6 de septiembre de 2012

Mes de la Biblia: Adoración, combate de purificación



La auténtica adoración a Dios implica una purificación plena, tanto de las concepciones religiosas, como de nuestros criterios, juicios y afectos… Para iluminar este aspecto, bien podríamos recurrir al gesto de la purificación que Jesús hizo en el Templo de Jerusalén, tal y como lo narra el Evangelio de San Juan (Jn 2, 13-25). En efecto, la expulsión de los mercaderes del Templo es una imagen de la purificación de cada uno de nosotros, así como de las propias estructuras eclesiales, de forma que sólo habite en nosotros la gloria de Dios. Al ver el gesto profético del Maestro, los discípulos recordaron las palabras del Antiguo Testamento: «El celo de tu casa me devora» (Jn 2, 17); es decir, allí donde el amor de Dios lo llena todo, no caben idolatrías.

5 de septiembre de 2012

Fiesta Litúrgica de la Beata Teresa de Calcuta: una mujer cuya fuerza era Jesús Eucaristía


En cada sacristía de las casas de las Misioneras de la Caridad, la Madre Teresa de Calcuta hizo colocar esta oración como un consejo e invitación para que los sacerdotes mediten antes de la celebración eucarística:

Sacerdote de Jesucristo

Celebra esta Misa

como si fuera

Tu primera Misa

Tu única Misa

Tu última Misa

4 de septiembre de 2012

El arte de la orfebrería al servicio de la Eucaristía

El copón-ciborio o píxide

Breve historia del copón o píxide eucarística

(Las cosas santas deben ser tratadas santamente)

Con el nombre de píxide (del griego pyxis = receptáculo de madera) o ciborio (del latín ciborium = copa) se designa actualmente el vaso sagrado o copón destinado a contener las formas eucarísticas consagradas. Es cierto que de vasos similares se tienen noticias desde la primerísima era cristiana, pero el uso litúrgico de los diversos tiempos les otorgó nombres y formas diferentes. El más antiguo es canistrum o cista, pequeña cesta de mimbre que se encuentra representada a principios del siglo II en los dos famosos frescos del cementerio de Calixto. En ellos la cista , junto con el simbólico pez, está llena de panes señalados con una cruz y deja entrever, a través del trenzado del mimbre, un cáliz de vidrio con vino tinto. Estos cestos, que volvemos a encontrar frecuentemente en los frescos eucarísticos de las catacumbas en Roma y en otros lugares, se encuentran mencionados por San Jerónimo.


Píxides altomedievales

3 de septiembre de 2012

La Eucaristía, síntesis suprema

Del libro “Filosofía de la Eucaristía”,

de Don Juan Vázquez de Mella, escrito pocos meses antes de morir.

La Eucaristía es la síntesis suprema en que parece que Dios ha querido condensar, sin confundirlos, lo ideal y lo real, lo natural y lo sobrenatural.

Explica y esclarece las ideas de ser, substancia, esencia, naturaleza, causa, relaciones entre lo finito y lo infinito, y abarca, por lo tanto, la metafísica, la psicología y la teodicea.

Toda la teología está compendiada en ella, porque todos los misterios son sus precedentes y sus premisas. Supone la Encarnación que prolonga, como la Encarnación suponer la Creación y ésta la Trinidad con la producción ad intra.

Es el compendio de todos los milagros, en el más amplio sentido de combinación de substancia y accidentes, de supresión, como en la resta, de la extensión externa, de adición, como en las perfecciones del Cuerpo glorioso; pues, aunque no sean visibles a los sentidos, los señalan la fe y la razón de las esencias.

2 de septiembre de 2012

Mes de la Biblia: Gestos de adoración



Tal y como la adoración es descripta en la Sagrada Escritura, implica todo nuestro ser.

En consecuencia, es lógico que la expresemos a través de gestos exteriores, en los que se traduce la soberanía divina, así como nuestra respuesta conmovida. Por otra parte, y dado que existe en nosotros una cierta tendencia a resistirnos a la voluntad de Dios y a reducir nuestra oración a meros ritos exteriores, es importante subrayar que la adoración sincera que agrada a Dios es la que brota del corazón. Los dos gestos fundamentales en los que se expresa la adoración son la “postración” y el “ósculo”; en los que convergen el temor reverente y la atracción fascinante, de la criatura respecto a Dios:

1 de septiembre de 2012

Mes de la Biblia: "Adoradores en espíritu y en verdad"



El texto bíblico cumbre sobre la adoración es sin duda el que el Evangelio de San Juan nos ofrece con motivo del diálogo con la Samaritana. Tal es así que me dispongo ahora a hacer un comentario exegético detallado de los versículos fundamentales de este pasaje (Jn 4, 19-26), de forma que extraigamos de él algunas enseñanzas, que puedan servirnos de ayuda en nuestra vocación de adorar la Eucaristía.

v. 19 «La mujer le dice: “Señor, veo que eres un profeta”»: La Samaritana abre su corazón a Jesús, al comprobar que es un profeta. Este hombre ha tenido la capacidad de conocer su vida por dentro, y eso es señal de que es un hombre de Dios. Pues bien, ante los hombres de Dios, se suele abrir el corazón, planteando las dudas y cuestiones determinantes de la existencia.

v. 20 «Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén»: La Samaritana le propone al “profeta” la vieja controversia entre samaritanos y judíos acerca del verdadero lugar de adoración a Dios. Desde la fuente de Jacob se contempla el monte Garizim, por lo que la pregunta estaba servida: ¿Era en Garizim o en Jerusalén donde se había de dar culto a Dios?