5 de octubre de 2015
4 de octubre de 2015
Comienzo del Sínodo de la Familia: comentario al Evangelio de la Misa del Domingo
Lectura del santo Evangelio
según San Marcos (10,2-12)
En aquel tiempo, se
acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús, para ponerlo a prueba: –«¿Le
es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?»
Él les replicó: –«¿Qué
os ha mandado Moisés?»
Contestaron: –«Moisés
permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio».
Jesús les dijo: –«Por
vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la
creación Dios “los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre
y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”. De modo que
ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el
hombre».
En casa, los discípulos
volvieron a preguntarle sobre lo mismo.
Él les dijo: –«Si uno
se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera.
Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio».
Palabra del Señor.
Meditación de algunos
puntos en referencia al Sínodo que se inicia:
27 de septiembre de 2015
La secularización en la liturgia
1) Si la secularización
detesta lo religioso y lo arrincona, hoy la liturgia es terriblemente
antropocéntrica y con poco espíritu religioso. Por ejemplo, un solo ejemplo,
las nuevas iglesias que se construyen apenas parecen lugares de culto católico
–ni en la fachada ni en la distribución de los espacios litúrgicos- sino
edificios que pasan inadvertidos, disimulados, y por dentro, un gran salón
multiusos.
25 de septiembre de 2015
Importancia y requisitos para la comunión frecuente
El 20 de diciembre de
1905, con el decreto «Sacra Tridentina Synodus», el Papa San Pío X manifestó su
deseo de que los cristianos comulgasen todos los días, cualquiera fuese su
estado.
24 de septiembre de 2015
La comunión espiritual
La Comunión Espiritual
consiste en un deseo ardiente de recibir a Jesús Sacramentado cuando no hay
posibilidad de recibirlo sacramentalmente. Dicho deseo ha de acompañarse de los
actos con los cuales solemos recibir al Señor en persona.
23 de septiembre de 2015
¡Que cese la persecución a los cristianos en Medio Oriente!
Del Papa Francisco al Patriarca asirio:
“Me uno a Su Santidad en la oración y la solidaridad con todos los que sufren a causa de la trágica situación en Oriente Medio, especialmente nuestros hermanos y hermanas. Suplico con vosotros al Señor que les conceda fortaleza para que puedan perseverar en su testimonio cristiano”.
Invitamos a los adoradores que visitan este blog a ofrecer la próxima hora santa para que acabe esta masacre a los cristianos.
¡Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos!
22 de septiembre de 2015
¿Que diría San Juan Pablo II en el próximo sínodo de las familias?
Sobre el Matrimonio y la Eucaristía
El deber de santificación de la familia cristiana tiene
su primera raíz en el bautismo y su expresión máxima en la Eucaristía, a la que
está íntimamente unido el matrimonio cristiano. El Concilio Vaticano II ha
querido poner de relieve la especial relación existente entre la Eucaristía y
el matrimonio, pidiendo que habitualmente éste se celebre «dentro de la Misa».
Volver a encontrar y profundizar tal relación es del todo necesario, si se
quiere comprender y vivir con mayor intensidad la gracia y las
responsabilidades del matrimonio y de la familia cristiana.
La Eucaristía es la fuente misma del matrimonio cristiano.
En efecto, el sacrificio eucarístico representa la alianza de amor de Cristo
con la Iglesia, en cuanto sellada con la sangre de la cruz. Y en este
sacrificio de la Nueva y Eterna Alianza los cónyuges cristianos encuentran la
raíz de la que brota, que configura interiormente y vivifica desde dentro, su
alianza conyugal. En cuanto representación del sacrificio de amor de Cristo por
su Iglesia, la Eucaristía es manantial de caridad. Y en el don eucarístico de
la caridad la familia cristiana halla el fundamento y el alma de su «comunión»
y de su «misión», ya que el Pan eucarístico hace de los diversos miembros de la
comunidad familiar un único cuerpo, revelación y participación de la más amplia
unidad de la Iglesia; además, la participación en el Cuerpo «entregado» y en la
Sangre «derramada» de Cristo se hace fuente inagotable del dinamismo misionero
y apostólico de la familia cristiana.
Sobre la comunión a los divorciados casados de nuevo
La experiencia diaria enseña, por desgracia, que quien
ha recurrido al divorcio tiene normalmente la intención de pasar a una nueva
unión, obviamente sin el rito religioso católico. Tratándose de una plaga que,
como otras, invade cada vez más ampliamente incluso los ambientes católicos, el
problema debe afrontarse con atención improrrogable. Los Padres Sinodales lo
han estudiado expresamente. La Iglesia, en efecto, instituida para conducir a
la salvación a todos los hombres, sobre todo a los bautizados, no puede
abandonar a sí mismos a quienes —unidos ya con el vínculo matrimonial
sacramental— han intentado pasar a nuevas nupcias. Por lo tanto procurará
infatigablemente poner a su disposición los medios de salvación.
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