23 de septiembre de 2012

Frases del Padre Pío de Pietrelcina sobre Jesús Eucaristía



"Al asistir a Misa, renueva tu fe y medita cual es la víctima que se sacrifica por ti ante la Justicia divina, para aplacarla y hacerla propicia. No te alejes del altar sin unas lágrimas de dolor y de amor por Jesús, crucificado por tu eterna salvación."

"Cada Misa escuchada con devoción, produce en nuestra alma efectos maravillosos, abundantes gracias materiales y espirituales que no alcanzamos a comprender. A tal fin, no malgastes tu dinero, sacrifícalo y ven a escuchar Misa. El mundo puede existir sin el sol, pero no puede existir sin la Misa."

"En estos tiempos tristemente faltos de fe, de impiedad triunfante, donde todos los que nos rodean tienen siempre el odio en el corazón, y la blasfemia en los labios, el mejor medio de mantenerse libre del mal es fortificarse con el alimento eucarístico. Y esto no es fácil para el que vive meses y meses sin saciarse con el Cordero de Dios."

22 de septiembre de 2012

"La adoración no es un lujo, es una prioridad"

Pensamientos del Papa Benedicto XVI:
 “la adoración no es un lujo”. No, no lo es. “Es una prioridad”. Es lo primero, lo que no debemos dejar nunca de lado, lo necesario, lo que no nos ha de ser quitado. Fijémonos que la primera pregunta de la mujer samaritana, apenas intuye que está ante un gran hombre de Dios, quizás el mismo Mesías, es acerca de la adoración. Esa es la relación primera, espontánea, innata ante Dios. En aquel pasaje del evangelio de Juan, Jesús responde a la samaritana que no se adorará más en el templo sino que llega la Hora de adorar en espíritu y en verdad. Ya no más el templo de Jerusalén ni ningún otro donde haya sacrificios de animales. que no pueden justificarnos ni salvarnos. Cristo, su Cuerpo, es el nuevo templo que ha de ser destruido y reconstruido al tercer día y quedará para siempre. Es la Eucaristía que había nacido el día antes que su Corazón fuera abierto por la lanza, rasgando el velo del templo de arriba abajo porque Dios no era ya un Dios inaccesible sino que se develaba (quitaba el velo) para mostrarse en Jesús de Nazaret en la cruz que luego resucitaría. Nacía el nuevo culto de adoración verdaderamente donde Dios está presente, en la Eucaristía, culto espiritual por excelencia.
Pero, junto a las sombras está la luz y ahora hay un renacer, un redescubrir la gracia de la adoración. Hoy estamos viviendo, dice el Papa, una primavera eucarística.

21 de septiembre de 2012

Preparándonos al Año de la Fe: del "Pequeño catecismo eucarístico" V



LA SANTA MISA

51. ¿Qué es la Santa Misa? La Santa Misa es ‘la Eucaristía considerada como un SACRIFICIO’.

52. ¿Qué es el ‘sacrificio’? El sacrificio es ‘la oferta de una víctima hecha para Dios, realizada por el Sacerdote en nombre nuestro, como signo de nuestra sumisión y como acto de agradecimiento, de expiación de nuestros pecados y petición de gracia’. Decimos que la muerte de Jesús en la cruz es un sacrificio, porque Jesús se ofreció a sí mismo como víctima, en expiación por nuestros pecados. Por esto, durante el SACRIFICIO DE LA CRUZ, Jesús es al mismo tiempo Sacerdote (quien ofrece el sacrificio) y Víctima (aquello que se ofrece). El Sacrificio de la Cruz es ‘el sacrificio central y fundamental de nuestra religión cristiana; sustituye y elimina todos los sacrificios que se ofrecían en el Antiguo Testamento, antes de la venida de Jesús’.

53. Entonces, ¿por qué hacer el sacrificio de la Misa, si ya ocurrió el sacrificio de la Cruz? La Misa sirve precisamente para hacer presente el Sacrificio de la Cruz. Aquel sacrificio realizado sobre el Calvario, en Jerusalén, hace veinte siglos, es misteriosamente hecho presente aquí y ahora, todas las veces que celebramos la Misa. Por esto decimos que la Misa es ‘el memorial del Sacrificio de la Cruz’, porque es un recuerdo, pero no un simple recuerdo: durante la Misa Jesús se ofrece nuevamente al Padre, y renueva así la ofrenda realizada sobre la cruz. De esta manera, mediante la participación en la Santa Misa recibimos el fruto de la Pasión de Jesús.

20 de septiembre de 2012

Hora Santa: Junto a María santísima pedimos el don de la Paz



Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar

- Señor Jesús te adoramos……..te damos gracias por tu presencia hoy aquí entre nosotros.

