14 de diciembre de 2012

Las antífonas "O" del adviento



“MAÑANA VENDRÉ”

Una de las joyas de la liturgia de todos los tiempos.

Las antífonas de Adviento, también conocidas como antífonas mayores, o antífonas O (por la letra con la que comienzan) son antífonas utilizadas en la oración diaria en las tardes de los últimos días del Adviento en varias tradiciones litúrgicas cristianas.

Cada antífona es uno de los nombres de Cristo, uno de sus atributos mencionados en las Escrituras. Son:

 17 de diciembre: O Sapientia (¡Oh Sabiduría!)

 18 de diciembre: O Adonai (¡Oh Señor!)

 19 de diciembre: O Radix Jesse (¡Oh Raíz de Jesé!)

 20 de diciembre: O Clavis David (¡Oh Llave de David!)

 21 de diciembre: O Oriens (¡Oh Sol que naces de lo alto!)

 22 de diciembre: O Rex Gentium (¡Oh Rey de las naciones!)

 23 de diciembre: O Emmanuel (¡Oh Dios con nosotros!)

13 de diciembre de 2012

3º Domindo de adviento: guión para la santa Misa


ALÉGRATE

Antes que entre el celebrante:

Hoy tercer domingo de Adviento del ciclo litúrgico de Navidad, nos encontramos vigilantes con esperanza para conmemorar la venida histórica del Redentor. El Señor aviva en los fieles el deseo de salir al encuentro con Cristo, acompañado por las buenas obras. En este domingo la liturgia nos recuerda que encontrar a Cristo supone una alegría profunda siempre nueva.
Con profunda piedad, iniciamos esta celebración eucarística.

Antes de la liturgia de la Palabra:

San Pablo nos recomienda: "Estad siempre alegres en el Señor; de nuevo os lo repito, alegraos." Escuchemos con alegría las maravillas que hace el Señor.

12 de diciembre de 2012

Nuestra Señora de Guadalupe: oraciones de la Misa



ANTÍFONA DE ENTRADA (Ap 12, 1)

Una gran señal apareció en el cielo: una mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.

ORACIÓN COLECTA

Padre de misericordia, que has puesto a este pueblo tuyo bajo la especial protección de la siempre Virgen María de Guadalupe, Madre de tu Hijo, concédenos, por su intercesión, profundizar en nuestra fe y buscar el progreso de nuestra patria por caminos de justicia y de paz. Por nuestro Señor Jesucristo…

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, los dones que te presentamos en esta solemnidad de Nuestra Señora de Guadalupe, y haz que este sacrificio nos dé fuerza para cumplir tus mandamientos, como verdaderos hijos de la Virgen María. Por Jesucristo, nuestro Señor.

11 de diciembre de 2012

El Cristo de Belén es el mismo Cristo de la Eucaristía



El Cristo eucarístico se identifica con el Cristo de la historia de la eternidad. No hay dos Cristos, sino uno solo. Nosotros poseemos, en la Hostia, al Cristo de todos los misterios de la Redención: al Cristo de la Magdalena, del hijo pródigo y de la Samaritana, al Cristo del Tabor y de getsemaní, al Cristo resucitado de entre los muertos, sentado a la diestra del Padre...

10 de diciembre de 2012

Nuestra Señora de Guadalupe ayúdanos a aumentar nuestra fe en el Señor presente en el sagrario.



Este 4 de diciembre en la Sala de Prensa de la Santa Sede se presentó el Congreso Internacional “Ecclesia in America” sobre la Iglesia en el Continente Americano que se desarrolla en la Ciudad del Vaticano desde 9 al 12 de diciembre, es decir, inicia en el segundo domingo de Adviento, fiesta de san Juan Diego Cuauhtlatoatzin, el fiel vidente de las apariciones de la Santísima Madre de Dios en el Tepeyac, (1474 – 1548), y finaliza el día en que la Iglesia celebra la fiesta litúrgica de la Virgen de Guadalupe, Patrona de las Américas.

