16 de mayo de 2015

Solemnidad de la Ascensión: comentario a la Liturgia de la Palabra de la Misa



1. Nos hallamos reunidos en torno al altar del Señor para celebrar su Ascensión al cielo. Hemos escuchado sus palabras: "Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos (...) hasta los confines del mundo" (Hch 1, 8). Desde hace dos mil años estas palabras del Señor resucitado impulsan a la Iglesia a adentrarse en el mar de la historia, la hacen contemporánea de todas las generaciones, la transforman en levadura de todas las culturas del mundo.


15 de mayo de 2015

Hora santa para rezar en la Novena a Pentecostés


1- Espíritu Santo, vive en mí. Espíritu Santo, inflámate en mí. Obra en mí, Espíritu Santo.

2 - Jesús, con María y los apóstoles te ruego que en estos días derrames al Espíritu Santo así como lo prometiste. María y los apóstoles oraron unidos y con constancia durante nueve días. Tú cumpliste lo prometido. Gracias, María, porque Tú ahora orarás conmigo y me ayudarás a perseverar en la oración. Tú dijiste: "Queridos hijos! Esta tarde les quiero pedir que durante esta Novena oren por la efusión del Espíritu Santo sobre sus familias y sobre su parroquia. Oren y no se arrepentirán! Dios les concederá sus dones, con los cuales ustedes lo glorificarán hasta el fin de sus vidas terrenas. Gracias por haber respondido a mi llamado!" (Mensaje en Medjugorje del 2-6-84)

Jesús, con María te ruego: envíanos Tú Espíritu. (Esta invocación la repito interiormente)

3 -Jesús, envíame al Espíritu Santo del amor para que El me haga apto para amar así como Tú amaste. Tú amaste sin condiciones. Sé que en el último día me preguntarás si he sido caritativo, si con amor te he reconocido en el prójimo. No soy consciente cuan lejos estoy del modo con que Tú amas. 

Por eso te ruego: -Jesús derrama en mi corazón tu Espíritu de amor. (Esta invocación la repito interiormente)

13 de mayo de 2015

Hora santa en el día de Nuestra Señora de Fátima: pedimos la renovación de todo lo creado



1- Jesús, te adoro, porque eres el renovador del mundo.
-Jesús, te amo porque Tú eres el renovador del mundo.

2 - Jesús, Te adoro con María, Nuestra Señora de Fátima. Ella, en su concepción fue preservada del pecado original y de sus consecuencias. Tú eres el redentor del mundo. Te bendigo y te glorifico, porque los frutos de la redención se manifestaron en ella.
Te alabo Jesús, porque el alma de tu Madre, María, desde el primer momento resplandecía con el amor de Dios.
Cuan hermosa y bellísima es su alma y corazón, porque desde el principio estuvo llena de gracia, porque en ella se renovó la amistad rota entre Dios y los hombres.
Jesús, te bendigo porque María es la aurora del nuevo día, el que amaneció con tu venida, a través de ella.
Jesús, te doy gracias y te glorifico con María, sin pecado concebida. (Esta invocación la repito interiormente)

12 de mayo de 2015

Ascendió a los Cielos y se quedó en la Euacristía


Meditación para rezar el segundo misterio glorioso del Rosario: La Ascensión de Cristo a los cielos

Después de que Jesús subió a los Cielos estaban de continuo en el templo bendiciendo. Jesús subió con Cuerpo y Alma a los Cielos pero se quedó con nosotros de un modo distinto bajo las apariencias de pan y del vino.


11 de mayo de 2015

Carlo Acutis: un ejemplo de amor a la Eucaristía


Amaba inmensamente la Eucaristía recibiéndola diariamente, y en la adoración al Santísimo Sacramento, también rezaba el Santo Rosario confiando su vida a la Virgen María, era un gran amigo y tenía un corazón muy generoso; pero dejó este mundo muy rápido, ya que falleció cuando contaba con sólo 15 años por causa de una Leucemia fulminante.
      
