24 de julio de 2012

Oración para la jornada mundial de la Juventud 2013




Con el fin de preparar a los fieles de toda la Iglesia universal, así como a los participantes que se darán cita en Brasil, los organizadores de la Jornada Mundial de la Juventud Río 2013 han hecho pública la oración oficial para esta gran cita juvenil, a desarrollarse en la capital carioca del 23 al 28 de julio del próximo año, y que contará con la presencia del santo padre. Dicha oración invita una vez más a los jóvenes a alimentarse de la eucaristía:

"¡Oh Padre! enviaste a Tu Hijo Eterno para salvar el mundo y elegiste hombres y mujeres para que, por Él, con Él y en Él proclamaran la Buena Noticia a todas las naciones. Concede las gracias necesarias para que brille en el rostro de todos los jóvenes la alegría de ser, por la fuerza del Espíritu, los evangelizadores que la Iglesia necesita en el Tercer Milenio.

¡Oh Cristo! Redentor de la humanidad, tu imagen de brazos abiertos en la cumbre del Corcovado acoge a todos los pueblos. En tu ofrecimiento pascual, nos condujiste por medio del Espíritu Santo al encuentro filial con el Padre. Los jóvenes, que se alimentan de la Eucaristía, te oyen en la Palabra y te encuentran en el hermano, necesitan tu infinita misericordia para recorrer los caminos del mundo como discípulos misioneros de la nueva evangelización.

¡Oh Espíritu Santo! Amor del Padre y del Hijo, con el esplendor de tu Verdad y con el fuego de tu amor, envía tu Luz sobre todos los jóvenes para que, impulsados por la Jornada Mundial de la Juventud, lleven a los cuatros rincones del mundo la fe, la esperanza y la caridad, convirtiéndose en grandes constructores de la cultura de la vida y de la paz y los protagonistas de un nuevo mundo. ¡Amén!"

23 de julio de 2012

La Misa por encima de todo



No hay novena, ni triduo, ni devoción que se pueda comparar a la eficacia impetratoria de una sola Misa.

¡Cuánta desorientación hay entre los fieles en torno al valor objetivo de las cosas! Lo que no obtengamos con la Santa Misa, jamás lo obtendremos con ninguna otra oración, por más piadosa que sea. Está muy bien realizar y ofrecer actos de piedad bendecidos y aprobados por la Iglesia; es indudable que Dios concede muchas gracias a través de ellos; pero coloquemos cada cosa en su lugar: LA MISA POR ENCIMA DE TODO.

P. Antonio Royo Marín op

22 de julio de 2012

La vida consagrada femenina: mujeres que derrochan unguento para el Señor como lo hizo la mujer del evangelio


En este día, 22 de julio memoria de Santa María Magdalena, miramos a las religiosas como aquellas mujeres llamadas a impregnar la Iglesia con el prefume de su consagración.

Leemos a la Madre Teresa:

... Nuestra vocación se basa en esta convicción: «Yo le pertenezco». Y como le pertenezco, El tiene que ser libre para usarme y yo tengo que abandonarme completamente...

... ¿Cuál es nuestra vocación? ¿A qué llamamos vocación? Nuestra vocación es Jesús. En la Escritura lo encontramos expresado con mucha claridad: «Te he llamado por tu nombre, eres precioso para mí... Te he llamado amigo mío. Las aguas no te ahogarán». (Las aguas simbolizan todas las tentaciones del mal.) «Te daré naciones; tú eres precioso para mí». «Cómo puede una madre olvidarse de su hijo o una mujer del hijo que lleva en sus entrañas? Pues aunque una madre pudiera olvidarse, yo nunca te olvidaré. Tú eres precioso para mí; te llevo grabado en la palma de mi mano».

¿Por qué estamos aquí? Sin duda porque hemos oído cómo Jesús nos llamaba por nuestro nombre. Somos como san Pablo. Una vez que cayó en la cuenta del amor de Cristo, no se preocupó de nada más. No le preocupó si era azotado o encarcelado. Para él sólo había una cosa importante: Jesucristo...

21 de julio de 2012

Domingo 16º durante el año (Ciclo b): Comentario a la liturgia de la Palabra de la Santa Misa



DOMINGO 16 DURANTE EL AÑO CICLO B

Al ver a la multitud, Jesús sintió compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.

Jesús sintió compasión. Una de las características mas fuertes de Jesús es esta de ser compasivo. Jesús sintió compasión hasta la entrañas, o sea hasta lo mas profundo de su ser, cuando vio a la multitud. Todos ellos lo conmovieron, le hicieron sentir con todas sus sensibilidades intimas lo profundo de su pena.

Dios es un Dios compasivo. Y esto significa, ante todo, que es un Dios que ha elegido ser Dios con nosotros. Es la Eucaristía donde Jesús nos sigue mostrando su compasión y que es el Emanuel. Y este es el hecho que lo muestra como un ser compasivo, el hacerse uno de nosotros. Entenderíamos muy pobremente los muchos relatos de milagros contenidos en los evangelios si quedásemos simplemente impresionados por el hecho de que personas enfermas fueron curadas, o muertos fueron resucitados, o demonios expulsados de los cuerpos. Lo importante en todos estos casos no es el milagro sino la profunda compasión que movía a Jesús a esas curaciones. El gran misterio no son las curaciones, sino la infinita compasión del corazón de Jesús que sigue latiendo en el Santísimo Sacramento del Altar.

