30 de junio de 2012

Primeros Mártires de la Iglesia de Roma




Leemos en el Catecismo de la Iglesia Católica (2473):

"El martirio es el supremo testimonio de la verdad de la fe; designa un testimonio que llega hastanla muerte. El mártir da testimonio de Cristo, muerto y resucitado, al cual está unido por la caridad. Da testimonio de la verdad de la fe y de la doctrina cristiana. Soporta la muerte mediante un acto de fortaleza. "Dejádme ser pasto de las fieras. Por ellas me será dado llegar a Dios" (San Ignacio de Antioquía)."

La Eucaristía mantiene un vínculo especial con el Martirio. Los mártires pueden dar la vida por Cristo gracias a que Cristo la entrega en la Eucaristía y se convierte en el Pan de los fuertes. De ahí la tradición litúrgica de ubicar reliquias de los mártires en el altar donde se actualiza el sacrificio pascual de Cristo.

29 de junio de 2012

Solemnidad de San Pedro y San Pablo: rezamos por el Santo Padre Benedicto XVI



En este día en que toda la Iglesia ora por el Sumo Pontífice, compartimos las palabras dirigidas por Benedicto XVI al incio del rezo del Angelus el domingo 10 de junio de 2012 en la celebración del Corpus Christi:

¡Queridos hermanos y hermanas!

Hoy, en Italia y en muchos otros países, se celebra el Corpus Christi, que es la solemnidad del Cuerpo y Sangre del Señor, la Eucaristía. Es una tradición muy viva, que por este día, se organicen solemnes procesiones con el Santísimo Sacramento por las calles y en las plazas. En Roma, esta procesión ya ha tenido lugar a nivel diocesano el pasado jueves, el mismo día de la fiesta, que cada año renueva en los cristianos la alegría y la gratitud por la presencia eucarística de Jesús en medio de nosotros.

La fiesta del Corpus Christi es un gran acto de culto público de la Eucaristía, sacramento en el que el Señor sigue estando presente incluso más allá del momento de la celebración, para estar siempre con nosotros, a lo largo del paso de las horas y de los días. Ya san Justino, que nos dejó uno de los testimonios más antiguos sobre la liturgia eucarística, dice que, después de la distribución de la comunión a los presentes, el pan consagrado se lo llevaban los diáconos a los ausentes (cf. Apologia 1,65). Por lo tanto, el lugar más sagrado de las iglesias es, precisamente, donde se custodia la Eucaristía. No puedo dejar de conmoverme al pensar en las muchas iglesias que fueron dañadas severamente por el reciente terremoto en Emilia Romagna, en el hecho de que el cuerpo eucarístico de Cristo, en el tabernáculo, ha permanecido en algunos casos bajo los escombros.

28 de junio de 2012

San Ireneo: "A partir de la Eucaristía tenemos la esperanza de resucitar"



Mas, como la Iglesia lo ofrece con simplicidad, ante Dios este sacrificio se le tiene por puro. Así dijo Pablo a los Filipenses: «Me siento lleno con los dones que me enviasteis por medio de Epafrodito, como un perfume de suavidad y un sacrificio aceptable que agrada a Dios» (Fil 4,18). Conviene, pues, que ofrezcamos a Dios el sacrificio y que en todo seamos gratos al Dios Demiurgo, con pensamientos puros, con fe sin hipocresía, con esperanza firme, fervientes en el amor, ofreciendo las primicias de sus creaturas. Y sólo la Iglesia ofrece esta oblación pura al Demiurgo, cuando la presenta en acción de gracias por los dones que provienen de la creación. Los judíos ya no la ofrecen, porque sus manos están llenas de sangre (Is 1,15); pues rechazaron al Verbo, por medio del cual se ofrece a Dios el sacrificio. Pero tampoco lo ofrece ninguna de las comunidades de los herejes: porque unos llaman Padre a alguien diverso del Demiurgo, si le ofrecieran una creatura, lo mostrarían ansioso de lo que pertenece a otro y codicioso de lo ajeno. Y por su parte, quienes pregonan que todas las creaturas que nos rodean fueron hechas de la penuria, ignorancia y pasión, ofreciendo el fruto de la ignorancia, de la pasión y de la penuria pecan contra su Padre, más ofendiéndolo que dándole gracias.

