11 de mayo de 2015

Carlo Acutis: un ejemplo de amor a la Eucaristía


Amaba inmensamente la Eucaristía recibiéndola diariamente, y en la adoración al Santísimo Sacramento, también rezaba el Santo Rosario confiando su vida a la Virgen María, era un gran amigo y tenía un corazón muy generoso; pero dejó este mundo muy rápido, ya que falleció cuando contaba con sólo 15 años por causa de una Leucemia fulminante.
      
  Él era Carlo Acutis; un adolescente, como otros de nuestro tiempo, que dejó huella y un inmenso olor de santidad, su nombre podría estar inscrito muy pronto en el libro de los santos con el impulso que quieren dar en Italia a su proceso de beatificación.
      
  Antonia Acutis, madre de Carlo, dice sobre él: “Mi hijo, desde muy pequeño, y sobre todo después de su Primera Comunión, nunca faltó a la cita diaria con la Santa Misa y el Rosario, seguidos de un momento de Adoración Eucarística”.
      
  Cuenta su madre: “La figura de Carlo es posible resumirla en esta frase que él decía: La Eucaristía es mi camino para el Cielo.
        

10 de mayo de 2015

VI Domingo de Pascua: comentario a la Liturgia de la Palabra de la Misa


Queridos hermanos y hermanas:

Es grande mi alegría por poder partir con vosotros el pan de la Palabra de Dios y de la Eucaristía. Os saludo cordialmente a todos y os agradezco la calurosa acogida. Saludo a vuestro pastor, monseñor Riccardo Fontana, al que agradezco las amables palabras de bienvenida; a los demás obispos, a los sacerdotes, a los religiosos y a las religiosas, a los representantes de las asociaciones y los movimientos eclesiales. Un deferente saludo al alcalde, abogado Giuseppe Fanfani, al que agradezco sus palabras de saludo; al senador Mario Monti, presidente del Consejo de ministros, y a las demás autoridades civiles y militares. Expreso mi agradecimiento de modo especial a quienes han colaborado generosamente para esta visita pastoral.

Hoy me acoge una Iglesia antigua, experta en relaciones y benemérita por su compromiso durante siglos para construir la ciudad del hombre a imagen de la ciudad de Dios. Efectivamente, en tierra de Toscana, la comunidad de Arezzo se ha distinguido muchas veces en la historia por el sentido de libertad y la capacidad de diálogo entre componentes sociales diversos. Al venir por primera vez entre vosotros, mi deseo es que la ciudad sepa siempre hacer fructificar esta valiosa herencia.

En los siglos pasados la Iglesia que está en Arezzo se enriqueció y animó con múltiples expresiones de la fe cristiana, entre las cuales la más alta es la de los santos. Pienso, en particular, en san Donato, vuestro patrono, cuyo testimonio de vida, que fascinó a la cristiandad del Medievo, sigue siendo actual. Fue un evangelizador intrépido, para que todos se libraran de las costumbres paganas y encontraran en la Palabra de Dios la fuerza para afirmar la dignidad de toda persona y el verdadero sentido de la libertad. A través de su predicación llevó a la unidad, con la oración y la Eucaristía, a los pueblos de los que fue obispo. El cáliz roto y recompuesto por san Donato, del que habla san Gregorio Magno (cf. Diálogos I, 7, 3), es imagen de la obra pacificadora llevada a cabo por la Iglesia en el seno de la sociedad, para el bien común. Así lo atestigua en favor vuestro san Pedro Damián y con él la gran tradición camaldulense que desde hace miles de años, partiendo del Casentino, ofrece su riqueza espiritual a esta Iglesia diocesana y a la Iglesia universal.

