31 de mayo de 2014

Oraciones de la Misa de la Visitación de la santísima Virgen María


 
ANTIFONA DE ENTRADA (Sal 65, 16)
Ustedes, los que aman y temen a Dios, vengan y escuchen: les contare las maravillas que el Señor ha hecho por mí. Aleluya
ORACION COLECTA
Dios eterno y todopoderoso, que inspiraste a la santísima Virgen cuando llevaba ya en su seno a tu Hijo el deseo de visitar a santa Isabel, concédenos docilidad a tu Espíritu, a fin de que podamos siempre, con María, reconocer tus beneficios y alabarte por ellos. Por nuestro Señor Jesucristo.

Eucaristía y divorciados


Ante malentendidos y tergiversaciones que se difunden

Todo divorcio es siempre un drama humano. Cuando uno se casa en la Iglesia, lo hace con el propósito de que la familia que funda perdure hasta la muerte. Si no sucede así, su alma queda herida. La ruptura de un matrimonio causa profundos sufrimientos a todos. La Iglesia, siguiendo el ejemplo de su Señor, acoge, consuela y acompaña este dolor. Sólo el Señor, muerto y Resucitado, puede sanar nuestro corazón enfermo, otorgar sentido a nuestros fracasos y mostrarnos con su Cruz que, a pesar de nuestro dolor, existe un amor sin límites, eterno.

Son muchas personas las que intentan rehacer su vida con un nuevo matrimonio. Buscan una compañía, a cuyo lado puedan recuperar la alegría, pretenden una segunda oportunidad. Cuando esto sucede, si son cristianos, recuerdan las palabras de Jesús: «Si uno repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio» (Mc 10, 11-12). Un católico divorciado que se vuelve a casar es infiel a aquella unión que asumió ante Dios de una vez para siempre. Su nueva vida es moralmente irregular. Su nuevo estado contradice lo que el matrimonio significa: la unión entre Cristo y la Iglesia. Esa unión se actualiza de modo eminente en la Eucaristía. Por eso, los divorciados vueltos a casar no pueden comulgar. Aparece entonces un nuevo sufrimiento para la persona afectada: las consecuencias que el pecado lleva consigo.

Introducción a la Misa explicada para adolescentes

30 de mayo de 2014

Hora santa: comenzamos la novena a Pentecotés rezando por nuestra comunidad


“Comunidad orante, fraterna y misionera”
Exposición del Santísimo Sacramento y canto inicial

Dejémonos guiar entonces a la luz de la Palabra de Dios y de la exhortación Apostólica de nuestro Papa Francisco:

Seamos Comunidad

Del evangelio según San Juan:

“Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.

Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno –yo en ellos y tú en mí– para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que yo los amé cómo tú me amaste.

 Padre, quiero que los que tú me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo.

Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocí, y ellos reconocieron que tú me enviaste.”

Del Papa Francisco:

Hoy, que las redes y los instrumentos de la comunicación humana han alcanzado desarrollos inauditos, sentimos el desafío de descubrir y transmitir la mística de vivir juntos, de mezclarnos, de encontrarnos, de tomarnos de los brazos, de apoyarnos, de participar de esa marea algo caótica que puede convertirse en una verdadera experiencia de fraternidad, en una caravana solidaria, en una santa peregrinación. De este modo, las mayores posibilidades de comunicación se traducirán en más posibilidades de encuentro y de solidaridad entre todos. Si pudiéramos seguir ese camino, ¡sería algo tan bueno, tan sanador, tan liberador, tan esperanzador! Salir de sí mismo para unirse a otros hace bien. Encerrarse en sí mismo es probar el amargo veneno de la inmanencia, y la humanidad saldrá perdiendo con cada opción egoísta que hagamos.

El ideal cristiano siempre invitará a superar la sospecha, la desconfianza permanente, el temor a ser invadidos, las actitudes defensivas que nos impone el mundo actual. Muchos tratan de escapar de los demás hacia la privacidad cómoda o hacia el reducido círculo de los más íntimos, y renuncian al realismo de la dimensión social del Evangelio. Porque, así como algunos quisieran un Cristo puramente espiritual, sin carne y sin cruz, también se pretenden relaciones interpersonales sólo mediadas por aparatos sofisticados, por pantallas y sistemas que se puedan encender y apagar a voluntad. Mientras tanto, el Evangelio nos invita siempre a correr el riesgo del encuentro con el rostro del otro, con su presencia física que interpela, con su dolor y sus reclamos, con su alegría que contagia en un constante cuerpo a cuerpo. La verdadera fe en el Hijo de Dios hecho carne es inseparable del don de sí, de la pertenencia a la comunidad, del servicio, de la reconciliación con la carne de los otros. El Hijo de Dios, en su encarnación, nos invitó a la revolución de la ternura.

Canción

29 de mayo de 2014

La Eucaristía y el testimonio de hombres de Dios


Congreso Eucarístico de Tucumán


Los organizadores del Congreso Eucarístico de Tucumán confirmaron que el lema del encuentro será “Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos”, en coincidencia con la Oración por la Patria redactada en 2001 por los obispos argentinos. Asimismo, confirmaron que el tema del encuentro en torno a la Eucaristía será “Jesucristo, Pan de Vida y comunión para el pueblo”.

28 de mayo de 2014

La adoración eucarística nos protege del demonio


El director de cine Juan Manuel Cotelo, quien acaba de estrenar este año en Latinoamérica su última producción “Tierra de María”, es un testigo privilegiado del encuentro efectivo entre Dios y el hombre, en lo ordinario y en lo extraordinario, en lo sutil y en lo polémico. Son cientos los rostros que han pasado desnudando el alma ante el lente de Cotelo, en obras tan conocidas como “La última cima”, la serie “Te puede Pasar a Ti” o ahora esta estremecedora “Tierra de María”.

 Haciendo un espacio en su agenda ha permitido ser él quien ahora tome el lugar de testigo ante el micrófono de periódico Portaluz, para regalar la intimidad de su encuentro con Dios y compartir las certezas que tantos le han ido traspasando en estos años, especialmente en la “Tierra de María”. Dios, el demonio, las apariciones de Medjugorje, Adoración Eucarística, homosexualidad, la experiencia de saberse amado, sanado, perdonado y liberado son algunos tópicos de los que habla Cotelo, con profusión de imágenes, como buen “contador de historias”, según él mismo se define.