14 de septiembre de 2012

Exaltación de la Santa Cruz



La hora de nuestra redención.


En cada celebración eucarística el sacerdote junto con la comunidad cristiana vuelve espiritualmente al pie de la Cruz

Jesús, aunque sometido a una prueba terrible, no huye ante su « hora »: « ¿Qué voy a decir? ¡Padre, líbrame de esta hora! Pero ¡si he llegado a esta hora para esto! » (Jn 12, 27).

Desea que los discípulos le acompañen y, sin embargo, debe experimentar la soledad y el abandono: « ¿Conque no habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad, para que no caigáis en tentación » (Mt 26, 40-41).

Sólo Juan permanecerá al pie de la Cruz, junto a María y a las piadosas mujeres. La agonía en Getsemaní ha sido la introducción a la agonía de la Cruz del Viernes Santo. La hora santa, la hora de la redención del mundo.

Cuando se celebra la Eucaristía ante la tumba de Jesús, en Jerusalén, se retorna de modo casi tangible a su « hora », la hora de la cruz y de la glorificación. A aquel lugar y a aquella hora vuelve espiritualmente todo presbítero que celebra la Santa Misa, junto con la comunidad cristiana que participa en ella.

13 de septiembre de 2012

Frases de san Juan Crisóstomo sobre Jesús Eucaristía



"Esto es mi Cuerpo, dice (el sacerdote). Esta palabra transforma las cosas ofrecidas."

"Los ángeles, llenos de temor, adoran, glorifican, entonan continuamente los misteriosos himnos de alabanza."

"La oblación es la misma, cualquiera que sea el oferente, Pablo o Pedro; es la misma que Cristo confió a sus discípulos, y que ahora realizan los sacerdotes; ésta no es, en realidad, menor que aquélla, porque no son los hombres quienes la hacen santa, sino Aquel que la santificó. Porque así como las palabras que Dios pronunció con las mismas que el sacerdote dice ahora, así la oblación es la misma."

12 de septiembre de 2012

Oraciones del sacerdote al revestirse para celebrar la Santa Misa



“REVESTIRSE DE CRISTO PARA CELEBRAR A CRISTO EUCARISTÍA”

El cuidado que pide la Iglesia para la celebración del Santo Sacrificio de la Eucaristía se expresa también en las rúbricas establecidas para el sacerdote, al revestirse con los ornamentos litúrgicos.

Las oraciones para la vestición son bellas expresiones de preparación ante la grandeza del misterio eucarístico.

AL LAVARSE LAS MANOS

Da, Domine, virtutem manibus meis ad abstergendam omnem maculam; ut sine pollutione mentis et corporis valeam tibi servire. Amen.

(Purifica, Señor, de toda mancha mis manos con tu virtud, para que pueda yo servirte con limpieza de cuerpo y alma. Amen)

AL VESTIR EL AMITO

Impone, Domine, capiti meo galeam salutis, ad expugnandos diabolicos incursus. Amen.

(Pon, Señor, sobre mi cabeza el yelmo de salvación, para rechazar los asaltos del enemigo. Amen)

AL REVESTIRSE CON EL ALBA

Dealba me, Domine, et munda cor meum; ut, in sanguine Agni dealbatus, gaudiis perfruar sempiternis. Amen.

(Hazme puro Señor, y limpia mi corazón, para que, santificado por la Sangre del Cordero, pueda gozar de las delicias eternas. Amen.)

11 de septiembre de 2012

La Eucaristía, verdadero "cimiento" de la Iglesia

LA NUEVA CATEDRAL DE KARAGANDA EN KAZAJISTAN

El domingo 9 de septiembre de 2012 fue consagrada la catedral de la diócesis de Karaganda, en Kazajistán, en una solemne concelebración presidida por el cardenal Angelo Sodano, decano del Colegio Cardenalicio y Legado Pontificio para la consagración.



El obispo auxiliar de dicha diócesis, monseñor Athanasius Schneider, promotor del proyecto de construcción de este magnífico templo neogótico de las estepas del Asia menor, al explicar el proyecto dice:

“La construcción de una nueva catedral con una verdadera estética sacra, con obras de arte y detalles ornamentales bellos y valiosos, constituye también una proclamación del primer deber de la Iglesia: dar a Dios, a Dios encarnado, el primer lugar, un lugar visible, puesto que Dios se hace visible en la Encarnación y en la Eucaristía; dar a Dios el primer lugar también en el sentido de ofrecer en su honor una belleza artística, ya que Dios es autor de toda belleza y merece recibir obras verdaderamente bellas como homenaje de parte de los creyentes.