De la exhortación Apostólica del Beato Juan Pablo II, "Ecclesia in America" , citamos la “Oración a Jesucristo por las familias de América”, donde pedimos que se aumente nuestra fe y amor en el Señor presente en tantos sagrarios del continente americano:

9 de diciembre de 2012

Hora santa de adviento: Eucaristía, el Verbo se hace carne




Exposición del santísimo Sacramento

Canto de entrada

Himno: Flp. 2, 6-11

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios,

al contrario, se anonadó a sí mismo, y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,

se rebajó hasta someterse incluso a la muerte y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el “Nombre -sobre-todo-nombre”;

de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo

y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Cita Bíblica para proclamar

Lectura del Evangelio según San Mateo (26, 26-29):

Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: “Tomen y coman, esto es mi Cuerpo”. Después tomó una copa, dios gracias y se la entregó, diciendo: “Beban todos de ella, porque esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos para la remisión de los pecados. Les aseguro que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el Reino de mi Padre”.

Reflexión para meditar en silencio

"Éste es mi cuerpo, ésta es mi sangre"

La eucaristía hace la Iglesia: la eucaristía hace la Iglesia, haciendo de la Iglesia una eucaristía. La eucaristía no es sólo, genéricamente, la fuente o la causa de la santidad de la Iglesia; es también su "forma", es decir su modelo. La santidad del cristiano debe realizarse según la "forma" de la eucaristía; debe ser una santidad eucarística. El cristiano no puede limitarse a celebrar la eucaristía, debe ser eucaristía con Jesús.

8 de diciembre de 2012

Adviento: tiempo de silencio que nos invita a encontrar el amor de Jesús eucaristía



“…Es en la Eucaristía donde encuentran su plena realización aquellas dulces palabras: “Venid a Mi todos los que estáis fatigados y oprimidos, que Yo os aliviaré”…”

Jesús muere y no solo muere sino se queda en la eucaristía. Nos da a su hijo y su hijo se queda para siempre.

La eucaristía es el signo más tangible del amor de Dios por el hombre, ya que renueva permanentemente su sacrificio por amor a nosotros. Dios nos amó en la creación, pero no se ha quedado a una distancia inalcanzable, sino que ha entrado y entra en nuestra vida. Viene a nosotros, a cada uno de nosotros en la Eucaristía. Jesús ha perpetuado este acto de entrega mediante la institución de la Eucaristía durante la Última Cena. Se ha hecho para nosotros, verdadera comida, como amor. Lo que antes era estar frente a Dios, con la Eucaristía se transforma ahora en unión por la participación en la entrega de Jesús, en su cuerpo y su sangre. La “mística” del Sacramento, que se basa en el abajamiento de Dios hacia nosotros, tiene otra dimensión de gran alcance y que lleva mucho más alto de lo que cualquier elevación mística del hombre podría alcanzar y es que en la comunión sacramental, yo quedo unido al Señor, como todos los demás que comulgan “El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan”, dice San Pablo (1 Cor 10, 17).

La unión con Cristo es al mismo tiempo unión con todos los demás a los que él se entrega. No puedo tener a Cristo sólo para mí; únicamente puedo pertenecerle en unión con todos los que son suyos o lo serán.

La comunión me hace salir de mí mismo para ir hacia Él, y por lo tanto, también hacia la unidad con todos los cristianos. Nos hacemos «un cuerpo», aunados en una única existencia. Ahora, el Amor a Dios y al prójimo están realmente unidos: el Dios encarnado nos atrae a todos hacia sí. En la Eucaristía el amor de Dios nos llega corporalmente para seguir actuando en nosotros y por nosotros.

“…Lo que más me impresiona de la Eucaristía es su silencio, nada tan vivo y tan silencioso. Imposible de perturbar. Ningún movimiento que delate la mínima reacción y, sin embargo, toda la vida, toda la fuerza, toda la gracia de la resurrección está presente. Nadie puede estar más presente y al mismo tiempo más desapercibido. El está allí, a pesar de nuestra incomprensión, y seguirá estando allí”...