9 de noviembre de 2012

La dedicación de la Basílica de Letrán: oraciones de la Misa




Antífona de entrada Cf Ap 21, 2

Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo.

Oración colecta

Señor, Dios nuestro, que has querido que tu pueblo se llamara Iglesia, haz que, reunida en tu nombre, te venere, te ame y te siga y, guiada por ti, alcance el reino que le has prometido. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Recibe, Señor, nuestras ofrendas y concede a tu pueblo, unido en la plegaria, ser fortalecido por tus sacramentos y obtener lo que pide en sus oraciones. Por Jesucristo, nuestro Señor.

8 de noviembre de 2012

"Jesús vió una gran multitud que acudía a Él"



La multiplicación de los panes (Jn 6, 1-14)

"Después de esto, Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades. Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos. Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos. Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: «¿Dónde compraremos pan para darles de comer?». Él decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer. Felipe le respondió: «Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan». Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: «Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?». Jesús le respondió: «Háganlos sentar». Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran unos cinco mil hombres. Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron. Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: «Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada». Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada. Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: «Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo».
“Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él.”

En varios pasajes de la Biblia, observamos como la gente se acercaba al Maestro en grandes multitudes. ¿Que poder de atracción tenía aquel simple hombre que había salido de Nazareth, para que pueblos enteros dejaran las comodidades de sus hogares, sus trabajos y ocupaciones cotidianas cuando se enteraban que Jesús pasaba por allí?

7 de noviembre de 2012

María, Madre y Medianera de la Gracia



Oración para rezar frente al sagrario:

«Madre de la Eucaristía, tú que conoces todos sus sufrimientos y esperanzas, tú que sientes maternalmente todas las luchas entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas que invaden el mundo contemporáneo, recibe nuestro grito que, movidos por el Espíritu Santo, elevamos directamente a tu corazón: abraza con amor de Madre y de Sierva del Señor a este mundo humano nuestro, que te confiamos y consagramos, llenos de inquietud por la suerte terrena y eterna de los hombres y de los pueblos.

Al encomendarte, Madre de la Eucaristía, el mundo, todos los hombres y pueblos, te confiamos también la misma consagración del mundo, poniéndola en tu corazón maternal.

6 de noviembre de 2012

Ubi Eucharistia ibi Ecclesia



Del cardenal Joseph Ratzinger,  entonces Prefecto de la Congregación para la doctrina de la Fe, un extracto de su análisis sobre la Constitución Lumen Gentium del Concilio Vaticano II

El texto conciliar pasa del Bautismo a la Eucaristía, en la que Cristo da su Cuerpo y nos convierte así en su Cuerpo. Este Cuerpo es único; así, nuevamente la Eucaristía, para toda Iglesia local, es el lugar de la inserción en el único Cristo, el llegar a ser uno con todos los que participan en la comunión universal, que une el cielo y la tierra, a los vivos y a los muertos, el pasado, el presente y el futuro, y abre a la eternidad.

La Eucaristía no nace de la Iglesia local y no termina en ella. Manifiesta continuamente que Cristo entra en nosotros desde fuera a través de nuestras puertas cerradas. Viene continuamente a nosotros desde fuera, desde el único y total cuerpo de Cristo, y nos introduce en él. Este "extra nos" del sacramento se revela también en el ministerio del obispo y del presbítero: la Eucaristía necesita del sacramento del servicio sacerdotal precisamente porque la comunidad no puede darse a sí misma la Eucaristía; debe recibirla del Señor a través de la mediación de la única Iglesia.

5 de noviembre de 2012

Adoración: Camino para vivir el Amor de Dios


Nos dice Benedicto XVI:
                           Cuando en adoración miramos a la Hostia consagrada, el signo de creación nos habla. Y así, hallamos la grandeza de este don; pero también encontramos la Pasión, la Cruz de Jesús y su Resurrección. A través de esta mirada de adoración, nos conduce hasta Él, dentro de su misterio, a través del cual quiere transformarnos como transformó la Hostia”.
En la adoración se cruzan las miradas del adorador y del Señor adorado. Por la adoración nos dejamos abrazar, abarcar y también abrasar por el Amor de Dios. Lo miro, lo amo, entablo un coloquio de amor. “¿Cómo pudiste hacerte tan pequeño, tan frágil para estar conmigo? Para que no tema tu absoluto poder y tu tremenda Majestad.Tú no viniste ni en el trueno, ni en el fuego, ni el viento huracanado o la tempestad cuando te manifestaste a Elías ,sino en la brisa. Pues , a mí te presentas en el suave suspiro del amante, suspiro que exhala como perfume de la Hostia Santa e Inmaculada.

4 de noviembre de 2012

Hora santa: Mes de María



Cantamos: "Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar"

Exposición...

"Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar"...

Adoramos en silencio...

Podríamos tranquilamente afirmar, sin temor a equivocarnos, que fue María, la primera adoradora de Cristo. Durante 30 años, María no hizo otra cosa que contemplar casi en exclusividad a Nuestro Señor. Años de Amor. Su mirada lo seguía atenta y amorosamente, sin saberlo estaba rezando, viendo al autor de la creación entera.

Lo sintió lleno de vida en su vientre: Lo vio apenas nació aquella noche oscura y fría que instantáneamente se transformó en una noche de luz y calor. Y desde allí, desde ese mismo momento, nunca más pudo sacar sus ojos de él.

Todo el tiempo lo miraba, lo veía crecer, pequeño y frágil. Dios hecho hombre, se amantaba de ella, se dormía en sus brazos, hallaba consuelo en ellos. Gateaba, caminaba y corría. Balbuceaba y hablaba. Sonreía, lloraba y reía. Imitaba a su padre con las herramientas, la imitaba a ella cuando rezaba.

Los años pasaban y María seguía contemplando asiduamente al Jesús que la abismaba y la superaba. Sus corazones eran uno sólo.

Durante los años de predicación de su hijo, María lo seguía atenta y guardaba en lo profundo de su corazón las lecciones de su Maestro. En el momento mismo de su muerte, ella seguía firme al pie de la cruz haciendo lo que había estado haciendo durante 33 años, contemplando, adorando y amando a su hijo.

Lo siguió haciendo en la noche oscura del sábado y luego de la resurrección. En la eucaristía María veía al mismo Jesús que había llevado en su vientre, al niño que corría y gritaba de alegría, al joven que hablaba de Dios, al hombre que curaba los corazones. Su alegría ahora era mayor aun, porque ahora todos los hombres tenían la gracia de poder vivir y experimentar aquello tan grande que la llenaba a ella desde hacía tanto tiempo.

3 de noviembre de 2012

San Martín de Porres



El beato Juan XXIII en la homilía de canonización, dibujó el pefil moral y religioso de San Martín:

"Tuvo especial devoción a Jesús Crucificado y al Santísimo Sacramento de la Eucaristía, al que dedicaba con frecuencia largas horas de oculta adoración ante el sagrario ...