13 de noviembre de 2015

Preparando el Año Santo de la Misericordia


La Misericordia de Dios se manifiesta en la Eucaristía. 

¡Sí! En el Santísimo Sacramento del Altar Dios se ha compadecido. Su misericordia es infinita. 

El deseo inscrito en nuestro corazón de ser amados plenamente (deseo de eternidad) no es expresión de un deseo impotente, cual fruto de una sarcástica maldición o de un sueño irrealizable. El deseo del hombre es más bien la intuición de un evento que ha de cumplirse; de un evento para el que fuimos destinados desde toda la eternidad. Un evento que en realidad ya se cumplió. Es la buena noticia: Dios ha bajado a la tierra, porque el hombre es capaz de Dios. Dios baja, porque nos ama. ¡Baja Dios! No para darnos una planta que rejuvenece o un nuevo alimento que sacie nuestra hambre física, como aquel maná del cielo que solo puede prolongar nuestra vida por algunos años más; baja en vez para dar cumplimiento a lo imposible. Baja para darse a sí mismo como alimento. Para que comiéndolo como dice San Agustín seamos asimilados y transformados en Él, en Dios: 

“Manjar soy de grandes: crece y me comerás. Ni tú me mudarás en ti como al manjar de tu carne, sino tú te mudarás en mí”.

12 de noviembre de 2015

Conmovedor testimonio de amor a la Eucaristía


Sucedió en la isla de Jeju (Corea del Sur) el 8 de agosto de 2012, como entonces contó la agencia católica asiática UCAnews: el sacerdote Bartholomew Mun Jung-hyun estaba celebrando una misa a las puertas de una controvertida base naval que el gobierno estaba construyendo en la zona, y que iba a causar un impacto medioambiental muy negativo para las poblaciones locales.

10 de noviembre de 2015

Mes de María: visita al Santísimo Sacramento


Carísimo hijo: Jesús ha aceptado con placer de tus manos el primer amor de mi Corazón en reparación del desamor que le opusiste cuando tu edad te habría permitido ofrecerle afectos angelicales. Sigue escuchándome, para conocer un amor más ardiente y perfecto que podamos dar juntos a nuestro Jesús en este Sagrario de Amor.

8 de noviembre de 2015

Hora Santa en el Mes de María


Exposición del Santísimo Sacramento

Canto al Santísimo Sacramento

Meditación: 

Oh María, Madre la más misericordiosa, al tiempo que me ves de rodillas ante tu amado Hijo Jesús en este adorable Sacramento, ¡cuánta falta me hace tu santo socorro!… Mi deseo, oh dulcísima Madre, es tener amor verdadero, ardiente, fuerte, puro y perseverante a tu carísimo Hijo Jesús y retribuirle en algo el amor que nos muestra en el Sagrario… ¡Pero todavía sigo bien atrasado!… No consigo hacer realidad mi deseo…

¡Oh María, ojalá tuviera yo en mi pecho tu Corazón en lugar de éste tan frío e ingrato!… ¡Qué gran hora de amor pasaría con mi amante prisionero amado, Jesús!… O si, aunque nada más sea, tuviera la ventura de oír tus tiernos acentos dictarme una lección de amor… Palabras que sean otras tantas llamas del amor vivo que abrasa tu Corazón maternal… Palabras que queden impresas en mi corazón y me enseñen a amar al Jesús tuyo y mío… ¡Cuán contento estaría!…

¡Cuán feliz sería!…

31 de octubre de 2015

Hora santa para el día de la conmemoración de los fieles difuntos



Oh Jesús, amado Redentor mío, yo sé y confieso que, al tiempo que tú estás presente delante de mí en este adorable Sacramento del Altar tras los velos eucarísticos en pasmoso silencio y humildad, juzgas el mundo entero con justicia, exactitud y minucia no menos pasmosas, y sentencias a las almas que a cada instante van presentándose ante tu tribunal. Mientras aquí en el Sagrario tu santidad infinita me admite con mi alma fría, defectuosa y manchada de pecados, allí tu misma santidad aparta de sí toda alma en la que percibe la menor sombra de culpa. Mientras aquí tu justicia soporta con asombrosa paciencia irreverencias, ofensas y sacrilegios, en aquel tribunal ella reclama todos sus derechos, y a cuantas almas conservan la más pequeña deuda o exhiben la menor mancilla de culpa, las manda a pagar en los acerbos tormentos del Purgatorio.

Oh buen Jesús, todo estremecido por estos pensamientos ante tu majestad humillada en este Sacramento de Amor, con lágrimas en los ojos te imploro piedad para con las pobres ánimas del Purgatorio…

30 de octubre de 2015

Conclusión del sínodo sobre las Familias


El cardenal Dolan aborda directamente en su carta la actuación del sínodo ante la polémica sobre los divorciados vueltos a casar:

«Se ha dado mucha atención en la cobertura sobre el sínodo si aquellos que se han casado sacramentalmente de forma válida, divorciado y vuelto a casar civilmente, pueden recibir la Sagrada Comunión (De hecho, ese tema candente no fue tan predominante en el sínodo como en la prensa). La práctica continuada de la Iglesia -recientemente confirmada por San Juan Pablo II después del sínodo sobre la familia de 1980 y renovada por el papa Benedicto XVI después del sínodo sobre la Eucaristía del 2005-- es que no pueden mientras la segunda unión conyugal continue. Es la consecuencia necesaria de lo que Jesús enseñó sobre el divorcio y el recasamiento y de lo que el apóstol San Pablo enseño acerca de estar en estado de gracia para recibir la Sagrada Comunión. Las propuestas finales de los obispos del Sínodo no hicieron nada para alterar esa enseñanza».