9 de marzo de 2014

Testimonio sobre la última cena (II)



Por orden del Señor, el mayordomo puso de nuevo la mesa, que había lazado un poco: habiéndola puesto en medio de la sala, colocó sobre ella un jarro lleno de agua y otro lleno de vino. Pedro y Juan fueron a buscar al cáliz que habían traído de la casa de Serafia. Lo trajeron entre los dos como un Tabernáculo, y lo pusieron sobre la mesa delante de Jesús. Había sobre ella una fuente ovalada con tres panes asimos blancos y delgados; los panes fueron puestos en un paño con el medio pan que Jesús había guardado de la Cena pascual: había también un vaso de agua y de vino, y tres cajas: la una de aceite espeso, la otra de aceite líquido y la tercera vacía. Desde tiempo antiguo había la costumbre de repartir el pan y de beber en el mismo cáliz al fin de la comida; era un signo de fraternidad y de amor que se usaba para dar la bienvenida o para despedirse. Jesús elevó hoy este uso a la dignidad del más santo Sacramento: hasta entonces había sido un rito simbólico y figurativo. El Señor estaba entre Pedro y Juan; las puertas estaban cerradas; todo se hacía con misterio y solemnidad. Cuando el cáliz fue sacado de su bolsa, Jesús oró, y habló muy solemnemente. Yo le vi explicando la Cena y toda la ceremonia: me pareció un sacerdote enseñando a los otros a decir misa.

8 de marzo de 2014

Testimonio sobre la última cena



Jesús y los suyos comieron el cordero pascual en el Cenáculo, divididos en tres grupos: el Salvador con los doce Apóstoles en la sala del Cenáculo; Natanael con otros doce discípulos en una de las salas laterales; otros doce tenían a su cabeza a Eliazim, hijo de Cleofás y de María, hija de Helí: había sido discípulo de San Juan Bautista. Se mataron para ellos tres corderos en el templo. Había allí un cuarto cordero, que fue sacrificado en el Cenáculo: éste es el que comió Jesús con los Apóstoles. Judas ignoraba esta circunstancia; continuamente ocupado en su trama, no había vuelto cuando el sacrificio del cordero; vino pocos instantes antes de la comida. El sacrificio del cordero destinado a Jesús y a los Apóstoles fue muy tierno; se hizo en el vestíbulo del Cenáculo. Los Apóstoles y los discípulos estaban allí cantando el salmo CXVIII. Jesús habló de una nueva época que comenzaba. Dijo que los sacrificios de Moisés y la figura del Cordero pascual iban a cumplirse; pero que, por esta razón, el cordero debía ser sacrificado como antiguamente en Egipto, y que iban a salir verdaderamente de la casa de servidumbre. Los vasos y los instrumentos necesarios fueron preparados.

7 de marzo de 2014

Para el tiempo de cuaresma


El Papa Francisco, en su alocución al clero de Roma en la Sala Pablo VI del Vaticano, el jueves 6 de marzo, se refirió al sacramento de la confesión y citó una antigua oración del Misal, que continúa en el actual Misal Romano, en la “Misa para diversas circunstancias” (III, número 38.b) "por el perdón de los pecados"
Con bellísimas palabras, la Liturgia romana refiere a las lágrimas del arrepentido, asemejándolas al agua viva que brotó de la roca.
En el desierto cuaresmal es bueno recordar espiritualmente ese manantial de agua viva redentora.

6 de marzo de 2014

Al participar de la Misa entramos en el misterio de Dios

En su homilía matutina en la Domus Santa Marta del pasado 10 de febrero el Papa Francisco comentó con hermosísimas palabras la teofanía ocurrida el día de la dedicación del templo de Jerusalén, una vez terminada su construcción por el rey Salomón.


Se lee en el texto sagrado que “cuando salieron los sacerdotes del santuario, la nube llenó la casa de Yavé, sin que pudieran permanecer allí los sacerdotes para el servicio por causa de la nube, pues la gloria de Yavé llenaba la casa” (I Reyes 8, 10-11).

"La celebración litúrgica –señaló el Papa- no es un acto social, un buen acto social; no es una reunión de los creyentes para rezar juntos. Es otra cosa. En la Liturgia, Dios está presente… Cuando asistimos a misa, “no hacemos una representación de la Última Cena: no, no es una representación. Es otra cosa: es justamente la Última Cena. Es justamente vivir de nuevo la Pasión y la muerte redentora del Señor. Es una teofanía: el Señor se hace presente sobre el altar para ser ofrecido al Padre para la salvación del mundo”.

5 de marzo de 2014

El sentido de lo sagrado: entrar en el misterio de Dios

Los cristianos nos reunimos en la Santa Misa para entrar en el misterio: ésta es la Liturgia. Es el tiempo de Dios, es el espacio de Dios, es la nube de Dios que nos envuelve a todos.
El Papa Francisco recordó que, cuando era niño, durante la preparación para la Primera Comunión, había un canto que indicaba que el altar está custodiado por los ángeles (Oh santo Altar, por ángeles guardado) para dar “el sentido de la gloria de Dios, del espacio de Dios, del tiempo de Dios”.

19 de febrero de 2014

La espera de Jesús eucaristía

Viene a mi memoria una encantadora poesía gallega, una de esas Cantigas de Alfonso X el Sabio. La leyenda de un monje que, en su simplicidad, suplicó a Santa María poder contemplar el cielo, aunque fuera por un instante. La Virgen acogió su deseo, y el buen monje fue trasladado al paraíso.

16 de febrero de 2014

La Eucaristía sacia el hambre de la humanidad


Como seguidores de Cristo no despreciamos las cosas buenas de la tierra, pues sabemos que éstas han sido creadas por Dios, que es la fuente de todo bien. Tampoco tratamos de ignorar la necesidad de pan, la gran necesidad de alimento que tantos hombres sufren en todo el mundo, incluso en nuestras tierras […] Y sin embargo sigue siendo cierto que “no sólo de pan vive el hombre”. La persona humana tiene una necesidad que es aún más profunda, un hambre que es mayor que aquella que el pan puede saciar –es el hambre que posee el corazón humano de la inmensidad de Dios-.