14 de noviembre de 2014

Doctrina de la Fe: divorciados vueltos a casar no pueden comulgar ni confesarse si no se arrepienten


La Congregación para la Doctrina de la Fe ha hecho público un «responsum» (respuesta oficial) a un sacerdote francés, que preguntaba si podía conceder la absolución sacramental a un fiel que se había divorciado y vuelto a casar. Mons. Ladaria, arzobispo secretario del dicasterio, cita la doctrina del concilio de Trento sobre el sacramento de la penitencia e indica que no puede darse la absolución si no hay certeza de una verdadera contrición, que consiste en «un intenso dolor y detestación del pecado cometido, con propósito de no pecar en adelante».

13 de noviembre de 2014

Divorciados casados de nuevo y la no admisión a la comunión eucarística


La experiencia diaria enseña, por desgracia, que quien ha recurrido al divorcio tiene normalmente la intención de pasar a una nueva unión, obviamente sin el rito religioso católico. Tratándose de una plaga que, como otras, invade cada vez más ampliamente incluso los ambientes católicos, el problema debe afrontarse con atención improrrogable. Los Padres Sinodales lo han estudiado expresamente. La Iglesia, en efecto, instituida para conducir a la salvación a todos los hombres, sobre todo a los bautizados, no puede abandonar a sí mismos a quienes —unidos ya con el vínculo matrimonial sacramental— han intentado pasar a nuevas nupcias. Por lo tanto procurará infatigablemente poner a su disposición los medios de salvación.

11 de noviembre de 2014

Congregaciones religiosas y eucaristía


Institutos especialmente centrados en la veneración de la Eucaristía hay muy antiguos, como los monjes blancos o hermanos del Santo Sacramento, fundados en 1328 por el cisterciense Andrés de Paolo. Pero estas fundaciones se producen sobre todo a partir del siglo XVII, y llegan a su mayor número en el siglo XIX.

10 de noviembre de 2014

La piedad eucarística en otras confesiones cristianas

En la primera mitad del siglo XVI, con los protestantes, se presentan teorías anti-eucarísticas y por eso el concilio de Trento, en 1551, se ve obligado a reafirmar la fe católica frente a ellos, que la niegan:
«Si alguno dijere que, acabada la consagración de la Eucaristía, no se debe adorar con culto de latría, aun externo, a Cristo, unigénito Hijo de Dios, y que por tanto no se le debe venerar con peculiar celebración de fiesta, ni llevándosele solemnemente en procesión, según laudable y universal rito y costumbre de la santa Iglesia, o que no debe ser públicamente expuesto para ser adorado, y que sus adoradores son idólatras, sea anatema» (Denz 1656).

9 de noviembre de 2014

Gran devoción a la Eucaristía en la espiritualidad franciscana


Entre otros muchos que pueden ser admirados por su devoción eucarística, podemos considerar el testimonio impresionante de san Francisco de Asís (1182-1226). Poco antes de morir, en su Testamento, pide a todos sus hermanos que participen siempre de la inmensa veneración que él profesa hacia la Eucaristía y los sacerdotes:

«Y lo hago por este motivo: porque en este siglo nada veo corporalmente del mismo altísimo Hijo de Dios, sino su santísimo cuerpo y su santísima sangre, que ellos reciben y sólo ellos administran a los demás. Y quiero que estos santísimos misterios sean honrados y venerados por encima de todo y colocados en lugares preciosos» (10-11; cf. Admoniciones 1: El Cuerpo del Señor).

8 de noviembre de 2014

Más noticias sobre el próximo congreso eucarístico nacional de Argentina


Oración del XI Congreso Eucarístico Nacional
Tucumán, Argentina, 2016
Jesucristo, Señor de la historia te necesitamos. 
Tú eres el Pan de Vida para nuestro pueblo peregrino. 
Conscientes de tu presencia real en el Santísimo Sacramento
te alabamos y adoramos, te celebramos y proclamamos, 
te recibimos y compartimos.
En el Bicentenario de la independencia de nuestra Patria
agradecemos  tu presencia constante en nuestra historia, 
pedimos tu gracia para forjar el presente guiados por tu Evangelio. 

Ponemos en tus manos nuestro futuro con esperanza y compromiso. 

Con la alegría que nos da tu Palabra
salimos al encuentro de todos los argentinos,
sin excluir a nadie,
para gestar juntos una cultura del encuentro en la Patria, 
siendo auténticos discípulos misioneros.
Con nuestra Madre, la Virgen María,
y unidos a los santos que son nuestros modelos
nos ponemos en camino dejándonos conducir por la Providencia del Padre
y animados por el fuego del Espíritu Santo.
Amén.