18 de marzo de 2014

Oración del Cura brochero a María, sobre la Eucaristía



¡Oh María, Madre nuestra! Alcánzanos la gracia de reconocer los tesoros y riquezas que tu Hijo nos dejó en este Sacramento de amor.

Alcánzanos las fuerzas necesarias para llegar a él con mucha frecuencia a enriquecernos con sus virtudes.

Seános, Madre nuestra, muy doloroso apartarnos de este sacramento, como es doloroso al niño separarse de los pechos de la madre que lo alimenta con su propia sangre.

Porque desde hoy queremos amar a tu Hijo para devolverle amor por amor.

17 de marzo de 2014

Sobre la comunión a los divorciados

En una entrevista en "infocatólica", el cardenal y arzobispo de Bolonia, S.E.R Carlo Caffarra, aborda en una entrevista para Il Foglio los temas del orden del día del Sínodo extraordinario que tendrá lugar en octubre, y del Sínodo ordinario del 2015: matrimonio, familia, doctrina de la Humanae Vitae, penitencia. El prelado italiano critica las palabras del cardenal Kasper sobre el acceso a la comunión de los divorciados vueltos a casar y advierte que Juan Pablo II indicó que la potestad papal no puede dar ningún tipo de legitimidad a una segunda unión mientras permanezca el vínculo matrimonial, que es indisoluble. El cardenal recuerda que tal hecho ni siquiera admite la discusión entre los teólogos y la duda entre los fieles.

16 de marzo de 2014

La eucaristía actualiza el misterio de la transfiguración



El evangelio del segundo domingo de cuaresma nos presenta la transfiguración del Señor en el monte Tabor ante Pedro, Santiago y Juan. La experiencia de aquellos apóstoles se actualiza para nosotros frente al Señor sacramentado. Ciertamente también a nosotros hoy se nos muestra tal cual es. El Hijo del Padre se revela completo en el sacramento de su amor, y la acción de su gracia santificante –como entonces- nos hace turbarnos como aquellos apóstoles y caer también rendidos ante la belleza.

Así como entonces también hoy se da ese encuentro misterioso de Dios con sus ángeles, santos y profetas en donde el dialogo intimo y amoroso se refleja en derrame de virtudes para nosotros que jugamos en este encuentro el papel de los apóstoles. ¿Cómo no querer quedarse en este sosiego que nos da el espíritu? ¿En esta paz que nos da el Señor con su presencia real en el punto máximo de la expresión de su amor?

15 de marzo de 2014

Via crucis eucarístico


1º Estación: Jesús es condenado a muerte

V. Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos.
R. Que por Tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Jesús es condenado por los suyos, por aquellos mismos a quienes ha colmado de favores. Condénasele cual si fuera un sedicioso, a Él, que es la bondad misma; como blasfemo, siendo así que es la misma santidad; como ambicioso, cuando se hizo el último de todos fuera el último de los esclavos, es condenado a la muerte de cruz.

Como vino a este mundo para sufrir y morir y para enseñarnos a hacer ambas cosas,
Jesús acepta con amor la inicua sentencia de muerte.

También en la Eucaristía es Jesús condenado a muerte. Condenado en sus gracias, que no se quieren; en su amor, que se desconoce; en su estado sacramental, en que es negado por el incrédulo y profanado por horribles sacrilegios. Por una comunión indigna vende a Jesucristo un mal cristiano al demonio, entrégalo a las pasiones, lo pone a los pies de Satanás, rey de su corazón; le crucifica en su cuerpo de pecado.

Los malos cristianos maltratan a Jesús más que los mismos judíos, por cuanto en Jerusalén fue condenado una sola vez, en tanto que en el Santísimo Sacramento es condenado todos los días y en infinidad de lugares y por un número espantoso de inicuos jueces.

