30 de noviembre de 2012
San Andrés apóstol: oraciones de la Misa
ANTÍFONA DE ENTRADA (Cfr. Mt 4, 18-19)
En la orilla del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos, Pedro y Andrés, y los llamó: Vengan conmigo y yo los haré pescadores de hombres.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, tú que llamaste al Apóstol san Andrés para que fuera, aquí en la tierra, predicador del Evangelio y pastor de tu Iglesia, haz que sea siempre ante ti nuestro poderoso intercesor en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo...
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Mira, Señor, con bondad, los dones que te presentamos en la festividad de san Andrés, Apóstol, y haz que esta Eucaristía sea para nosotros fuente de vida y salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
29 de noviembre de 2012
La adoración eucarística hoy, un soplo del Espíritu
En el 50° aniversario de la Federación Mundial de las Obras eucarísticas de la Iglesia Valencia, viernes 24 de noviembre de 2012 Monseñor Juan Miguel Ferrer, subsecretario de la Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos
El Concilio Vaticano II y la ulterior “reforma litúrgica” significaron para muchos el descubrimiento de la “participación activa” en la Misa, la comprensión de la lengua en lecturas y, especialmente en las oraciones, que facilitaba hacer de ellas alimento y guía para la propia vida cristiana.
En tantos lugares se realizó una intensa catequesis litúrgica encaminada a fomentar la participación mediante las posturas y gestos corporales, con los silencios receptivos y mediante la palabra, con respuestas orantes, aclamaciones y cánticos entonados por toda la comunidad. Y especialmente se insistió en la recepción frecuente de la comunión eucarística, como cima de la participación sacramental.
Todo esto fue acompañado por un verdadero intento de renovación de la teología eucarística que ayudase a relanzar pastoralmente, sea la dimensión “subjetiva” de esta participación, es decir, su repercusión en la vida del creyente, sus frutos, sea, particularmente, la proyección misionera, apostólica y social de la misma.
28 de noviembre de 2012
Visita al santísimo sacramento: preparándonos al adviento
La espera de la venida de Cristo no tiene, pues, un móvil negativo que se pueda calificar como disgusto del mundo y de la vida, sino un móvil sumamente positivo que es el deseo de la verdadera vida en la que Jesús nos introduce con su venida. La liturgia de la Iglesia siempre ha llamado “nacimiento” al día del encuentro de los santos con el Señor. Jesús habla de un “parto” y, de hecho, será como un salir del útero tenebroso de este mundo visible y llenarse de gozo por la luz de la verdad plena.
No se trata, por ello, de un mensaje de tristeza, ni mucho menos de miedo, sino que es un mensaje de alegría y de esperanza. En el salterio judío hay un grupo de salmos, llamados “salmos de ascensión” o “cánticos de Sión”, que eran los salmos que cantaban los peregrinos israelitas cuando “subían” en peregrinación hasta la ciudad santa, Jerusalén. Uno de ellos comienza así: Qué alegría cuando me dijeron: “Vamos a la casa del Señor” (Sal 122,1). Estos salmos de ascensión se han convertido ya en los salmos de aquellos que, en la Iglesia, están en camino hacia la Jerusalén celeste; son nuestros salmos. Comentando aquellas palabras iniciales del salmo, decía San Agustín a sus oyentes: “Hermanos, recuerde vuestra caridad la festividad de algún mártir o algún santo lugar”. Mutuamente se hablan, y, como incendiados cada uno de por sí, todos juntos forman una llama; y esta llama formada por la conversación de los que se encienden mutuamente los arrastra al lugar santo, y el santo pensamiento los santifica. Luego si de este modo arrastra el amor santo a un sitio terreno, ¿cuál debe ser el amor que los arrebata armónicamente hacia el cielo diciéndose a sí mismo: “Iremos a la casa del Señor? Corramos, porque iremos a la casa del Señor. Corramos y no nos cansemos, porque llegaremos adonde no nos fatigaremos. Corramos hacia la casa del Señor. Se regocije nuestra alma con aquellos que nos dicen estas cosas. Los que nos dicen esto son los que primero divisaron la patria y de largo gritaron a los que venían detrás de ellos: Iremos a la casa del Señor.”
27 de noviembre de 2012
26 de noviembre de 2012
La Eucaristía y los jóvenes
"Jesús no es una idea, ni un sentimiento, ni un recuerdo. Jesús es una "persona" viva siempre y presente entre nosotros. Amad a Jesús presente en la Eucaristía..."
25 de noviembre de 2012
Ultima semana del año litúrgico: la eucaristía nos prepara para el cielo
“En el marco de la Revelación sabemos que el «cielo» o la «bienaventuranza» en la que nos encontraremos no es una abstracción, ni tampoco un lugar físico entre las nubes, sino una relación viva y personal con la santísima Trinidad. Es el encuentro con el Padre, que se realiza en Cristo resucitado gracias a la comunión del Espíritu Santo.
Es preciso mantener siempre cierta sobriedad al describir estas realidades últimas, ya que su representación resulta siempre inadecuada.
El Catecismo de la Iglesia católica sintetiza la enseñanza eclesial sobre esta verdad afirmando que, «por su muerte y su resurrección, Jesucristo nos ha "abierto" el cielo. La vida de los bienaventurados consiste en la plena posesión de los frutos de la redención realizada por Cristo, que asocia a su glorificación celestial a quienes han creído en el y han permanecido fieles a su voluntad. El cielo es la comunidad bienaventurada de todos los que están perfectamente incorporados a él» (n. 1026).
Con todo, esta situación final se puede anticipar de alguna manera hoy, tanto en la vida sacramental, cuyo centro es la Eucaristía, como en el don de sí mismo mediante la caridad fraterna.
Solemnidad de Cristo Rey: comentario a la liturgia de la Palabra de la Misa
Hoy terminamos el año litúrgico de la Iglesia, ... nos adelantamos un poquito al calendario. Y lo hacemos con esta fiesta en la que celebramos a Jesús como Rey del universo.
Quizás a nosotros, la figura de Rey no nos dice demasiado, ya que no vivimos en una monarquía, ... pero es una imagen muy significativa, ... porque el hombre siempre tiene un rey en su vida, conciente o inconscientemente, siempre hay algún soberano a quien se le sirve.
Cuentan que cuando San Francisco de Asís emprendió el viaje hacia el sur de Italia, con la esperanza de conquistar muchos premios militares, tuvo un sueño que cambió su vida. ... Oyó una voz que le preguntaba: “Francisco, ¿a quién conviene servir más?, ¿al amo o al esclavo?.” ... “Al amo”, respondió el joven. ... “¿Porqué entonces insistís en servir al esclavo en vez de servir al amo?”.
... Y aquella voz, ... aquella pregunta, fue fundamental en la vida de San Francisco para su conversión.
También en cada uno de nosotros tiene que resonar, en nuestra conciencia, esta pregunta, ... y también nosotros tenemos que decidir a quien queremos servir.
En la Eucaristía, Jesucristo, es Rey para ser servido y adorado.
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