20 de julio de 2012

La Eucaristía: Amistad con Jesús y fuente de todas las vocaciones



Del 28 de junio al 1 de julio, se ha desarrollado el anual Congreso de los Servicios Vocacionales Europeos (EVS), en el St. Patrick College de Maynooth, en Irlanda.

Presentándose en estrecha continuidad con el Congreso Eucarístico Internacional de Dublín, que ha concluido hace pocos días, el tema desarrollado ha sido “La Eucaristía, fuente de todas las Vocaciones: comunión, testimonio, misión (cf. In Verbo Tuo 17 d).

Los trabajos fueron guiados por el obispo auxiliar de la diócesis de Down and Connor, monseñor Donal McKeown, delegado de Vocaciones de la Conferencia Episcopal Irlandesa, y por el coordnador del EVS, padre Jorge Madureira Soares.

El ambiente de los trabajos, aún vividos en manera intensa y siempre muy participada y compartida, ha dejado espacio a relaciones profundas de fraternidad y de oportunos intercambios sobre los itinerarios vocacionales de los diversos países presentes. Es precisamente esta fraternidad la que constituye el valor añadido de estos encuentros y hace percibir a todos los participantes la alegría de trabajar en un ámbito a veces fatigoso, pero esencial para el Reino de Dios y la vida de la Iglesia, como es el vocacional.

La primera sesión de trabajo profundizó la temática desde el punto de vista teológico y eclesiológico, a través de la aportación del padre Laurent Villemin, Francia. Partiendo de algunas intuiciones del teólogo francés Henry De Lubac, en Corpus Mysticum, y a la luz de la reflexión de Juan Pablo II, Ecclesia vivit de Eucharistia, subrayó la importancia de la dimensión comunional de la Eucaristía, liberándola de la tentación de un siempre latente individualismo. No hay Eucaristía sin sacerdote; y no hay Eucaristía sin comunidad: ella es la raíz de toda auténtica oración vocacional y de toda opción de don de vida por el Señor Jesús.

19 de julio de 2012

Hora Santa: Adoración eucarística con el Beato Pier Giorgio Frassati




Guía: Este mes hemos celebrado la fiesta litúrgica de Pier Giorgio. La ‘cordada de amigos’ sujetada por él, que se había vuelto más firme, gracias al rezo común del Santo Rosario el pasado 6 de abril, celebra, a su guía celeste, en todas las partes del mundo, unida con "un pacto que no conoce confines terrenos, ni límites temporales: la unión en la oración" y juntos dicen: “Queremos ver a Jesús". Este es el momento para profundizar el secreto que Pier Giorgio descubrió, el secreto que nos permitirá "vivir, y no ir tirando", y nos volverá capaces de subir siempre ”Verso l’alto”: LA EUCARISTÍA. Queremos testimoniar aquella unión especial que unió a un joven con su más grande Amigo, al "Rey de Reyes": la ADORACIÓN NOCTURNA. Proponemos ofrecer hoy la adoración por todos aquellos jóvenes que todavía no han encontrado a Jesús, y quizás ni siquiera lo han buscado. Para hacerle a Pier Giorgio un regalo aún más especial, ofrezcamos la adoración de modo particular por aquellos que, muertos jóvenes como él, se encuentran todavía en el purgatorio, y que intensamente "quieren ver a Jesús". Pier Giorgio dio mucha importancia a la oración por los difuntos. En su obra de caridad se sintió responsable de aquel gran regalo que Jesús les ha hecho a los hombres, el de poder aliviar y rescatar las almas del purgatorio.

Qué gran alegría llenará hoy su corazón, como será luminosa su sonrisa, al saber que sus amigos "esparcidos por el orbe, pero estrechamente unidos por el vínculo de la Fe" junto a él, adoran y ven a Jesús en el Santísimo Sacramento, que gran alegría el poder ver numerosas almas de jóvenes pasar exultantes las puertas del Paraíso: he aquí nuestro regalo para él.

El lema de Pier Giorgio: "Cada día comprendo mejor la gracia de ser católico. Vivir sin Fe, sin un patrimonio que defender, sin luchar constantemente por la Verdad, no es vivir, sino ’ir tirando’, no vale la pena ‘vivir tirando’… "

18 de julio de 2012

La genuflexión ante el Santísimo Sacramento



En la segunda parte del "himno cristológico" de la Carta de san Pablo a los Filipenses, leemos, "Dios le exaltó y le otorgó el Nombre que está sobre todo nombre" (Fil 2, 9). Aquel que se ha abajado profundamente, tomando la condición de esclavo, ha sido exaltado, elevado por encima de todas las cosas por el Padre, que le dio el nombre de Kyrios, "Señor", la suprema dignidad y el señorío. Frente a este nuevo nombre, por cierto, que es el mismo nombre de Dios en el Antiguo Testamento, "toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese: que ‘Cristo Jesús es Señor’, para gloria de Dios Padre" (vv. 10-11).

Este himno de la Carta a los Filipenses nos ofrece dos claves importantes para nuestra oración. La primera es la invocación: "Señor", dirigida a Jesucristo, sentado a la diestra del Padre: Él es el único Señor de nuestra vida, en medio de tantos "dominadores" que la quieren dirigir y orientar. Por ello, se debe tener una escala de valores en los que la primacía le pertenece a Dios, para decir con san Pablo: "Juzgo que todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor" (Fil 3, 8). El encuentro con el Señor resucitado nos ha hecho comprender que él es el único tesoro por el que vale la pena consumir la propia existencia.