25 de abril de 2014

Juan Pablo II y la Eucaristía: Banquete de comunión con Dios


Catequesis sobre la Eucaristía, Audiencia General, 18 de octubre, 2000
1. "Nos hemos convertido en Cristo. En efecto, si él es la cabeza y nosotros sus miembros, el hombre total es él y nosotros" (san Agustín, Tractatus in Johannem, 21, 8). Estas atrevidas palabras de san Agustín exaltan la comunión íntima que, en el misterio de la Iglesia, se crea entre Dios y el hombre, una comunión que, en nuestro camino histórico, encuentra su signo más elevado en la Eucaristía. Los imperativos: "Tomad y comed... bebed..." (Mt 26, 26-27) que Jesús dirige a sus discípulos en la sala del piso superior de una casa de Jerusalén, la última tarde de su vida terrena (cf. Mc 14, 15), entrañan un profundo significado. Ya el valor simbólico universal del banquete ofrecido en el pan y en el vino (cf. Is 25, 6), remite a la comunión y a la intimidad. Elementos ulteriores más explícitos exaltan la Eucaristía como banquete de amistad y de alianza con Dios. En efecto, como recuerda el Catecismo de la Iglesia católica, "es, a la vez e inseparablemente, el memorial sacrificial en que se perpetúa el sacrificio de la cruz, y el banquete sagrado de la comunión en el Cuerpo y la Sangre del Señor" (n. 1382).
2. Como en el Antiguo Testamento el santuario móvil del desierto era llamado "tienda del Encuentro", es decir, del encuentro entre Dios y su pueblo y de los hermanos de fe entre sí, la antigua tradición cristiana ha llamado "sinaxis", o sea "reunión", a la celebración eucarística. En ella "se revela la naturaleza profunda de la Iglesia, comunidad de los convocados a la sinaxis para celebrar el don de Aquel que es oferente y ofrenda: estos, al participar en los sagrados misterios, llegan a ser "consanguíneos" de Cristo, anticipando la experiencia de la divinización en el vínculo, ya inseparable, que une en Cristo divinidad y humanidad" (Orientale lumen, 10).

Los divorciados vueltos a casar no pueden comulgar

Cardenal Meisner: «El Papa me respondió: los divorciados pueden comulgar, pero no así los divorciados vueltos a casar»


El cardenal y arzobispo de Colonia, S.E.R Joachim Meisner, ha concedido una entrevista en la que explica el contenido de su último encuentro con el Papa. Sobre la cuestión de la comunión a los divorciados vueltos a casar, afirma que el Santo Padre le dio una respuesta muy clara: «los divorciados pueden comulgar, pero no así los divorciados vueltos a casar» y que la postura de Mons. Müller es la del Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que está en el primer puesto jerárquico de la Curia.

19 de abril de 2014

Jesucristo ha resucitado y vive en la Eucaristía



Prefacio de la Eucaristía en la Noche de Pascua

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor,

pero más que nunca en esta noche,


en que Cristo, nuestra pascua, fue inmolado.

Porque Él es el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo:

muriendo, destruyó nuestra muerte,

y resucitando, restauró la vida.

18 de abril de 2014

Viernes santo: la Iglesia ayuna de la Santa Misa

Hay un día del año en que, por única vez, el centro de la liturgia de la Iglesia y su momento culminante no es la Eucaristía sino la cruz; o sea, no el sacramento, sino el acontecimiento; no el signo, sino lo significado. Ese día es el Viernes Santo. En él no se celebra la Misa, sino que sólo se contempla y se adora al Crucificado.

17 de abril de 2014

Jueves Santo: institución de la Eucaristía

 
El Jueves Santo celebró Jesucristo la última Pascua Judía, con que terminó el régimen de la Antigua Alianza al encontrar su sentido plenario en el Sacrificio de la Cruz. Fue, al mismo tiempo, la primera Pascua Cristiana, nueva y eterna, en la que nos regaló dos augustos Sacramentos.

En primer lugar, el Santísimo Sacramento de la Eucaristía, y luego el del Orden Sagrado, el Sacerdocio, dedicado esencialmente a su renovación, de modo que el misterio de Cristo llegue fresco y vibrante a cada generación hasta el Fin de los Tiempos.
Porque la historia puede ser imaginada como una serie de altares, en cada uno de los cuales hay un cáliz que es llenado con la sangre que brota del costado abierto del Señor.

14 de abril de 2014

Triduo Pascual: guiones para la liturgia




Jueves Santo
 

ENTRADA: (Cuando los sacerdotes se dirigen hacia el atrio para iniciar la celebración.)

Hermanos: La Iglesia comienza el Sacrosanto Triduo Pascual evocando aquella Última Cena, en la cual el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, habiendo amado hasta el extremo a los suyos que estaban en el mundo, ofreció a Dios Padre su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino y los entregó a los apóstoles para que los sumiesen, mandándoles que ellos y sus sucesores en el sacerdocio también los ofrecieran.

Toda la atención del espíritu debe centrarse en los misterios que se recuerdan y celebran en esta santa Misa: es decir, la institución tanto del Santísimo Sacramento de la Eucaristía como del Sacerdocio, y el mandamiento del Señor sobre la caridad fraterna.

Como los Apóstoles en aquella noche, también nosotros nos reunimos junto a la Mesa que Jesús preside. Abramos nuestro corazón dispongámonos a participar en los sagrados misterios de nuestra salvación, poniéndonos de pie y cantando .....