Ante todo queremos recordar una verdad, por
vosotros bien sabida, pero muy necesaria para eliminar todo veneno de
racionalismo; verdad, que muchos católicos han sellado con su propia sangre y
que celebres Padres y Doctores de la
Iglesia han profesado y enseñado constantemente, esto es, que
la Eucaristía
es un altísimo misterio, más aún, hablando con propiedad, como dice la sagrada
liturgia, el misterio de fe. Efectivamente, sólo en él, como muy
sabidamente dice nuestro predecesor León XIII, de feliz memoria, se
contienen con singular riqueza y variedad de milagros todas las realidades
sobrenaturales.
Luego es necesario que nos acerquemos,
particularmente a este misterio, con humilde reverencia, no siguiendo razones
humanas, que deben callar, sino adhiriéndonos firmemente a la Revelación divina.