21 de agosto de 2015

EL AVE MARÍA EUCARÍSTICO (Segunda Parte)



SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS

He recibido a Jesús… Está aquí conmigo… ¡Él está en mi corazón y no sé decirle palabra! ¡Pobre Jesús, no ser un alma santa me hace sufrir por Él! ¡Quisiera ser un Serafín, y no paso de una miserable criatura terrena! Oh María, tú que eres la Santa, la Santa Madre de Dios; tú que sabes hablarle a Jesús y rogarle: habla y ruégale por mí. Yo mantendré a Jesús estrechado contra mi corazón, y a ti, oh Santa María, te confío el oficio de darle gracias por mí.
Oh Reina de los Santos, dile que deseo reunir las más altas alabanzas y cánticos de todos los Beatos y ofrecérselos en mi corazón. Oh Reina de los Mártires, dile que uno todos mis sufrimientos a los tormentos de todos los millones de Mártires y se los ofrezco en propiciación de mis culpas y en signo de amor. Oh Reina de los Confesores y de las Vírgenes, dile que le ofrezco las virtudes, penitencias, y azucenas de pureza de la multitud de almas santas y puras en reparación de mi gran frialdad y sequedad.
Oh María, Madre de mi Jesús, ¿no te parece ver a Jesús en mi corazón como estaba en el pesebre, en el frío, en la pobreza, sobre un poco de heno? Oh María, seme compasiva si me ves dar mucha pena a tu Hijo. Y así como lo adoraste en la gruta de Belén, adóralo ahora en mi corazón, dale la calidez de tus ósculos, estréchalo contra tu corazón, consuélalo con tu amor. Recuerda que Jesús me ha hecho tu hijo, y viéndolo ahora uno conmigo, ámanos juntos y abrázanos con un mismo amor, ¡oh Santa María, Madre de Dios!

20 de agosto de 2015

EL AVEMARÍA EUCARÍSTICO (Primera Parte)



DIOS TE SALVE, MARÍA

Te saludo, oh amada Madre mía María, y te traigo la noticia de que en breve comulgaré… Iré a Jesús… Él descenderá a mi corazón… ¿Estás contenta tú, oh María, de que Jesús descienda a mi corazón por un instante? No temas, oh María, no temas; la Confesión ha purificado mi alma y la Gracia ha preparado un nuevo pesebre para tu Hijo en mi corazón, adonde Él vendrá a descansar y tú lo verás contento.
¡Dios te salve, María! ¿Te acuerdas, oh María, de aquel tiempo en que Gabriel te saludó con esas palabras? ¿Recuerdas cuánta fue la felicidad de tu corazón cuando comenzó a vivir en ti Jesús? Aquella felicidad está a punto de ser mía; aquel Cuerpo que le diste, Él va a dármelo ya. Y por ello te saludo con toda dulzura y ternura filial, y con este saludo preparo mi corazón a recibir de ti a Jesús; condúceme tú hasta Él, prepara tú mi corazón para darle una acogida aceptable, habla tú por mí y dile lo que sepas que más le place.

15 de agosto de 2015

Eucaristía y valores


1. El Misterio de la Eucaristía. Quienes escuchaban esta sorprendente y misteriosa enseñanza fueron sometidos a prueba. Para nosotros, familiarizados con la Eucaristía, es fácil entenderlo, pero, para aquel auditorio no lo fue. El Maestro, siempre dispuesto a abajarse, no temió que entonces no lo entendieran y no hizo el menor esfuerzo para retener a su lado a los más cuestionadores. Lo que afirmó en su momento lo reconfirmó con los mismos términos: "Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él" (Juan 6, 55-56). La prolongada historia de la Iglesia prueba, con suficiente claridad, que en la Cena del jueves, previa a su muerte, es superado lo puramente simbólico, y el pan y el vino sufren una sustancial transformación. El pan, sin abandonar su carácter de alimento, ha dejado de ser pan, lo mismo el vino, sin perder su carácter de bebida, ha dejado de ser vino. Es Cristo mismo, su Carne y su Sangre, en su paso de la cruz a la Resurrección. De esa manera se constituye en el alimento que causa la Vida eterna, para quienes deciden vivir en Él, constituyéndolo en la fuerza vitalizadora que sostenga y oriente su temporal peregrinaje.

