14 de agosto de 2012

San Maximiliano Kolbe y la Eucaristía.



Querido padre Tomás:

Mi carta de hoy se refiere a un vuelo que tomé de Manila a Cebú. Antes de abordarlo, presencié algo que realmente me conmovió. Una mujer llamada Ángela estaba en la lista de espera. Ella le rogaba al empleado exponiendo su caso. Su padre estaba muy enfermo y ella necesitaba estar a su lado. Pero no había nada que se podía hacer. El vuelo estaba completamente lleno y Ángela tendría que esperar entre tres y cuatro días para poder confirmar su asiento.

En ese momento pasó algo fantástico. Un joven se acercó y le dio a Ángela su reserva. Él estaba dispuesto a esperar horas, aun días, en ese incómodo y caluroso aeropuerto con el fin de que Ángela pudiera irse enseguida para estar al lado de su padre.

Mientras volaba a Cebú, iba pensando en lo generoso que había sido la acción de este joven. Después pensé en San Maximiliano Kolbe. ! Cuanto más emotivo fue el generoso acto que él llevó a cabo! Él es el Sacerdote que dio su vida por un compañero prisionero en el campo de concentración de Auschwitz. Él estuvo dispuesto a morir para que un compañero preso que tenia familiar pudiera ser liberado.

Destacado por su heroico sacrificio y gran trabajo misionero, fundador del movimiento Milicia de la Inmaculada, que cuenta con millones de consagrados a María diseminados por todo el mundo. Maximiliano Kolbe fue uno de los primeros santos "canonizados por Juan Pablo II.

Algunos criticaron al Santo Padre por su canonización, porque no hubo milagros que "probaran" que realmente Maximiliano Kolbe fuera un santo. Por supuesto, la razón obvia, es que su vida fue un milagro de generosidad. Hoy esta generosidad es un ejemplo para todos nosotros, en esta época de egocentrismo conocida como la "generación del Yo".

¿Que fue lo que inspiró a Maximiliano Kolbe? Fue el Santísimo Sacramento, querido Tomás. En la comunidad de Niepokalanow le habló a sus hermanos sobre Jesús en el Santísimo Sacramento como "el Hermano mayor, el Novio de las almas, presente en la Eucaristía; Él nos hace sus hermanos, Él estimula nuestros corazones con un amor recíproco”.

13 de agosto de 2012

Meditando "Juan 6" con Benedicto XVI



¡Queridos hermanos y hermanas!

La lectura del sexto capitulo del Evangelio de Juan, que nos acompaña en la Liturgia estos Domingos, nos ha llevado a reflexionar sobre la multiplicación milagrosa, en la que cinco panes y dos pescados fueron suficientes para saciar una multitud de cinco mil hombres, y sobre la invitación que Jesús dirige a cuantos había saciado de empeñarse por un alimento que permanece para la vida eterna. Él quiere ayudarles a comprender el significado profundo del prodigio que ha obrado: en el saciar en manera milagrosa su hambre física, los predispone a recibir el anuncio que Él es el pan bajado del cielo (cfr Jn 6,41), que sacia de forma definitiva. También el pueblo judío, durante el largo camino en el desierto, había probado un pan bajado del cielo, el maná, que lo había mantenido con vida, hasta la llegada a la tierra prometida. Ahora, Jesús habla de si como del verdadero pan bajado del cielo, capaz de mantener con vida no por un momento o por un trecho del camino, sino para siempre. Él es el alimento que da la vida eterna, porque es el Hijo unigénito de Dios, que está en el seno del Padre, venido para donar al hombre la vida en plenitud, para introducir al hombre en la vida misma de Dios.