Tú has dicho: ”Este es mi cuerpo que se ofrece por vosotros”.

Oh Jesús, llena nuestros corazones con tu Espíritu Divino para que podamos adorarte con fe y esperanza………

Jesús Te adoramos.

Cantamos: Jesús te adoramos (bis)

- Señor Jesús, nos hemos reunido esta noche para adorarte……..para estar con vos. Envíanos tu Espíritu Santo, Señor. Aleja de nosotros todo aquello que nos impide amarte, adorarte, conocerte y encontrarte……………………..Señor Jesús te adoramos.

Cantamos: Ven oh Santo Espíritu (Veni Sancte Spiritus)

- Oh Jesús, Tu eres Dios, tu eres el Señor, bastaba solo una palabra tuya “Levántate, Sé purificado, Cálmate...", y todo te obedecía. Dí Señor solamente una palabra a nuestro corazón, a cada corazón.

Cantamos: Danos La Paz…. al corazón, Oh Señor……

ven aquí tan cerca de mi

y Tu Paz reinará.

19 de septiembre de 2012

Preparándonos al Año de la Fe: del "Pequeño catecismo eucarístico" IV



La Transubstanciación

36. ¿Qué quiere decir exactamente la palabra ‘transubstanciación’? Significa ‘pasar (trans) de una sustancia (substantia) a otra’.

37. ¿Qué es ‘la sustancia’? La sustancia es ‘la realidad que existe sólo en sí misma’; por ejemplo, un árbol, un gato o un hombre son sustancias distintas, porque existen en sí mismos. Al contrario de esto, sus medidas, sus colores y sus propiedades son seguramente realidades, pero no existen en sí mismas, sólo en otra cosa. Por ejemplo, no existe el color del gato sin el gato. Decimos que el color no es una sustancia, sino algo que existe en la sustancia y que le pertenece. Los estudiosos (los filósofos) los llaman ‘accidentes’, del latín accidere, que significa ‘suceder, pasar’. Se puede decir que estos accidentes suceden a todas las sustancias. Como ésta palabra es un poco compleja, en lugar de ‘accidentes’ normalmente se habla de ‘propiedades’, o ESPECIES, es decir ‘apariencias’.

38. ¿Qué significación tiene esto en la Eucaristía? Significa que en la Eucaristía la sustancia del pan y del vino es transformada en el Cuerpo y la Sangre de Jesús, mientras que sus propiedades, es decir, la ‘especie’ o apariencias del pan y el vino, se mantienen iguales. Por lo tanto, las dimensiones de la hostia no cambian, ni el sabor, el olor o el color, porque todas estas cosas son ‘accidentes o especies’. Pero sí cambia la sustancia, y lo mismo sucede con el vino.

18 de septiembre de 2012

Preparándonos al Año de la Fe: del "Pequeño catecismo eucarístico" III



La ultima cena y la presencia real


28. ¿Qué sucedió durante la Última Cena? Sucedió una cosa extraordinaria: Jesús tomó el pan, lo bendijo, lo dividió y lo repartió a los discípulos, diciendo: «Tomad y comed; esto es mi cuerpo». Después tomó el cáliz del vino y lo dio a los discípulos, diciendo: «Tomad y bebed; esto es mi sangre» (cfr. Mc 14, 22-24).

29. De igual manera, ¿en esta parte no se podrían tomar las palabras de Jesús en sentido simbólico, es decir, que el pan y el vino serían un simple símbolo del Cuerpo y la Sangre de Jesús? No, no es posible, sobre todo porque Jesús se refiere claramente a la promesa de la Eucaristía, y como hemos visto, en este contexto siempre habla en sentido real, no simbólico. Además, hay que tener en cuenta que los Apóstoles, simples pescadores, tomaban al pie de la letra todo lo que decía Jesús. Desde luego, Jesús sabía esto, y si hubiera querido que sus palabras fueran entendidas en sentido simbólico, habría usado la manera para hacerse comprender así. Al contrario, Jesús pronuncia sus palabras sin añadir nada; esto significa claramente que Él quiere que sus palabras sean entendidas exactamente como las dijo.

17 de septiembre de 2012

Alimento para el camino



Así como el profeta Elías fue alimentado en su camino hacia el Horeb, el monte de Dios, también nosotros necesitamos el alimento espiritual que nos ayude en el camino de nuestra vida.   Este alimento es Cristo que, con su muerte y resurrección, nos ha abierto las puertas de la vida eterna.   Él es el pan vivo que ha bajado del cielo para que todo el que coma de él tenga vida

Benedicto XVI