentencias a las almas que a cada instante van presentándose ante tu tribunal. Mientras aquí en el Sagrario tu santidad infinita me admite con mi alma fría, defectuosa y manchada de pecados, allí tu misma santidad aparta de sí toda alma en la que percibe la menor sombra de culpa. Mientras aquí tu justicia soporta con asombrosa paciencia irreverencias, ofensas y sacrilegios, en aquel tribunal ella reclama todos sus derechos, y a cuantas almas conservan la más pequeña deuda o exhiben la menor mancilla de culpa, las manda a pagar en los acerbos tormentos del Purgatorio.

Oh buen Jesús, todo estremecido por estos pensamientos ante tu majestad humillada en este Sacramento de Amor, con lágrimas en los ojos te imploro piedad para con las pobres ánimas del Purgatorio…

30 de octubre de 2015

Conclusión del sínodo sobre las Familias


El cardenal Dolan aborda directamente en su carta la actuación del sínodo ante la polémica sobre los divorciados vueltos a casar:

«Se ha dado mucha atención en la cobertura sobre el sínodo si aquellos que se han casado sacramentalmente de forma válida, divorciado y vuelto a casar civilmente, pueden recibir la Sagrada Comunión (De hecho, ese tema candente no fue tan predominante en el sínodo como en la prensa). La práctica continuada de la Iglesia -recientemente confirmada por San Juan Pablo II después del sínodo sobre la familia de 1980 y renovada por el papa Benedicto XVI después del sínodo sobre la Eucaristía del 2005-- es que no pueden mientras la segunda unión conyugal continue. Es la consecuencia necesaria de lo que Jesús enseñó sobre el divorcio y el recasamiento y de lo que el apóstol San Pablo enseño acerca de estar en estado de gracia para recibir la Sagrada Comunión. Las propuestas finales de los obispos del Sínodo no hicieron nada para alterar esa enseñanza».