Amaba
inmensamente la Eucaristía recibiéndola diariamente, y en la adoración al
Santísimo Sacramento, también rezaba el Santo Rosario confiando su vida a la
Virgen María, era un gran amigo y tenía un corazón muy generoso; pero dejó este
mundo muy rápido, ya que falleció cuando contaba con sólo 15 años por causa de
una Leucemia fulminante.
Él era Carlo Acutis; un adolescente,
como otros de nuestro tiempo, que dejó huella y un inmenso olor de santidad, su
nombre podría estar inscrito muy pronto en el libro de los santos con el
impulso que quieren dar en Italia a su proceso de beatificación.
Antonia Acutis, madre de Carlo, dice
sobre él: “Mi hijo, desde muy pequeño, y sobre todo después de su Primera
Comunión, nunca faltó a la cita diaria con la Santa Misa y el Rosario, seguidos
de un momento de Adoración Eucarística”.
Cuenta su madre: “La figura de Carlo es
posible resumirla en esta frase que él decía: La Eucaristía es mi camino para
el Cielo.