12 de agosto de 2012

Solemnidad de la Asunción de la Virgen María: Guión litúrgico para la Misa



INTRODUCCIÓN:

Festejamos hoy la Asunción de la Virgen María, conmemorando que la Madre de Dios, al final de su vida terrena, fuera elevada en cuerpo y alma al cielo.
La Santísima Virgen María es la primera, dentro de los hijos de la Iglesia, que fue redimida por Cristo. Inmaculada desde su concpeción, fue siempre fiel a la voluntad de Dios. Al finalizar su peregrinación terrena fue asunta en cuerpo y alma por el Señor. Nosotros también esperamos un día la misma dicha.
Pediremos en esta Eucaristía al Señor, por intercesión de nuestra Madre celestial, la gracia de participar con ella de su misma gloria.
Que la omnipotencia suplicante de la Nueva Eva nos ayude a vivir como Ella, confiando que quienes vivimos unidos a Jesucristo, el único Salvador, alcanzaremos la Vida eterna.
Comenzamos la celebración de la Santa Misa cantando…

LITURGIA DE LA PALABRA:

María santísima fue siempre dócil a la Palabra de Dios. Ante el anuncio del Angel la Palabra se hizo Carne en ella. Abramos nuestro espíritu a la Palabra que hoy escuchamos en esta liturgia de la Iglesia de la cual María es proclamada como Madre.

11 de agosto de 2012

Santa Clara de Asís: Mendigando amor




Querido padre Tomás:

Adjunto a esta carta te envío una estampa de Santa Clara cuya memoria celebramos hoy. Fíjate que está sosteniendo una custodia con el Santísimo Sacramento. Así es como se la representa siempre en estampas, estatuas y vitrales de las iglesias.

Que se muestre a Santa Clara siempre con el Santísimo Sacramento, tiene dos significados. El primero es para expresar su gran amor a la Eucaristía; y el segundo, para demostrar su gran fe en el poder del Santísimo Sacramento.

Cuando su convento fue atacado por los vándalos, ella levantó a plena vista de ellos la custodia con el Santísimo Sacramento y se alejaron espantados. El Santísimo Sacramento salvó a su comunidad de la destrucción.

Cuando Santa Clara se encontró por primera vez con San Francisco, él le dijo que no creía que ella fuera sincera. Para probar su amor a Dios ella tenía que salir a la calle a mendigar pan. Como Santa Clara provenía de una familia muy adinerada, este acto requería tanta humildad en ese entonces en el siglo XIII, como se necesitaría hoy en el siglo XX.

10 de agosto de 2012

San Lorenzo, diácono y mártir: administró la sangre sagrada de Cristo




De los sermones de san Agustín, obispo (Sermón 304, 1-4)

La Iglesia de Roma nos invita hoy a celebrar el triunfo de san Lorenzo, que superó las amenazas y seducciones del mundo, venciendo así la persecución diabólica. Él, como ya se os ha explicado más de una vez, era diácono de aquella Iglesia. En ella administró la sangre sagrada de Cristo, en ella, también, derramó su propia sangre por el nombre de Cristo. El apóstol san Juan expuso claramente el significado de la Cena del Señor, con aquellas palabras: Como Cristo dio su vida por nosotros, también nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos. Así lo entendió san Lorenzo; así lo entendió y así lo practicó; lo mismo que había tomado de la mesa del Señor, eso mismo preparó. Amó a Cristo durante su vida, lo imitó en su muerte.

También nosotros, hermanos, si amamos de verdad a Cristo, debemos imitarlo. La mejor prueba que podemos dar de nuestro amor es imitar su ejemplo, porque Cristo padeció por nosotros, dejándonos un ejemplo para que sigamos sus huellas. Según estas palabras de san Pedro, parece como si Cristo sólo hubiera padecido por los que siguen sus huellas, y que la pasión de Cristo sólo aprovechara a los que siguen sus huellas. Lo han imitado los santos mártires hasta el derramamiento de su sangre, hasta la semejanza con su pasión; lo han imitado los mártires, pero no sólo ellos. El puente no se ha derrumbado después de haber pasado ellos; la fuente no se ha secado después de haber bebido ellos.