Además, una catedral puede ser una concreta manifestación del tierno amor de la comunidad creyente, la Esposa de Cristo, hacia el Cuerpo de Cristo, ofreciendo en honor de este cuerpo de Cristo, en un cierto sentido, la santa prodigalidad de la mujer pecadora, quien ofreció en honor de Cristo un vaso de perfume precioso extraordinariamente grande (“más de trecientos denarios”, cf. Mc 14, 4). Para ungir el cuerpo de Cristo, la mujer pecadora ofreció una suma con la cual se podía mantener a una familia por un año entero. Las personas presentes se indignaron por tal derroche. Jesús en cambio elogió ese santo derroche diciendo “Una buena obra es la que ha hecho conmigo” (Mc 14, 6).”

10 de septiembre de 2012

Mes de la Biblia: santidad y grandeza de Dios en la adoración



A) Proskynesis: En la adoración, la santidad y la grandeza de Dios tienen algo de abrumador para la criatura, que se ve sumergida en su nada. Frente a la inmensidad de Dios y frente a su santidad, nos admiramos y maravillamos en su presencia, y reconocemos nuestra pequeñez e indignidad…

B) Ad-oratio: Pero, por otro lado, tiene lugar también una segunda experiencia complementaria, inseparable de la anterior: Nos conmovemos por el hecho de que un Dios infinitamente superior a nosotros se haya fijado en nuestra pequeñez, y nos ame con ternura… La adoración es la expresión de la reacción del hombre sobrecogido por la proximidad de Dios, por su belleza, por su bondad y por su verdad.

Ejemplos de la actitud de adoración, bajo la perspectiva de la proskynesis, los podemos observar en textos bíblicos como el del profeta Ezequiel impactado por la gloria de Yaveh (Ez 1, 27-28), o el de Saulo ante la aparición de Cristo resucitado. Leamos este último: «Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le rodeó una luz venida del cielo, cayó en tierra y oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él respondió: ¿Quién eres, Señor? Y Él: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer. Los hombres que iban con él se habían detenido mudos de espanto; oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo, y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Le llevaron de la mano y le hicieron entrar en Damasco. Pasó tres días sin ver, sin beber y sin comer» (Hch 9, 3-9).

9 de septiembre de 2012

Benedicto XVI: La adoración y la libertad



Esta primera transformación fundamental, de la violencia en amor, de la muerte en vida, lleva consigo las demás transformaciones. Pan y vino se convierten en su Cuerpo y su Sangre. Llegados a este punto la transformación no puede detenerse, antes bien, es aquí donde debe comenzar plenamente. El Cuerpo y la Sangre de Cristo se nos dan para que también nosotros mismos seamos transformados. Nosotros mismos debemos llegar a ser Cuerpo de Cristo: sus consanguíneos. Todos comemos el único pan, y esto significa que entre nosotros llegamos a ser una sola cosa. La adoración, como hemos dicho, llega a ser, de este modo, unión. Dios no solamente está frente a nosotros, como el totalmente Otro. Está dentro de nosotros, y nosotros estamos en Él. Su dinámica nos penetra y desde nosotros quiere propagarse a los demás y extenderse a todo el mundo, para que su amor sea realmente la medida dominante del mundo. Yo encuentro una alusión muy bella a este nuevo paso que la Última Cena nos indica con la diferente acepción de la palabra "adoración" en griego y en latín. La palabra griega es proskynesis. Significa el gesto de sumisión; el reconocimiento de Dios como nuestra verdadera medida, cuya norma aceptamos seguir. Significa que “libertad” no quiere decir gozar de la vida, considerarse absolutamente autónomo, sino orientarse según la medida de la verdad y del bien, para llegar a ser, de esta manera, nosotros mismos; verdaderos y buenos. Este gesto es necesario, aun cuando nuestra ansia de libertad se resiste, en un primer momento, a esta perspectiva. Hacerla completamente nuestra sólo será posible en el segundo paso que nos presenta la Última Cena.

8 de septiembre de 2012

Natividad de la Santísma Virgen María: oraciones de la Misa



ANTÍFONA DE ENTRADA

Celebremos con júbilo el nacimiento de la santísima Virgen María, de la cual nació Cristo, nuestro Dios y Salvador.

ORACIÓN COLECTA

Al celebrar hoy el nacimiento de la Virgen María, Madre de Cristo, nuestro Redentor, concédenos, Dios misericordioso, el don de tu alegría y de tu paz. Por nuestro Señor Jesucristo…