4 de octubre de 2015

Comienzo del Sínodo de la Familia: comentario al Evangelio de la Misa del Domingo


Lectura del santo Evangelio según San Marcos (10,2-12)

En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús, para ponerlo a prueba: –«¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?»
Él les replicó: –«¿Qué os ha mandado Moisés?»
Contestaron: –«Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio».
Jesús les dijo: –«Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios “los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».
En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.
Él les dijo: –«Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio».

Palabra del Señor.

Meditación de algunos puntos en referencia al Sínodo que se inicia:

27 de septiembre de 2015

La secularización en la liturgia


1) Si la secularización detesta lo religioso y lo arrincona, hoy la liturgia es terriblemente antropocéntrica y con poco espíritu religioso. Por ejemplo, un solo ejemplo, las nuevas iglesias que se construyen apenas parecen lugares de culto católico –ni en la fachada ni en la distribución de los espacios litúrgicos- sino edificios que pasan inadvertidos, disimulados, y por dentro, un gran salón multiusos.

25 de septiembre de 2015

Importancia y requisitos para la comunión frecuente


El 20 de diciembre de 1905, con el decreto «Sacra Tridentina Synodus», el Papa San Pío X manifestó su deseo de que los cristianos comulgasen todos los días, cualquiera fuese su estado.


24 de septiembre de 2015

La comunión espiritual


La Comunión Espiritual consiste en un deseo ardiente de recibir a Jesús Sacramentado cuando no hay posibilidad de recibirlo sacramentalmente. Dicho deseo ha de acompañarse de los actos con los cuales solemos recibir al Señor en persona.

23 de septiembre de 2015

¡Que cese la persecución a los cristianos en Medio Oriente!


Del Papa Francisco al Patriarca asirio:

“Me uno a Su Santidad en la oración y la solidaridad con todos los que sufren a causa de la trágica situación en Oriente Medio, especialmente nuestros hermanos y hermanas. Suplico con vosotros al Señor que les conceda fortaleza para que puedan perseverar en su testimonio cristiano”.

Invitamos a los adoradores que visitan este blog a ofrecer la próxima hora santa para que acabe esta masacre a los cristianos.


¡Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos!

22 de septiembre de 2015

¿Que diría San Juan Pablo II en el próximo sínodo de las familias?


Sobre el Matrimonio y la Eucaristía

El deber de santificación de la familia cristiana tiene su primera raíz en el bautismo y su expresión máxima en la Eucaristía, a la que está íntimamente unido el matrimonio cristiano. El Concilio Vaticano II ha querido poner de relieve la especial relación existente entre la Eucaristía y el matrimonio, pidiendo que habitualmente éste se celebre «dentro de la Misa». Volver a encontrar y profundizar tal relación es del todo necesario, si se quiere comprender y vivir con mayor intensidad la gracia y las responsabilidades del matrimonio y de la familia cristiana.

La Eucaristía es la fuente misma del matrimonio cristiano. En efecto, el sacrificio eucarístico representa la alianza de amor de Cristo con la Iglesia, en cuanto sellada con la sangre de la cruz. Y en este sacrificio de la Nueva y Eterna Alianza los cónyuges cristianos encuentran la raíz de la que brota, que configura interiormente y vivifica desde dentro, su alianza conyugal. En cuanto representación del sacrificio de amor de Cristo por su Iglesia, la Eucaristía es manantial de caridad. Y en el don eucarístico de la caridad la familia cristiana halla el fundamento y el alma de su «comunión» y de su «misión», ya que el Pan eucarístico hace de los diversos miembros de la comunidad familiar un único cuerpo, revelación y participación de la más amplia unidad de la Iglesia; además, la participación en el Cuerpo «entregado» y en la Sangre «derramada» de Cristo se hace fuente inagotable del dinamismo misionero y apostólico de la familia cristiana.

Sobre la comunión a los divorciados casados de nuevo

 La experiencia diaria enseña, por desgracia, que quien ha recurrido al divorcio tiene normalmente la intención de pasar a una nueva unión, obviamente sin el rito religioso católico. Tratándose de una plaga que, como otras, invade cada vez más ampliamente incluso los ambientes católicos, el problema debe afrontarse con atención improrrogable. Los Padres Sinodales lo han estudiado expresamente. La Iglesia, en efecto, instituida para conducir a la salvación a todos los hombres, sobre todo a los bautizados, no puede abandonar a sí mismos a quienes —unidos ya con el vínculo matrimonial sacramental— han intentado pasar a nuevas nupcias. Por lo tanto procurará infatigablemente poner a su disposición los medios de salvación.