Y a pesar de todo, Jesús se deja insultar, despreciar, condenar; y sigue viviendo en el Sacramento, para demostrarnos que su amor hacia nosotros es sin condiciones ni reservas y excede a nuestra ingratitud.

¡Perdón, oh Jesús, y mil veces perdón, por todos los sacrilegios! Si me acontece cometer uno sólo, he de pasar toda la vida reparándolo. Quiero amaros y honraros por todos los que os desprecian. Dadme la gracia de morir con Vos.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria

14 de marzo de 2014

Hora santa: Rosario eucarístico para cuaresma


Primer Misterio Doloroso:

La Agonía de Jesús en el Huerto de los Olivos

Retirado, como si fuera en el Huerto de los Olivos; así, en profundo silencio y amorosa intimidad, te adoro Jesús, que por mí quisiste morir y con muerte de cruz. Es tanto tu Amor por los hombres, que brotan gotas de tu preciosísima sangre. El cáliz que debes beber es amargo, pero es el plan de amor del Padre y das tu "Hágase tu voluntad y no la mía".

No estas solo ahora, pues mi pobre corazón quiere latir al unísono contigo y acompañarte en esta hora de angustia y temor. Quiero secar tu sudor y beber contigo el cáliz que el Padre te ha preparado. También yo te ofrezco mis noches y agonías, para unirlas a ti y darles un sentido de redención.

Muchas veces también, como a Pedro, Santiago y Juan, el sueño me venció. Y mis sentidos estuvieron embotados por mi pecado, por mi indiferencia e incomprensión.

Adoro tu vibrante corazón que late desangrado en el Sagrario. ¡Que cada latido del mío alivie tu dolor y colme tu Amor! ¡Cuánta soledad experimenta este Corazón en el Sagrario! El flujo y reflujo del mar trinitario desborda el tabernáculo, mientras los hombres permanecemos insensibles, con el corazón petrificado por la dura caparazón del egoísmo que nos impide recibir los dardos de Amor que envías desde el tabernáculo. Rompe las barreras que no nos dejan volar a la cumbres del Amor. Solo tu puedes transformar el vacío de nuestras tinajas en buen vino.

Madre de Cana, que sigues repitiéndonos "Haced lo que el os diga"

Tres veces buscas a tus amigos y siempre los encuentras dormidos. Por eso, Señor, tres veces quiero repetir.

¡Te adoro en el Santísimo Sacramento!

¡Te amo hasta morir de Amor!

¡Me entrego a ti por entero, para toda la eternidad!

12 de marzo de 2014

¿Pueden comulgar los divorciados vueltos a casar?

A esta pregunta ya contestó el cardenal Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (La forza della grazia, “L’Osservatore Romano”, 23 de octubre de 2013) citando la Familiaris consortio, que en el n. 84 facilita unas indicaciones muy precisas de carácter pastoral coherentes con la enseñanza dogmática de la Iglesia sobre el matrimonio: “En unión con el Sínodo exhorto vivamente a los pastores y a toda la comunidad de los fieles para que ayuden a los divorciados, procurando con solícita caridad que no se consideren separados de la Iglesia, pudiendo y aun debiendo, en cuanto bautizados, participar en su vida. Se les exhorte a escuchar la Palabra de Dios, a frecuentar el sacrificio de la Misa, a perseverar en la oración, a incrementar las obras de caridad y las iniciativas de la comunidad en favor de la justicia, a educar a los hijos en la fe cristiana, a cultivar el espíritu y las obras de penitencia para implorar de este modo, día a día, la gracia de Dios. La Iglesia rece por ellos, los anime, se presente como madre misericordiosa y así los sostenga en la fe y en la esperanza. La Iglesia, no obstante, fundándose en la Sagrada Escritura, reafirma su praxis de no admitir a la comunión eucarística a los divorciados que se casan otra vez. Son ellos los que no pueden ser admitidos, dado que su estado y situación de vida contradicen objetivamente la unión de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la Eucaristía”.