  Él era Carlo Acutis; un adolescente, como otros de nuestro tiempo, que dejó huella y un inmenso olor de santidad, su nombre podría estar inscrito muy pronto en el libro de los santos con el impulso que quieren dar en Italia a su proceso de beatificación.
      
  Antonia Acutis, madre de Carlo, dice sobre él: “Mi hijo, desde muy pequeño, y sobre todo después de su Primera Comunión, nunca faltó a la cita diaria con la Santa Misa y el Rosario, seguidos de un momento de Adoración Eucarística”.
      
  Cuenta su madre: “La figura de Carlo es posible resumirla en esta frase que él decía: La Eucaristía es mi camino para el Cielo.
        

10 de mayo de 2015

VI Domingo de Pascua: comentario a la Liturgia de la Palabra de la Misa


Queridos hermanos y hermanas:

Es grande mi alegría por poder partir con vosotros el pan de la Palabra de Dios y de la Eucaristía. Os saludo cordialmente a todos y os agradezco la calurosa acogida. Saludo a vuestro pastor, monseñor Riccardo Fontana, al que agradezco las amables palabras de bienvenida; a los demás obispos, a los sacerdotes, a los religiosos y a las religiosas, a los representantes de las asociaciones y los movimientos eclesiales. Un deferente saludo al alcalde, abogado Giuseppe Fanfani, al que agradezco sus palabras de saludo; al senador Mario Monti, presidente del Consejo de ministros, y a las demás autoridades civiles y militares. Expreso mi agradecimiento de modo especial a quienes han colaborado generosamente para esta visita pastoral.

Hoy me acoge una Iglesia antigua, experta en relaciones y benemérita por su compromiso durante siglos para construir la ciudad del hombre a imagen de la ciudad de Dios. Efectivamente, en tierra de Toscana, la comunidad de Arezzo se ha distinguido muchas veces en la historia por el sentido de libertad y la capacidad de diálogo entre componentes sociales diversos. Al venir por primera vez entre vosotros, mi deseo es que la ciudad sepa siempre hacer fructificar esta valiosa herencia.

En los siglos pasados la Iglesia que está en Arezzo se enriqueció y animó con múltiples expresiones de la fe cristiana, entre las cuales la más alta es la de los santos. Pienso, en particular, en san Donato, vuestro patrono, cuyo testimonio de vida, que fascinó a la cristiandad del Medievo, sigue siendo actual. Fue un evangelizador intrépido, para que todos se libraran de las costumbres paganas y encontraran en la Palabra de Dios la fuerza para afirmar la dignidad de toda persona y el verdadero sentido de la libertad. A través de su predicación llevó a la unidad, con la oración y la Eucaristía, a los pueblos de los que fue obispo. El cáliz roto y recompuesto por san Donato, del que habla san Gregorio Magno (cf. Diálogos I, 7, 3), es imagen de la obra pacificadora llevada a cabo por la Iglesia en el seno de la sociedad, para el bien común. Así lo atestigua en favor vuestro san Pedro Damián y con él la gran tradición camaldulense que desde hace miles de años, partiendo del Casentino, ofrece su riqueza espiritual a esta Iglesia diocesana y a la Iglesia universal.

En vuestra catedral está sepultado el beato Gregorio X, Papa, como para mostrar, en la diversidad de los tiempos y de las culturas, la continuidad del servicio que la Iglesia de Cristo quiere prestar al mundo. Sostenido por la luz que venía de las nacientes Órdenes mendicantes, de teólogos y santos, entre los cuales santo Tomás de Aquino y san Buenaventura de Bagnoregio, afrontó los grandes problemas de su tiempo: la reforma de la Iglesia; la recomposición del cisma con el Oriente cristiano, que intentó realizar con el concilio de Lyon; la atención a Tierra Santa; la paz y las relaciones entre los pueblos: él fue el primero en Occidente en tener un intercambio de embajadores con el Kublai Kan de China.