9 de agosto de 2012

Historias de santos con la Eucaristía



Beato Juan Pablo II – Ahí está Jesús

En su última celebración del Corpus Domini que presidió en 2004, el Papa ya no podía andar, de forma que hubo que fijar su silla a la plataforma del vehículo dispuesto para la procesión. Delante de él, sobre el reclinatorio, se exhibía el ostensorio con el Santísimo Sacramento. Poco después de la partida, Juan Pablo II se dirigió a uno de los maestros de ceremonias y le preguntó si podía arrodillarse. Con delicadeza, éste le explicó que era demasiado arriesgado, dado que el recorrido era bastante accidentado y eso menguaba la estabilidad del vehículo. Pasados unos minutos el Papa repitió: “Quiero arrodillarme”. Le respondieron que esperase a que el firme fuese mejor. Unos instantes después exclamó resuelto, casi gritando: “Ahí está Jesús. Por favor.” Dado que no era posible contradecirlo, los dos maestros de ceremonias lo ayudaron a arrodillarse en el reclinatorio. Como no lograba sostenerse con las piernas, el Papa intentó sujetarse aferrándose al borde de aquel, pero, casi de inmediato, tuvieron que sentarlo de nuevo en la silla. Pese a que el cuerpo ya no le respondía, su firmeza y entereza de ánimo seguía intacta.



Santa Teresa de Jesús. Camino de perfección

Pues, si cuando andaba en el mundo, de sólo tocar sus ropas sanaba los enfermos, ¿qué hay que dudar que hará milagros estando tan dentro de mí, si tenemos fe, y nos dará lo que le pidiéremos, pues está en nuestra casa? Y no suele Su Majestad pagar mal la posada, si le hacen buen hospedaje.

8 de agosto de 2012

Preparándonos al año de la Fe: La Eucaristía en el Credo del Pueblo de Dios de Pablo VI




De la solemne Profesión de fe que Pablo VI pronunció el 30 de junio de 1968, al concluir el Año de la fe proclamado con motivo del XlX centenario del martirio de los apóstoles Pedro y Pablo en Roma:

Nosotros creemos que la misa que es celebrada por el sacerdote representando la persona de Cristo, en virtud de la potestad recibida por el sacramento del orden, y que es ofrecida por él en nombre de Cristo y de los miembros de su Cuerpo místico, es realmente el sacrificio del Calvario, que se hace sacramentalmente presente en nuestros altares. Nosotros creemos que, como el pan y el vino consagrados por el Señor en la última Cena se convirtieron en su cuerpo y su sangre, que en seguida iban a ser ofrecidos por nosotros en la cruz, así también el pan y el vino consagrados por el sacerdote se convierten en el cuerpo y la sangre de Cristo, sentado gloriosamente en los cielos; y creemos que la presencia misteriosa del Señor bajo la apariencia de aquellas cosas, que continúan apareciendo a nuestros sentidos de la misma manera que antes, es verdadera, real y sustancial.

En este sacramento, Cristo no puede hacerse presente de otra manera que por la conversión de toda la sustancia del pan en su cuerpo y la conversión de toda la sustancia del vino en su sangre, permaneciendo solamente íntegras las propiedades del pan y del vino, que percibimos con nuestros sentidos. La cual conversión misteriosa es llamada por la Santa Iglesia conveniente y propiamente transustanciación. Cualquier interpretación de teólogos que busca alguna inteligencia de este misterio, para que concuerde con la fe católica, debe poner a salvo que, en la misma naturaleza de las cosas, independientemente de nuestro espíritu, el pan y el vino, realizada la consagración, han dejado de existir, de modo que, el adorable cuerpo y sangre de Cristo, después de ella, están verdaderamente presentes delante de nosotros bajo las especies sacramentales del pan y del vino, como el mismo Señor quiso, para dársenos en alimento y unirnos en la unidad de su Cuerpo místico.