13 de agosto de 2015

La Eucaristía y la Santísima Virgen María


La Eucaristía es el regalo indirecto de la Virgen, porque en su seno virginal se formó la santísima naturaleza asumida por el Verbo que se nos da, sacramentalmente, en la comunión.

De alguna manera ella es la primera comulgante. No dudemos de que María, en sus muchos años de presencia entre los apóstoles, participó con gozo de la Eucaristía que celebraban en las primeras comunidades.

11 de agosto de 2015

Hora santa: Asunción de María en cuerpo y alma a los cielos


1- Jesús, te adoro, porque Tú eres mi Dios.
Jesús, te amo, porque Tú todo acto que comienzas lo acabas.
Jesús, creo en Ti, porque por María te ensalzaste.

2 - Jesús, te adoro, porque Tú eres el Señor ensalzado.
Te doy gracias porque estás sentado a la diestra del Padre e intercedes por nosotros.
Te doy gracias porque en tu camino de vida reconozco mi camino. Te bendigo porque tu vida es la medida y seguridad de mis días. Hoy especialmente deseo glorificarte y alabarte porque a través de la vida de María me manifiestas una vez más mi camino terrenal. Hoy a Ella la elevaste al cielo en alma y cuerpo. Ella entró a la gloria del cielo, donde Tú con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas. Ahora haz que mi corazón cante con alegría y haz que se abra totalmente para que gloríe tu amor y tu poder, que mostraste en su vida.
- Jesús, te glorifico con María, asunta al cielo. (Esta invocación la repito interiormente)

4 de agosto de 2015

El santo Cura de Ars y la Eucaristía



De noche y de día le vieron orar arrodillado ante el Sagrario.   Y la inicial curiosidad se fue tornando en admiración.   Cuando oficiaba misa era palpable que lo hacía sabiendo que rememoraba el sacrificio de Cristo.     «¡Oh, qué cosa tan grande es el sacerdocio!   No se comprenderá bien más que en el cielo... Si se entendiera en la tierra, se moriría, no de susto, sino de amor». «¡Qué desgracia es un sacerdote sin vida interior!», decía.

“Decid al Padre Eymard que pediré diariamente por su obra".     San Juan Bautista Maria Vianney lo conoció personalmente y dijo de él: "Es un santo.   El mundo se opone a su obra porque no la conoce, pero se trata de una empresa que logrará grandes cosas por la gloria de Dios. ¡Adoración Sacerdotal, que maravilla! …

Milagros eucarísticos en España y dudas sobre la Presencia Real de Cristo


Los apóstoles que fueron a Jerusalén para preparar el lugar para lo que sería la Última Cena preguntaban como les mandó Jesús en el Evangelio del Domingo del Corpus Christi:“¿Dónde está la habitación…?: - (Mc. 14, 13) Igual que ellos encontraron el Cenáculo como les dijo el Señor, nosotros podemos encontrar el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo en la Eucaristía porque Él mismo nos lo dijo.
“El primer mandamiento nos pide que alimentemos y guardemos con prudencia y vigilancia nuestra fe y que rechacemos todo lo que se opone a ella. Hay diversas maneras de pecar contra la fe:
“La duda voluntaria respecto a la fe descuida o rechaza tener por verdadero lo que Dios ha revelado y la Iglesia propone creer. La duda involuntaria designa la vacilación en creer, la dificultad de superar las objeciones con respecto a la fe o también la ansiedad suscitada por la oscuridad de ésta. Si la duda se fomenta deliberadamente, puede conducir a la ceguera del espíritu.” (“Catecismo de la Iglesia Católica”)
Los milagros eucarísticos de España han ayudado a abrir los ojos a muchos y a renovar su fe en la Presencia Real de Jesucristo en la Eucaristía, como muestran los siguientes ejemplos.