La santa Cuaresma que estamos para celebrar es un momento fuerte del año que nos ha sido dado para prepararnos a recoger mejor los frutos del misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor Jesús. Estos frutos se resumen en las virtudes que resplandecen en el acto extremo, tremendo y sublime al mismo tiempo, del don del Hijo de Dios, humillado y azotado, en la Cruz: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga (...). El que pierda su vida por mí, la salvará» (Lc 9, 23.24). Esta palabra interpela a todo bautizado que pretende vivir con autenticidad la propia llamada a ser cristiano, que es llamada a la santidad. Pero de manera muy singular exhorta a que la viva totalmente quien ha sido elegido por Dios a continuar la misión de Cristo Maestro, Cabeza y Pastor: «Llamó a su lado a los que quiso (...) para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con el poder de expulsar a los demonios» (Mc 3, 13-15). Por esto, cada joven que entra en el Seminario como bautizado, y sobre todo como llamado, debe saber meditar y hacer propia esta palabra.
20 de febrero de 2013
19 de febrero de 2013
Nueva capilla de adoración en Madrid
“Para gloria de Dios, para gloria del hombre”. Así presentaba la capilla de adoración D. Jorge González Guadalix, párroco de la Beata María Ana Mogas de Madrid al inicio de la solemne eucaristía, presidida por el señor cardenal-arzobispo de Madrid, D. Antonio María Rouco Varela y concelebrada por numerosos sacerdotes en un templo abarrotado de fieles.
En su homilía el señor cardenal se alegró de que coincidiera la apertura de la capilla de adoración con el primer domingo de cuaresma, ya que “la cuaresma es un tiempo que nos invita especialmente a escuchar la Palabra de Dios y la capilla será lugar privilegiado para ello”. También señaló el señor cardenal cómo de la oración ante el Santísimo brotarán nuevas fuerzas para la labor apostólica de la Iglesia.
18 de febrero de 2013
Santa Gertrudis Comensoli y la eucaristía
Cuando el amor a Dios se enciende de veras, no hay quien lo apague. En esta santa bullía tanta ternura por el Santísimo Sacramento que lo convirtió en el eje vertebral de su vida, dedicada también a difundir su adoración. De ella irradiaba su caridad y radical entrega caracterizada por un afán indesmayable de donación, ofrecida con presteza y disposición a apurar el cáliz que demandaba, ebría de pasión por Dios. Eso se aprecia enseguida en las insistentes súplicas que elevaba asegurándose con su fidelidad la gracia de no apartarse jamás de Él.
17 de febrero de 2013
El cardenal Piacenza llama a los sacerdotes a valorar la celebración cotidiana de la Eucaristía
Carta a los sacerdotes para el inicio de la Cuaresma
La santa Cuaresma es un tiempo de gracia durante el cual la Iglesia invita a todos sus hijos a prepararse para comprender y recibir mejor el significado y los frutos del sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo en el misterio de su Pasión, Muerte y Resurrección: «El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. El me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, a proclamar un año de gracia del Señor» (Is 61, 1-2). “Tiempo de gracia” es aquel tiempo en el que Dios Padre, en su infinita misericordia, derrama en todos los hombres de buena voluntad, por medio de su Espíritu Santo, todo beneficio espiritual y material útil para un ulterior progreso en el camino de perfección cristiana, que es tensión hacia una total y completa configuración al Hijo: «Sabemos, además, que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquellos que él llamó según su designio. En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo» (Rm 8, 28-29). Para que todo sea posible, Él mismo quiere morar en nuestra vida, y aún más, desea que nuestra persona se transfigure hasta tal punto que podamos decir que quien nos ve puede percibir – en nuestro pensar y en nuestro actual – los rasgos de Jesús: «Yo estoy crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí: la vida que sigo viviendo en la carne, la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí. Yo no anulo la gracia de Dios» (Gal 2, 19-21).
16 de febrero de 2013
14 de febrero de 2013
Hora santa para cuaresma: tiempo de reconciliación
Exposición del santísimo sacramento
Canto de adoración y aclamación al santísmo
Silencio para reflexionar y hacer examen de conciencia:
Nos dice San Pablo en la carta a los Filipenses 2,5: “Tengan los mismos sentimientos de Cristo Jesús...”
La Virgen María nos habla directamente a nosotros desde el Evangelio, y nos da este consejo en el que resume toda su enseñanza :”Hagan todo lo que Él les diga...” (Jn. 2,5)
También Jesús nos pidió: “Permanezcan en mi...El que permanece en mi, y yo en él, da mucho fruto...” (Jn. 15,4-5). En otra ocasión nos dice: “Yo soy la puerta, el que entra en mi se salvará...” (Jn. 10,9).
Teniendo en cuenta todo esto queremos hacer un examen de conciencia fijando nuestra mirada en Jesús que está frente a nosotros en la Eucaristía, repasando sus palabras, sus enseñanzas y su ejemplo a través del Evangelio.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





