Ya sólo el intento de presentar una síntesis de la doctrina eucarística de Francisco podría causar una cierta extrañeza, incluso en el círculo de los estudiosos de lo franciscano. Francisco es considerado en general como el hombre de la piedad práctica. «Jamás quiso él, dice Sabatier, ocuparse en cuestiones doctrinales.
La fe no pertenece para él al dominio intelectual, sino al moral: la fe es consagración del corazón».
A pesar de todo, precisamente en este tema, creemos poder hablar de una doctrina, que no ha sido simplemente extraída de la vida y piedad del santo, sino que está plasmada en afirmaciones por él hechas. Apenas hay en los escritos que de él se nos han transmitido, cuestión tan repetida y tan prolijamente tratada.