En vuestra catedral está sepultado el beato Gregorio X, Papa, como para mostrar, en la diversidad de los tiempos y de las culturas, la continuidad del servicio que la Iglesia de Cristo quiere prestar al mundo. Sostenido por la luz que venía de las nacientes Órdenes mendicantes, de teólogos y santos, entre los cuales santo Tomás de Aquino y san Buenaventura de Bagnoregio, afrontó los grandes problemas de su tiempo: la reforma de la Iglesia; la recomposición del cisma con el Oriente cristiano, que intentó realizar con el concilio de Lyon; la atención a Tierra Santa; la paz y las relaciones entre los pueblos: él fue el primero en Occidente en tener un intercambio de embajadores con el Kublai Kan de China.

8 de mayo de 2015

Los niños y la Eucaristía


“Había salido del trabajo corriendo, cansado, con miles de preocupaciones en la cabeza. Era viernes y, sinceramente, aunque flaqueaban las fuerzas, prefería acabar lo que me quedaba del trabajo que entregar mi tiempo e ir al colegio a recoger a los hijos.

6 de mayo de 2015

Hora santa: mes de Mayo


1. Jesús, yo te adoro. Tú eres mi Dios. Gracias porque sé que Tú quisiste ardientemente estar entre los hijos de los hombres. Por eso, Tú quisiste ardientemente estar conmigo.
Bendito seas por el amor que te inspiró que de esta manera te quedes conmigo.
Tu anhelo de estar conmigo, sencillamente, se encuentra realizado: te encuentras presente en esta Hostia. Dios Todopoderoso, Hijo de Dios, oculto en esta pequeña Hostia.
Misterio infinito. Yo creo y te adoro.
-Yo anhelo tu rostro, Jesús. (Esta invocación la repito interiormente)

5 de mayo de 2015

LETANÍAS EUCARÍSTICAS DE REPARACIÓN


Señor, Ten piedad de nosotros.
Cristo, Ten piedad de nosotros.
Señor, Ten piedad de nosotros.
Cristo, Óyenos.
Cristo, Benignamente óyenos.

(La respuesta es: Ten piedad de nosotros)

Dios Hijo, Redentor del mundo,
Santa Trinidad, un solo Dios,
Sagrada Hostia, ofrecida por la salvación de los pecadores,
Sagrada Hostia, anonadada en el altar para nosotros y por nosotros,
Sagrada Hostia, despreciada por los cristianos tibios,
Sagrada Hostia, signo de contradicción,
Sagrada Hostia, entregada a los judíos y herejes,
Sagrada Hostia, insultada por los blasfemos,
Sagrada Hostia, Pan de los ángeles, dado a los animales,
Sagrada Hostia, tirada en el lodo y pisoteada,
Sagrada Hostia, deshonrada por los sacerdotes infieles,
Sagrada Hostia, olvidada y abandonada en tus iglesias.
Sé misericordioso con nosotros, Perdónanos, oh Señor.
Sé misericordioso con nosotros, Escúchanos, oh Señor.

3 de mayo de 2015

V Domingo de Pascua: comentario a la Liturgia de la Palabra de la Misa


El Evangelio de hoy, quinto domingo del tiempo pascual, comienza con la imagen de la viña. «Jesús dijo a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador”» (Jn 15, 1). A menudo, en la Biblia, a Israel se le compara con la viña fecunda cuando es fiel a Dios; pero, si se aleja de él, se vuelve estéril, incapaz de producir el «vino que alegra el corazón del hombre», como canta el Salmo 104 (v. 15). La verdadera viña de Dios, la vid verdadera, es Jesús, quien con su sacrificio de amor nos da la salvación, nos abre el camino para ser parte de esta viña. Y como Cristo permanece en el amor de Dios Padre, así los discípulos, sabiamente podados por la palabra del Maestro (cf. Jn 15, 2-4), si están profundamente unidos a él, se convierten en sarmientos fecundos que producen una cosecha abundante. San Francisco de Sales escribe: «La rama unida y articulada al tronco da fruto no por su propia virtud, sino en virtud de la cepa: nosotros estamos unidos por la caridad a nuestro Redentor, como los miembros a la cabeza; por eso las buenas obras, tomando de él su valor, merecen la vida eterna» (Trattato dell’amore di Dio, XI, 6, Roma 2011, 601).