Según el cardenal Müller, en Alemania se debería estar muy alerta en lo que
respecta a la separación entre doctrina de la fe y práctica religiosa y no
olvidar la lección que nos da la historia de la Iglesia.
El cardenal invitó a ser fieles al anuncio del Evangelio y recordó que a los maestros de la fe no les está permitido
adormecer a la gente en una falsa seguridad de salvación solamente para
no provocar escándalo:
«No podemos engañar a
las personas acerca de la sacramentalidad del matrimonio, de su
indisolubilidad, de su apertura a los hijos y de la complementariedad fundamental
entre ambos sexos. La ayuda
pastoral no debe perder de vista la salvación eterna».
Las elucubraciones sobre una nueva concepción de la revelación en el
sentido de la «realidad de la vida» fueron explícitamente rechazadas por el
Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe:
«No se trata de adaptar la Revelación al mundo
sino de ganar el mundo para Dios».




