“Había salido del
trabajo corriendo, cansado, con miles de preocupaciones en la cabeza. Era
viernes y, sinceramente, aunque flaqueaban las fuerzas, prefería acabar lo que
me quedaba del trabajo que entregar mi tiempo e ir al colegio a recoger a los
hijos.
8 de mayo de 2015
6 de mayo de 2015
Hora santa: mes de Mayo
1. Jesús, yo te adoro.
Tú eres mi Dios. Gracias porque sé que Tú quisiste ardientemente estar entre
los hijos de los hombres. Por eso, Tú quisiste ardientemente estar conmigo.
Bendito seas por el
amor que te inspiró que de esta manera te quedes conmigo.
Tu anhelo de estar
conmigo, sencillamente, se encuentra realizado: te encuentras presente en esta
Hostia. Dios Todopoderoso, Hijo de Dios, oculto en esta pequeña Hostia.
Misterio infinito. Yo
creo y te adoro.
-Yo anhelo tu rostro,
Jesús. (Esta invocación la repito interiormente)
5 de mayo de 2015
LETANÍAS EUCARÍSTICAS DE REPARACIÓN
Señor, Ten piedad de
nosotros.
Cristo, Ten piedad de
nosotros.
Señor, Ten piedad de
nosotros.
Cristo, Óyenos.
Cristo, Benignamente
óyenos.
(La respuesta es: Ten
piedad de nosotros)
Dios Hijo, Redentor del
mundo,
Santa Trinidad, un solo
Dios,
Sagrada Hostia,
ofrecida por la salvación de los pecadores,
Sagrada Hostia,
anonadada en el altar para nosotros y por nosotros,
Sagrada Hostia,
despreciada por los cristianos tibios,
Sagrada Hostia, signo
de contradicción,
Sagrada Hostia,
entregada a los judíos y herejes,
Sagrada Hostia,
insultada por los blasfemos,
Sagrada Hostia, Pan de
los ángeles, dado a los animales,
Sagrada Hostia, tirada
en el lodo y pisoteada,
Sagrada Hostia,
deshonrada por los sacerdotes infieles,
Sagrada Hostia,
olvidada y abandonada en tus iglesias.
Sé misericordioso con
nosotros, Perdónanos, oh Señor.
Sé misericordioso con
nosotros, Escúchanos, oh Señor.
3 de mayo de 2015
V Domingo de Pascua: comentario a la Liturgia de la Palabra de la Misa
El Evangelio de hoy,
quinto domingo del tiempo pascual, comienza con la imagen de la viña. «Jesús
dijo a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador”»
(Jn 15, 1). A menudo, en la Biblia, a Israel se le compara con la viña fecunda cuando
es fiel a Dios; pero, si se aleja de él, se vuelve estéril, incapaz de producir
el «vino que alegra el corazón del hombre», como canta el Salmo 104 (v. 15). La
verdadera viña de Dios, la vid verdadera, es Jesús, quien con su sacrificio de
amor nos da la salvación, nos abre el camino para ser parte de esta viña. Y
como Cristo permanece en el amor de Dios Padre, así los discípulos, sabiamente
podados por la palabra del Maestro (cf. Jn 15, 2-4), si están profundamente
unidos a él, se convierten en sarmientos fecundos que producen una cosecha
abundante. San Francisco de Sales escribe: «La rama unida y articulada al
tronco da fruto no por su propia virtud, sino en virtud de la cepa: nosotros
estamos unidos por la caridad a nuestro Redentor, como los miembros a la
cabeza; por eso las buenas obras, tomando de él su valor, merecen la vida
eterna» (Trattato dell’amore di Dio, XI, 6, Roma 2011, 601).
30 de abril de 2015
27 de abril de 2015
La Liturgia de las horas y la Eucaristía
Adoremos a Cristo, rezando
la Liturgia de las Horas. Ante el santísimo Sacramento, expuesto durante un
tiempo prolongado, puede celebrarse también alguna parte de la Liturgia de las
horas, especialmente las Horas principales [laudes y vísperas].
25 de abril de 2015
IV Domingo de Pascua: comentario a la liturgia de la Palabra de la Misa
En esta hora en la que
vosotros, queridos amigos, mediante el sacramento de la ordenación sacerdotal
sois introducidos como pastores al servicio del gran Pastor, Jesucristo, el
Señor mismo nos habla en el evangelio del servicio en favor de la grey de Dios.
La imagen del pastor
viene de lejos. En el antiguo Oriente los reyes solían designarse a sí mismos
como pastores de sus pueblos. En el Antiguo Testamento Moisés y David, antes de
ser llamados a convertirse en jefes y pastores del pueblo de Dios, habían sido
efectivamente pastores de rebaños. En las pruebas del tiempo del exilio, ante
el fracaso de los pastores de Israel, es decir, de los líderes políticos y
religiosos, Ezequiel había trazado la imagen de Dios mismo como Pastor de su
pueblo. Dios dice a través del profeta:
"Como un pastor vela por su rebaño (...), así velaré yo por mis
ovejas. Las reuniré de todos los lugares donde se habían dispersado en día de
nubes y brumas" (Ez 34, 12).
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