Vivamos con alegría la Navidad que se acerca. Vivamos este acontecimiento maravilloso: el Hijo de Dios nace también «hoy»; Dios está verdaderamente cerca de cada uno de nosotros y quiere encontrarnos, quiere llevarnos a Él.
23 de diciembre de 2013
14 de diciembre de 2013
6 de diciembre de 2013
Impresionante bendición con el Santísimo
En la noche del último sábado de noviembre, desde el monte Tibidabo, se bendice con el Santísimo a la ciudad de Barcelona y a sus gentes.
En el lugar más alto de la urbe catalana, en el monte Tibidabo, se halla un templo magnífico, construido en 1961 con carácter expiatorio en honor al Sagrado Corazón. La imagen de Cristo en su cumbre, iluminada durante la noche, domina la ciudad.
Velar con Cristo en la Noche de la historia: ¡Estar atentos!
Las dos últimas semanas del tiempo Ordinario y la primera semana de Adviento repiten insistentemente, en las lecturas bíblicas, las oraciones, prefacio y preces de Laudes y Vísperas, "velad", "vigilad".
Este es un concepto muy cristiano: vigilamos, velamos, porque estamos atentos a que Cristo venga, a que Cristo vuelva en su gloria, a que Cristo se manifieste día a día en la historia de nuestra vida.
Se vigila, se está velando despierto, se mira por la ventana con inquietud si se aguarda a que llegue alguien que nos importa, a quien queremos; si no es así, nos da igual si alguien viene o no, no nos provoca ningún deseo, permanecer apaciblemente sentados.
La vigilancia, el velar por la noche aguardando, tiene que ver con el deseo y la esperanza: el deseo de Cristo, la esperanza en Él sabiendo que cumple sus promesas y que es Fiel.
50 años de la Sacrosanctum Concilium
La Liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza.
24 de octubre de 2013
Piedad eucarística. ¡Todavía un poco más!
Es frecuente en la literatura espiritual ver en María Magdalena un modelo acabado de piedad eucarística.
Así como ella rondó y custodió el sepulcro donde fue depositado el cuerpo adorable de Nuestro Señor, con igual perseverancia el alma eucarística ronda y adora el cuerpo de Cristo escondido en el Sagrario, anhelando un poco más de tiempo junto a Él.
Escribe al respecto el padre Antonio de Castellammare:
“Vengan ustedes solos Conmigo a un lugar tranquilo a descansar un poco”
Venite seorsum in desertum locum et requiescite pusillum”
Mc.6, 31
Venid a un sitio tranquilo;
a un lugar apartado del bullicio agobiante
que nos acompaña día y noche;
a un lugar retirado
de vuestros negocios y preocupaciones,
de vuestras falsas necesidades;
a un lugar apropiado para encontrarnos con Dios,
entre vosotros y con vosotros mismos.
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