5 de junio de 2015

LA FESTIVIDAD DE CORPUS CHRISTI: ORIGEN HISTÓRICO


La fiesta solemne de Corpus Christi comenzó a celebrarse el jueves después de la fiesta de la Santísima Trinidad con toda la octava en la ciudad de Lieja en 1256, y desde 1265 por toda la Iglesia conforme a una bula promulgada por el Papa Urbano IV del 8 de septiembre de 1264.

4 de junio de 2015

ORACIÓN ANTE JESÚS SACRAMENTADO EN PREPARACIÓN PARA LA FIESTA DE CORPUS CHRISTI


Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

1) Te adoro, oh Eterno Padre, y te doy gracias por el infinito amor por el cual te plugo enviar a tu Hijo a esta tierra para redimirme y hacerse mi alimento en el adorable Sacramento del Altar. Ofrezco todos los actos de adoración y acción de gracias que en el Cielo te elevan los Ángeles y Santos y en esta tierra las almas buenas. Loor, amor y agradecimiento te doy sumados a los que te da tu propio hijo sacramentado; y te ruego que hagas que todos lo conozcan, lo amen, lo alaben, le den gracias y lo acojan debidamente en el Santísimo Sacramento.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

2 de junio de 2015

Mes del Sagrado Corazón


«Tengo sed extrema de ser honrado en el Santísimo Sacramento»

(Jesús a Santa María Margarita Alacoque)

Alma cristiana, un solo fin me mueve a encomendarte estas horas de adoración: que puedas conocer mejor el amor de Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar. Muchos olvidan a su divino Salvador en este Sacramento de su Amor; otros se acuerdan de Él pero sin rendirle debido homenaje; otros procuran ofrecérselo, pero fracasan —acaso a pesar suyo—, ineptos para pasar un cuarto de hora en su presencia pensando en Él, hablándole, y escuchándolo. Por fin, quienes tienen esas habilidades, poca idea se hacen de la vida de Jesús en el sagrario y de las virtudes que nos pone a la vista. Para remedio de todos esos males están compuestas estas horas de adoración.

30 de mayo de 2015

Hora santa en honor a la Santísima Trinidad


Padre Bueno, Creador Todopoderoso, te adoro.

Hijo del Padre, Redentor nuestro, te adoro.

Espíritu Santo, Tú que procedes del Padre y del Hijo, te adoro.

Santísima Trinidad digna de toda gloria y agradecimiento, te adoro.

28 de mayo de 2015

Santísima Trinidad: comentario a la Liturgia de la Palabra de la Misa


Es un gran momento de alegría y comunión el que vivimos esta mañana, con la celebración del sacrificio eucarístico. Una gran asamblea, reunida con el Sucesor de Pedro, formada por fieles de muchas naciones. Es una imagen expresiva de la Iglesia, una y universal, fundada por Cristo y fruto de aquella misión que, como hemos escuchado en el evangelio, Jesús confió a sus apóstoles: Ir y hacer discípulos a todos los pueblos, «bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 18-19). Saludo con afecto y reconocimiento al Cardenal Angelo Scola, Arzobispo de Milán, y al Cardenal Ennio Antonelli, Presidente del Pontificio Consejo para la Familia, artífices principales de este VII Encuentro Mundial de las Familias, así como a sus colaboradores, a los obispos auxiliares de Milán y a todos los demás obispos. Saludo con alegría a todas las autoridades presentes. Mi abrazo cordial va dirigido sobre todo a vosotras, queridas familias. Gracias por vuestra participación.

En la segunda lectura, el apóstol Pablo nos ha recordado que en el bautismo hemos recibido el Espíritu Santo, que nos une a Cristo como hermanos y como hijos nos relaciona con el Padre, de tal manera que podemos gritar: «¡Abba, Padre!» (cf. Rm 8, 15.17). En aquel momento se nos dio un germen de vida nueva, divina, que hay que desarrollar hasta su cumplimiento definitivo en la gloria celestial; hemos sido hechos miembros de la Iglesia, la familia de Dios, «sacrarium Trinitatis», según la define san Ambrosio, pueblo que, como dice el Concilio Vaticano II, aparece «unido por la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo» (Const. Lumen gentium, 4). La solemnidad litúrgica de la Santísima Trinidad, que celebramos hoy, nos invita a contemplar ese misterio, pero nos impulsa también al compromiso de vivir la comunión con Dios y entre nosotros según el modelo de la Trinidad. Estamos llamados a acoger y transmitir de modo concorde las verdades de la fe; a vivir el amor recíproco y hacia todos, compartiendo gozos y sufrimientos, aprendiendo a pedir y conceder el perdón, valorando los diferentes carismas bajo la guía de los pastores. En una palabra, se nos ha confiado la tarea de edificar comunidades eclesiales que sean cada vez más una familia, capaces de reflejar la belleza de la Trinidad y de evangelizar no sólo con la palabra. Más bien diría por «irradiación», con la fuerza del amor vivido.

26 de mayo de 2015

La Eucaristía y la Liturgia de las Horas


«La Liturgia de las Horas extiende (PO 5) a los distintos momentos del día la alabanza y la acción de gracias… que se nos ofrecen en el Misterio eucarístico, “centro y cumbre de toda la vida de la comunidad cristiana” (CD 30)» (OGLH 12). Jesucristo manifiesta máximamente su amor al Padre precisamente en la ofrenda total de la Eucaristía, es decir, de la Cruz: «conviene que el mundo conozca que yo amo al Padre, y que, según el mandato que me dio el Padre, así hago» (Jn 14,31). Y una vez resucitado y ascendido a los cielos junto al Padre, «vive siempre para interceder por nosotros» (Heb 7,25).

24 de mayo de 2015

Espíritu Santo y Eucaristía


Por obra del Espíritu Santo se realiza la Eucaristía, el gran Mysterium fidei que actualiza el sacrificio pascual de Cristo en la Cruz. En la invocación del Espíritu Santo (epiclesis) que en todas las Plegarias eucarísticas precede a la Consagración, se contempla la transubstanciación como obrada por el Espíritu Santo. Por obra del Espíritu Santo es la Encarnación del Hijo, y por obra del Espíritu Santo se hace presente Cristo en el pan y el vino consagrados: