19 de noviembre de 2011

AICA informa sobre la inauguración de una capilla de Adoración Perpetua

Este domingo 20 de noviembre, fiesta de Cristo Rey, a las 20, se inaugurará la primera capilla de Adoración Perpetua de la provincia de Corrientes, en la iglesia Santa Rita (Bolívar y Córdoba, Corrientes).

La ceremonia, que será presidida por el arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik, se iniciará en la explanada del Instituto de Cardiología de Corrientes (Bolívar esquina Córdoba), y luego se celebrará la misa de entronización del Santísimo, en Santa Rita.

Se invita, a quienes participen de esta celebración, a llevar algún objeto blanco, como por ejemplo, pañuelos, globos, flores; para acompañar el saludo jubiloso y triunfal a Jesús, Rey de Reyes.

“Deseamos compartir con la comunidad católica la inmensa alegría de celebrar a Cristo Rey con la bendición de que la feligresía pueda contar a partir de ese día, con la presencia de Jesús Eucarístico para ser adorado las 24 horas del día, a perpetuidad”, asegura un comunicado del arzobispado.

En la invitación, el párroco de la catedral, y asesor de la adoración eucarística perpetua, presbítero Eduardo Romero Olguín, destacó “la inmensa alegría que representa para la comunidad católica poder, en el marco de la celebración de la solemnidad de Cristo Rey, entronizar el Santísimo Sacramento, presencia de Jesús Eucarístico para ser adorado a perpetuidad las veinticuatro horas del día en la iglesia Santa Rita en nuestra ciudad”.+

18 de noviembre de 2011

El Himno Eucarístico compuesto por San Tomás de Aquino

En el siguiente link se puede escuchar la melodía tradicional del Himno “Tantum Ergo”

http://youtu.be/KyHj762i4eM

Fue compuesto por Santo Tomás de Aquino, en el año 1264, a petición del Papa Urbano IV para celebrar la institución de la Solemnidad de Corpus Christi. También para esta fiesta el mismo Papa pidió a Santo Tomás de Aquino que compusiera el Oficio Litúrgico propio. “Tantum ergo” es parte del himno “Pange Lingua”, y comprendelas últimas dos de seis estrofas de este último. Fue escrito en latín, y en la Iglesia se canta, desde entonces (desde hace más de 800 años) durante la adoración al Santísimo Sacramento.

Santo Tomás expresa en este himno que la lengua humana cante el misterio del glorioso Cuerpo y la preciosa Sangre, y que sólo a través de la luz de la fe todos nuestros sentidos se pueden postrar ante la Eucaristía, en la que el Verbo hecho carne convierte el Pan verdadero en su propia carne.

La traducción de las seis estrofas es la siguiente:

Canta, lengua, el misterio del cuerpo glorioso
y de la sangre preciosa que el Rey de las naciones,
fruto de un vientre generoso,
derramó como rescate del mundo.

Nos fue dado, nos nació, de una Virgen sin mancilla;
y después de pasar su vida en el mundo,
una vez esparcida la semilla de su palabra,
terminó el tiempo de su destierro
dando una admirable disposición.

En la noche de la última Cena,
reunido a la mesa con los hermanos,
después de observar plenamente la ley sobre la comida legal, se da, con sus propias manos, como alimento para los Doce.

El Verbo hecho carne convierte con su Palabra
el pan verdadero en su Carne,
y el vino puro se convierte en la Sangre de Cristo.
Y aunque fallan los sentidos,
basta la sola fe para confirmar
al corazón recto en esa verdad.

Veneremos, pues, inclinados tan gran Sacramento;
y la antigua figura ceda el puesto al nuevo rito;
la fe supla la incapacidad de los sentidos.

Al Padre y al Hijo sean dadas alabanza y júbilo,
salud, honor, poder y bendición;
una gloria igual sea dada al que de uno y de otro procede. Amén.

En latín:


Pange, língua, gloriósi Córporis mystérium.
Sanguinísque pretiósi, quem in mundi prétium,
fructus ventris generósi
Rex effúdit géntium.

Nobis datus, nobis natus ex intácta Vírgine,
et in mundo conversátus,
sparso verbi sémine, sui moras incolátus
miro cláusit órdine.

In suprémæ nocte cœnæ,
recumbens cum frátribus,
observáta lege plene, cibis in legálibus,
cibum turbæ duodénæ se dat suis mánibus.

Verbum caro,
panem verum, Verbo carnem éfficit, f
itque sanguis Christi merum,
et si sensus déficit, ad firmándum
cor sincérum sola fides súfficit.

Tantum ergo Sacraméntum venerémur cérnui;
et antíquum documéntum novo cedat rítui; præstet fides supplementum sénsuum deféctui.

Genitóri, Genitóque laus et iubilátio;
salus, honor, virtus quoque sit et benedíctio;
procedénti ab utróque compar sit laudátio.
Amen.






17 de noviembre de 2011

10 nuevos sacerdotes en la Arquidiócesis de Buenos Aires

Para saber qué es un sacerdote hay que saber primero qué es un sacrificio. Hoy día la palabra "sacrificio" se usa con muchos significados. Pero, en sentido estricto, original, es la ofrenda de un don a Dios hecha por un grupo por la mediación de alguien que tiene el derecho de representar a ese grupo. El propósito de la ofrenda es dar culto colectivo a Dios; es decir, reconocer el supremo dominio de Dios sobre los hombres, agradecerle sus mercedes, satisfacer por los pecados de los hombres y pedirle sus beneficios. Dios no necesita nuestros dones, pues todo lo que existe lo hizo Él. Incluso aunque le ofreciéramos una montaña de diamantes, éstos, en sí, no tendrían valor alguno a los ojos de Dios. Hasta que Jesús se nos dio a Sí mismo como ofrenda perfecta en el Santo Sacrificio de la Misa, el hombre no tenía nada que ofrecer a Dios y que fuera realmente digno de Él.



Recemos para que los 10 nuevos sacerdotes que se ordenarán el próximo 19 de noviembre sean fieles a esta vocación de ofrecer piadosamente el Santo Sacrificio de la Misa

Jesús se hizo a sí mismo el Pan de Vida y el Hambriento



"Cree que Él, Jesús, está bajo la apariencia del Pan y que Él, Jesús, se encuentra en el hambriento, el desnudo, el enfermo, el que está sólo, el no querido, el que no tiene hogar, el indefenso y el desesperado"

Pensamiento de la Beata Madre Teresa de Calcuta

15 de noviembre de 2011

Himno Liturgico Christus Vincit



http://youtu.be/WxFR7n39z7o





Solmenidad de Cristo Rey: último domingo del año litúrgico

Cristo es el Rey del universo y de cada uno de nosotros.
Es una de las fiestas más importantes del calendario litúrgico, porque celebramos que Cristo es el Rey del universo. Su Reino es el Reino de la verdad y la vida, de la santidad y la gracia, de la justicia, del amor y la paz.
La fiesta de Cristo Rey fue instaurada por el Papa Pío XI el 11 de Marzo de 1925.
El Papa quiso motivar a los católicos a reconocer en público que el mandatario de la Iglesia es Cristo Rey.


Posteriormente se movió la fecha de la celebración dándole un nuevo sentido. Al cerrar el año litúrgico con esta fiesta se quiso resaltar la importancia de Cristo como centro de toda la historia universal. Es el alfa y el omega, el principio y el fin. Cristo reina en las personas con su mensaje de amor, justicia y servicio. El Reino de Cristo es eterno y universal, es decir, para siempre y para todos los hombres.
Con la fiesta de Cristo Rey se concluye el año litúrgico. Esta fiesta tiene un sentido escatólogico pues celebramos a Cristo como Rey de todo el universo. Sabemos que el Reino de Cristo ya ha comenzado, pues se hizo presente en la tierra a partir de su venida al mundo hace casi dos mil años, pero Cristo no reinará definitivamente sobre todos los hombres hasta que vuelva al mundo con toda su gloria al final de los tiempos, en la Parusía.
Si quieres conocer lo que Jesús nos anticipó de ese gran día, puedes leer el Evangelio de Mateo 25,31

Guia de los ritos iniciales de la Misa de Cristo Rey





Último Domingo del Tiempo « Durante el Año »
JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO


SOLEMNIDAD


A. RITOS INICIALES: GUIÓN


1. Reunido el pueblo, el sacerdote se dirige al altar, con los ministros, mientras se entona el canto de entrada o se recita por G. y fieles



Antífona de entrada Ap 5, 12; 1, 6
G. y ASAMBLEA

El Cordero que ha sido inmolado*es digno de recibir el poder y la riqueza,


*la sabiduría, la fuerza y el honor. * A él pertenecen la gloria y el imperio para siempre.


G. o Coro o Grupo de Lectores


Tu trono está afianzado firmemente*en tu templo te glorifican los santos Señor


G. y ASAMBLEA


El Cordero que ha sido inmolado*es digno de recibir el poder y la riqueza,


*la sabiduría, la fuerza y el honor. * A él pertenecen la gloria y el imperio para siempre.



Cuando llega al altar, habiendo hecho con los ministros una inclinación profunda, o la genuflexión si el sagrario está en el presbiterio, venera el altar con un beso y, si es oportuno, inciensa la cruz y el altar, e imágenes o reliquias expuestas que están dentro del presbiterio. Después se dirige con los ministros a la sede con sus manos juntas. Nunca se queda en el altar.

Terminado el canto de entrada, el sacerdote y los fieles, de pie, se santiguan con la señal de la cruz, mientras el sacerdote,
vuelto hacia el pueblo, porque se supone celebra ad orientem, dice:



G: Notemos cuál debe ser la postura tradicional de las manos y dedos al signarnos.
En el nombre del Padre, y del Hijo y del
Espíritu Santo.

El pueblo responde: Amén.


2. Después el sacerdote, extendiendo y cerrando a tiempo las manos, saluda al pueblo, diciendo: La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios Padre y la comunión del Espíritu Santo


estén con todos ustedes


O bien:


G: No descuidemos el saludo tradicional del Rito Romano para uso de presbíteros y diáconos El Señor esté con ustedes. _______________________________________________________

El obispo, en vez de las anteriores fórmulas, en este primer saludo dice:


Este es el saludo tradicional del Rito Romano para uso de obispos
La paz esté con ustedes.


______________________________________________________


El pueblo responde: Y con tu espíritu.


3. El sacerdote o el diácono, u otro ministro, puede hacer una monición muy breve para introducir a los fieles en la Misa del día.


Mis Hermanos: Hoy es el último domingo del año litúrgico. Que Cristo Rey del Universo nos transforme para que podamos consagrarle todo lo que somos, hacemos y tenemos. Así Jesucristo llegará a ser realmente “todo en todos”.

Acto penitencial


El domingo, especialmente en el tiempo pascual, en lugar del acto penitencial habitual, en algunas ocasiones puede hacerse la bendición y aspersión del agua en memoria del Bautismo, como aparece en el Apéndice II.


4. A continuación se hace el acto penitencial, al que el sacerdote invita a los fieles, diciendo: FÓRM. I


Hermanos:
Para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados.

Se hace una breve pausa de real oración en silencio. Después, todos hacen en común la fórmula de la confesión general:
Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante ustedes, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión;


Y, golpeándose el pecho 3 veces con las puntas juntas de todos los dedos, dicen:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.


Luego, prosiguen:
Por eso ruego a santa
María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos
y a ustedes, hermanos,
que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.



Sigue la absolución del sacerdote nunca destinada a nuestros pecados mortales.



Dios todopoderoso
tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.


El pueblo responde: Amén.


7. Siguen las invocaciones: Señor, ten piedad (Kyrie eléison), si no se han dicho ya en alguna de las fór-mulas del acto penitencial. La tradición romana las ha conservado, sin traducirlas al latín, en el griego de la 1ª comunidad cristiana. Por tanto, también pueden conservarse en griego para la misa en castellano.


G. Señor, ten piedad o Kyrie eleison R. Señor, ten piedad o Kyrie eleison
G. Cristo, ten piedad o Christe eleison R. Cristo, ten piedad o Christe eleison
G. Señor, ten piedad o Kyrie eleison R. Señor, ten piedad o Kyrie eleison

8. A continuación, cuando está prescripto, se canta o se dice el himno angélico “antiquísimo y venerable”, cuya letra es INALTERABLE en cuanto perteneciente al Ordinario:


G: Notemos que, como siempre, al nombre de “Jesús” se hará inclinación de cabeza cuando la forma es recitada (pero también de hombros cuando la forma es cantada). Este himno habitualmente debería cantarse y tanto en el canto como en la recitación puede ejecutarse por todos o alternándolo a 2 coros.



Gloria a Dios en el Cielo,
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos, te adoramos,
te glorificamos, te damos gracias.
Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso.
Señor Hijo único
, Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre:
Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros:
porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo
, Jesucristo,
con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.


9. Acabado el himno, el sacerdote, con las manos juntas, dice: Oremos.
Y todos, junto con el sacerdote, oran
realmente en silencio durante un breve espacio de tiempo.
Entonces, el sacerdote, con las manos extendidas
pero cerrándolas para la conclusión, dice la oración colecta, que cierra los Ritos Iniciales y desde la primera reforma del Misal es siempre única.



Oremos.

Dios todopoderoso y eterno,
que quisiste restaurar todas las cosas por tu amado Hijo, Rey del universo,
te pedimos que la creación entera, liberada de la esclavitud del pecado,
te sirva y te alabe eternamente.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo


en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


Al final de la cual, el pueblo aclama: Amén.