Lo «sagrado» cristiano
(cf. 210: La Iglesia es sagrada). En la vida litúrgica es frecuente el uso de
la categoría de «sagrado». Pero ¿qué es lo sagrado en la Iglesia? En un sentido
amplio, toda la Iglesia es sagrada, pues ella es «sacramento universal de
salvación» (LG 48b, AG 1a). Sin embargo, el lenguaje tradicional suele hablar
más bien de sagradas Escrituras, lugares sagrados, sagrados cánones
conciliares, sagrados pastores, etc., y por supuesto, sagrada liturgia. En
efecto, en Cristo, en su Cuerpo místico, que es la Iglesia, se dicen sagradas
aquellas criaturas –personas, cosas, lugares, tiempos, acciones– que han sido
especialmente elegidas y consagradas por Dios en orden a su glorificación y a
la santificación de los hombres. Esa dedicación a Dios exige, normalmente, una
exclusividad –la de un cáliz, por ejemplo–, que no permita el uso de esa
criatura sagrada para usos profanos, por honestos que sean.
10 de julio de 2015
9 de julio de 2015
ORACIÓN A LA VIRGEN MARÍA PARA ANTES DE LA COMUNIÓN
Oh gran Madre de Dios, María Santísima, Virgen inmaculada, ven a visitar
la casa tan pobre de mi alma, y quítale todo lo que pueda apenar los purísimos
ojos de tu Hijo divino. Cubre con el manto de tu pureza mi miseria y maldad, y
dame pensamientos, afectos y palabras para acoger al Dios que acogen las almas
buenas, al Cordero inmaculado… ¡Oh purísima Virgen a quien invoco! Seme Guía, Maestra
y Madre, para que yo pueda acercarme del modo más conveniente posible a Jesús
Sacramentado.
8 de julio de 2015
QUINCE MINUTOS EN COMPAÑÍA DE JESÚS SACRAMENTADO
EL ALMA: Jesús… Tú me conoces bien, ¿no es así? Sabes mi
nombre… lees mi interior… conoces mi pesadumbre… te apiadas de mí… sabes que
quiero amarte…
¡Amarte sin restricciones! Ah, poco importará si fuere de
todos olvidado… relegado… maltratado… con tal de ser conocido, asociado y amado
por mi Jesús…
JESÚS: He oído tu voz, alma amada… Acércate a mi altar, nada
temas… Con la misma confianza del niño que se acerca al regazo de su amada
Madre, acércate a mí… Tal vez te atemorice mi presencia… Háblame… pídeme
gracias… porque eres pecador… ¡me ofendiste!… Eso indica que todavía no me
conoces bastante.
¿Pero no te atraje yo infundiéndote el ansia de venir ante
mí? ¿Y no es por ti que me oculto en el Sagrario, prisionero del amor, para
poder llenarte de gracias?
Acércate, pues, a mí. Olvida mi grandeza infinita. Recuerda
solamente el amor que te tengo, especialmente en este Santísimo Sacramento.
Dime cuánto me amas y qué deseas de mí.
7 de julio de 2015
Carta al Papa Francisco
¿También
ustedes quieren irse?
En
el capítulo 6 de san Juan se nos narra el primer (aparente) “fracaso pastoral”
de la Iglesia protagonizado por el mismo fundador: Jesús de Nazaret, el Mesías,
el Hijo de Dios vivo (cfr. Mt. 16, 16).
Ante
la huida generalizada del auditorio después de haber predicado el discurso del
Pan de Vida los mismos discípulos comienzan a murmurar diciendo: “¡Es duro este
lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?” (Jn. 6, 60). No debemos olvidar que los
discípulos venían entusiasmados por la masiva respuesta favorable que su
Maestro había conseguido luego de haber multiplicado los panes, con lo cual
este abandono prácticamente total resultaba un golpe mucho más difícil de
asumir. Ante esta situación la tentación está servida a la mesa: retoquemos la
doctrina del Pan de Vida, replanteemos la presentación del mismo, es decir, no
podemos permanecer faltos de compasión ante esta multitud que se aleja. El
mismo Jesús nos acaba de invitar a ser compasivos frente a la muchedumbre
hambrienta: “¿Dónde compraremos pan para darles de comer?” (Jn 6, 5). ¡No
podemos permanecer indiferentes –ahora– por una cuestión doctrinal! Sería
traicionar la actitud misericordiosa que el mismo Cristo vive e invita a vivir
frente a la fragilidad del santo pueblo fiel.
2 de julio de 2015
25 de junio de 2015
Solemnidad de San Pedro y San Pablo: acto de adoración de un sucesor de San Pedro
Señor Jesús:
Nos presentamos ante ti
sabiendo que nos llamas y que nos amas tal como somos.
"Tú tienes
palabras de vida eterna y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Hijo
de Dios" (Jn. 6,69).
Tu presencia en la
Eucaristía ha comenzado con el sacrificio de la última cena y continúa como
comunión y donación de todo lo que eres.
Aumenta nuestra FE.
14 de junio de 2015
«Crisis del Matrimonio y Eucaristía»
Síntesis del libro de
Ennio Antonelli
Además de los
divorciados vueltos a casar, la posición pastoral vigente hasta ahora da
indicaciones análogas sobre los convivientes que no tienen ningún vínculo
institucional y los católicos casados sólo por lo civil.
El trato que se les
reserva es prácticamente el mismo: no admisión a los sacramentos de la
penitencia y la eucaristía, acogimiento en la vida eclesial, cercanía
respetuosa y personalizada para conocer concretamente a cada persona,
orientarla y acompañarla hacia una posible regularización de su estado.
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