¿Cómo les constará que el pan sobre el que se han dado gracias, es el cuerpo de su Señor, y el cáliz de su sangre, si no creen en el Hijo del Demiurgo del mundo, es decir, en su Verbo, por el cual el árbol da fruto, las fuentes manan y la tierra da primero el tallo, después de un poco la espiga, y por fin el trigo lleno en la espiga? (Mc 4,27-28)

¿Cómo dicen que se corrompe y no puede participar de la vida, la carne alimentada con el cuerpo y la sangre del Señor? Cambien, pues, de parecer, o dejen de ofrecer estas cosas. Por el contrario, para nosotros concuerdan lo que creemos y la Eucaristía y, a su vez, la Eucaristía da solidez a lo que creemos. Le ofrecemos lo que le pertenece, y proclamamos de manera concorde la unión y comunidad entre la carne y el espíritu. Porque, así como el pan que brota de la tierra, una vez que se pronuncia sobre él la invocación (epíklesin) de Dios, ya no es pan común, sino que es la Eucaristía compuesta de dos elementos, terreno y celestial, de modo semejante también nuestros cuerpos, al participar de la Eucaristía, ya no son corruptibles, sino que tienen la esperanza de resucitar para siempre.

27 de junio de 2012

San Cirilo de Alejandría nos invita a renovarnos por medio de la Eucaristía



Nació el año 370. Practicó la vida monacal. Una vez ordenado presbítero, acompañó a su tío, obispo de Alejandría, y el año 412 le sucedió en el cargo. Combatió con energía las enseñanzas de Nestorio y fue la figura principal del Concilio de Éfeso. Murió el año 444.
El santo nos invita a renovar nuestra vida por medio de la Eucaristía:

" Asegura, pues, Dios Padre que ha de haber una innovación y reforma del sacerdocio, e indica claramente que el modo de dar culto a Dios no ha de ser otra cosa que el misterio presente de Cristo.

Dijo de nuevo por Ezequiel de los elegidos al ministerio sacerdotal: Estos se acercarán y me servirán y estarán en mi presencia para ofrecerme sacrificios, grosura y sangre, dice el Señor Dios. Estos entrarán en mi santuario y éstos se me acercarán a mi mesa para servirme (Ez. 44,15).

Y la grosura y la sangre y los servicios sobre la mesa, ¿acaso no diríamos con razón que son el misterio de Cristo."

26 de junio de 2012

Frases de San Josemaría Escriva de Balaguer sobre la Eucaristía



"La presencia de Jesús vivo en la Hostia Santa es la garantía, la raíz y la consumación de su presencia en el mundo."

"El amor de la Trinidad a los hombres hace que, de la presencia de Cristo en la Eucaristía, nazcan para la Iglesia y para la humanidad todas las gracias."

"Viene a mi memoria una encantadora poesía gallega, una de esas Cantigas de Alfonso X el Sabio. La leyenda de un monje que, en su simplicidad, suplicó a Santa María poder contemplar el cielo, aunque fuera por un instante. La Virgen acogió su deseo, y el buen momje fue trasladado al paraíso. Cuando regresó, no reconocía a ninguno de los moradores del monasterio: su oración, que a él le había parecido brevísima, había durado tres siglos. Tres siglos no son nada, para un corazón amante. Así me explico yo esos dos mil años de espera del Señor en la Eucaristía."

25 de junio de 2012

29 de Junio, día del Papa: Guión litúrgico para la Misa



29 junio
Solemnidad, San Pedro y San Pablo
Día del Papa

Antes que entre el celebrante

Hoy la Iglesia celebra, con toda solemnidad, el día del Papa, y recuerda de manera especialísima, a los santos apóstoles Pedro y Pablo, a San Pedro como fundador de la Iglesia instituida por Cristo y a San Pablo, como incansable propagador del mensaje evangélico, ambos hasta dar la vida en el martirio.

También hoy pediremos especialmente por nuestro querido Pontífice, Benedicto XVI, Vicario de Cristo en la tierra, rogando que el Señor lo acompañe en su total entrega de apacentar el rebaño de Dios.

Cantamos….

24 de junio de 2012

¡Qué hermoso es Jesús Sacramentado!



Carta del Obispo de Córdoba, España. S.E.R. Mons Demetrio Fernández en ocasión de la Jornada Eucarística Diocesana 2012

¡Qué hermoso es Jesús Sacramentado!

La Jornada Eucarística Diocesana que hemos celebrado el pasado sábado 16 ha significado un encuentro gozoso y festivo de la Comunidad diocesana en torno a Jesús Sacramentado. Se concluye de esta manera un trienio largo de acento pastoral en la Eucaristía como fuente y culmen de la vida de la Iglesia. Jesucristo continúa siendo “ayer, hoy y siempre” (Hb 13,8) el centro de la vida de la Iglesia, el tesoro más grande que lleva en su seno para dárselo al mundo.

Terminado este trienio, continuaremos valorando mejor este Santísimo Sacramento. Sobre todo, en la misa dominical, cumpliendo el precepto de asistir a Misa todos los domingos y fiestas de guardar; cultivando la adoración eucarística antes y después de comulgar: “Que nadie coma la carne de Cristo, si no la ha adorado previamente”, nos recuerda san Agustín; y llevando ese amor recibido a la vida diaria en el amor fraterno a los demás.