1 de noviembre de 2012

La Iglesia Celestial celebra una Eucaristía sin Ocaso



EN LA SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS

Esta Fiesta pone alas en nuestras almas para volar hasta el Cielo; nos coloca, con la fe, en la mansión gozosa de los elegidos, y nos hace asistir a la liturgia misteriosa de las mansiones eternas. Y podemos repetir con San Juan: «Vi una gran muchedumbre que nadie podía contar, de todas las naciones y tribus y lenguas, que estaban junto al trono y delante del Cordero, revestida de un ropaje blanco, con palmas en sus manos…”

«Alegrémonos todos en el Señor, en este día de la Fiesta que celebramos en honor de Todos los Santos, por cuya solemnidad se alegran los ángeles y alaban con ellos al Hijo de Dios.»

Así canta la Iglesia al ofrecer hoy la misa en honor de todos sus hijos trasladados de la muerte a la vida, del combate al descanso. Día tras día, a través del ciclo del año, va presentando a nuestra veneración y a nuestra imitación sus glorias más espléndidas; pero, Madre fecunda y amorosa, no puede olvidar a aquellos de sus hijos cuyos nombres desconocen los hombres, pero que están escritos en el libro de la vida.

Solemnidad de Todos los santos: oraciones de la Misa



Antífona de entrada

Alegrémonos todos en el Señor al celebrar este día de fiesta en honor de todos los Santos. Los ángeles se alegran de esta solemnidad y alaban a una al Hijo de Dios.

Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno, que nos has otorgado celebrar en una misma fiesta los méritos de todos los Santos, concédenos, por esta multitud de intercesores, la deseada abundancia de tu misericordia y tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Dígnate aceptar, Señor, las ofrendas que te presentamos en honor de todos los Santos, y haz que sintamos interceder por nuestra salvación a todos aquellos que ya gozan de la gloria de la inmortalidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

31 de octubre de 2012

Mensaje de María, Reina de la Paz



¡Queridos hijos! Hoy los invito a orar por mis intenciones. Renueven el ayuno y la oración, porque satanás es astuto y atrae muchos corazones al pecado y a la perdición. Yo los invito, hijitos, a la santidad y a vivir en la gracia. Adoren a mi Hijo para que Él los colme con Su paz y Su amor a los que ustedes anhelan. Gracias por haber respondido a mi llamado.
25-10-2012

Comentario del P. Justo Antonio Lofeudo


"Adoren a mi Hijo para que Él los colme con Su paz y Su amor a los que ustedes anhelan."

         
A la oración y el ayuno, Ella agrega la adoración a su Hijo, o sea la adoración eucarística. La adoración nos permite ahondar el misterio, tener encuentros con el Señor más profundos, prolongados y perdurables que los que tenemos en las celebraciones eucarísticas, y así, en la medida que entramos en su intimidad Él entra en la nuestra. Porque adorar es penetrar en el misterio del amor de Dios, que es su intimidad más profunda, y dejarse penetrar por su amor. 

28 de octubre de 2012

No hay nueva evangelización sin Eucaristía




Declaraciones del Cardenal Antonio Cañizares, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos, día 26 de octubre de 2012, en la Sala de Prensa del Sínodo de los Obispos, cuyo tema es: “La nueva evangelización para la trasmisión de la fe”

El cardenal Antonio Cañizares hizo declaraciones a los periodistas de lengua española reunidos en la Sala de Prensa de la Santa Sede acerca de los temas considerados en el Sínodo de los Obispos, cuyo tema es “La nueva evangelización para la trasmisión de la fe”.

“El gran reto del Sínodo -dijo el cardenal español- es hacer revivir la presencia de Dios, la necesidad de Dios en el hombre y de manera especial que la Iglesia ser testigo de la presencia de Dios”.

“Dios tiene que estar en el centro de la nueva evangelización --aseveró Su Eminencia- pues todo cambia si Dios existe o no. Es necesario anunciar el reino del Señor para contraponerse a la secularización y la Iglesia tiene que ser testigo”.

27 de octubre de 2012

Himno Eucarístico

Orar con los salmos ante la presencia eucarística



De un libro miniado elaborado por el scriptorum monástico:
Miniatura que representa al rey David tocando el arpa delante del Arca de la Alianza, camino de regreso a Jerusalén.


La palabra griega “psalmos” y la latina “psalmus” vienen del verbo “psallo”, pulsar las cuerdas de un instrumento, el “salterio”, haciéndolas vibrar, como hacía David para calmar los ánimos de Saúl (1 Samuel 16, 16-23). Hoy los sabios escrituristas dicen que los salmos probablemente fueron escritos entre el siglo octavo antes de Cristo y el siglo segundo (a.C..) por autores anónimos – aunque el libro judío con frecuencia los atribuye, entre otros, a David, Asaf y Coré-y que, la mayor parte fueron redactados definitivamente después de volver del destierro de Babilonia y de construir el nuevo Templo en Jerusalem (año 515 antes de Cristo). En los mismos hay odas de una grandiosidad épica y pequeños poemas de una sencillez encantadora.

Desde el 1 hasta el 150 hay un solo tema que palpita en cada uno de estos himnos: Dios. De Él se habla. A Él se le canta; a su misericordia se le pide perdón y a su poderío se le implora protección. Y en la descripción de la Suprema Belleza de Dios y de su infinito amor ningún otro poeta ha logrado superar en belleza literaria a los autores de los salmos. Allí se le canta a la grandeza salvaje de los montes y a las costumbres populares de la gente humilde. Allí se le canta a la historia, a la patria, al mar, a las tempestades y al amor del hogar, y todo con una entonación elevada que llega frecuentemente a las alturas de lo sublime. Los salmos son la voz de todos los que gimen, adoran, dan gracias y piden perdón. Más que Píndaro y Horacio, más que Homero y Dante, los salmistas compusieron cánticos inmortales que resonarán en todos los países, a través de todas las edades, para ser el eco de todos los sentimientos y afectos de la humanidad para con Dios. Así que Dios, al darnos este libro de Plegarias, ha puesto en nuestras manos las más preciadas joyas de la literatura universal.