2 de julio de 2010

Codigo de Derecho Canónico

TÍTULO III.
DE LA SANTÍSIMA EUCARISTÍA

Canon 897.

El sacramento más augusto, en el que se contiene, se ofrece y se recibe al mismo Cristo Nuestro Señor, es la santísima Eucaristía, por la que la Iglesia vive y crece continuamente. El Sacrificio eucarístico, memorial de la muerte y resurrección del Señor, en el cual se perpetúa a lo largo de los siglos el Sacrificio de la cruz, es el culmen y la fuente de todo el culto y de toda la vida cristiana, por el que se significa y realiza la unidad del pueblo de Dios y se lleva a término la edificación del cuerpo de Cristo. Así pues los demás sacramentos y todas las obras eclesiásticas de apostolado se unen estrechamente a la santísima Eucaristía y a ella se ordenan.

Canon 898.

Tributen los fieles la máxima veneración a la santísima Eucaristía, tomando parte activa en la celebración del Sacrificio augustísimo, recibiendo este sacramento frecuentemente y con mucha devoción, y dándole culto con suma adoración; los pastores de almas, al exponer la doctrina sobre este sacramento, inculquen diligentemente a los fieles esta obligación.


CAPÍTULO I.
DE LA CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA

Canon 899.

1. La celebración eucarística es una acción del mismo Cristo y de la Iglesia, en la cual Cristo Nuestro Señor, substancialmente presente bajo las especies del pan y del vino, por el ministerio del sacerdote, se ofrece a sí mismo a Dios Padre, y se da como alimento espiritual a los fieles unidos a su oblación.

2. En la Asamblea eucarística, presidida por el Obispo, o por un presbítero bajo su autoridad, que actúan personificando a Cristo, el pueblo de Dios se reúne en unidad, y todos los fieles que asisten, tanto clérigos como laicos, concurren tomando parte activa, cada uno según su modo propio, de acuerdo con la diversidad de órdenes y de funciones litúrgicas.

3. Ha de disponerse la celebración eucarística de manera que todos los que participen en ella perciban frutos abundantes, para cuya obtención Cristo Nuestro Señor instituyó el Sacrificio eucarístico.


Canon 917.

Quien ya ha recibido la santísima Eucaristía, puede recibirla otra vez el mismo día solamente dentro de la celebración eucarística en la que participe, quedando a salvo lo que prescribe el canon 921.2.


para más info pueden dirigirse a

http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/cdc.l4p1t3.html#

Oh Divina Eucaristía - Jesús Eucarístico está entre nosotros

Cuando San Juan Vianney llegó a la villita insignificante de Ars, alguien le dijo con amargura: "¡Aquí no hay nada que hacer!", y el Santo le replicó: "Por lo tanto, hay mucho por hacer."

E inmediatamente comenzó a actuar. ¿Qué fué lo que hizo? Se levantaba a las 2:00 de la mañana e iba a orar cerca del altar en la Iglesia obscura. Recitaba el Oficio Divino, hacía su meditación y se preparaba para la Santa Misa. Después del Santo Sacrificio de la Misa, hacía su Acción de Gracias y permanecía en oración hasta el mediodía. Siempre permanecía en oracíon arrodillado en el piso sin soporte alguno, con el Rosario entre sus dedos y sus ojos fijos en el Tabernáculo.

Las cosas siguieron así por un corto tiempo.

Pero entonces ... tuvo que empezar a cambiar su horario; y las cosas llegaron a tal punto, que se requirió un cambio completo en su programa. Jesús Eucarístico y la Santísima Virgen María, atrajeron poco a poco almas a esa pobre parroquia, hasta el punto de que la Iglesia no parecia bastante grande para contener la multitud, y el Confesionario del Santo Curato se vió inundado con hileras interminables de penitentes. El santo cura se vió obligado a escuchar confesiones por 10, 15 y hasta 18 horas diarias. ¿Cómo fue que se logro tal transformación? Esta habia sido una Iglesia pobre, con un altar sin usarse por mucho tiempo, un Tabernáculo vacío, un confesionario anticuado, y un sacerdote de poco talento, sin medios para hacer nada. ¿Como pudieron estas cosas sufrir un cambio tan asombroso en esa villita obscura?

Podemos hacer la misma pregunta estos días, refiriéndonos a San Juan Rotundo (Giovanni Rotondo), un pueblo en Gargano, Italia. Hasta hace unas pocas décadas, era un lugar obscuro, ignorado entre los despeñaderos escabrosos de un promontorio. Hoy día, San Giovanni Rotondo es un centro de vida espiritual y cultural, y su reputación es internacional. Tambien aquí hubo un fraile emfermizo y poco prometedor, un Convento antiguo y malgastado, una Iglesia descuidada y un Tabernáculo siempre abandonado en el que este pobre fraile se acababa entre sus dedos las cuentas del Rosario, en una recitacion incansable.

¿Cómo se realizó el cambio? ¿Qué fué lo que causó la maravillosa transformación que vino a Ars y a San Giovanni Rotondo, al grado que cientos de miles y quiza millones de personas, han ido ahí de todas partes del mundo?

Sólo Dios pudo lograr tales transformaciones, usando según Su manera, "y aun lo que no es, para destruir lo que es." (1 Cor. 1:28) Todo se debe a El, al poder divino e infinito de la Eucaristía, a la gran fuerza de atracción que irradia de todo Tabernáculo, y que irradió de los Tabernáculos de Ars y San Giovanni Rotondo, y que tocó a las almas por medio del ministerio de esos dos sacerdotes, verdaderos "Ministros del Tabernáculo y Distribuidores de los misterios de Dios." (1 Cor. 4:1)

Preguntemos: ¿Qué es la Eucaristía? Es Dios entre nosotros. Es Nuestro Señor Jesucristo presente en los Tabernáculos de nuestras Iglesias, con Su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Es Jesús oculto bajo las especies de pan, pero real y físicamente presente en la Hostia consagrada, de modo que El vive en medio de nosotros, trabaja en nosotros y para nosotros y está a nuestra disposición. Jesús Eucarístico es el verdadero Emmanuel, "Dios con nosotros." (Mateo 1:23)
"La Fe de la Iglesia nos dice el Papa Pío XII es ésta: Que es Uno y el mismo, el Verbo de Dios y el Hijo de María, quien sufrió en la Cruz, quien está presente en la Eucaristía, y quien reina en el Cielo."

Jesús Eucarístico está aquí, con nosotros, como un hermano, como un amigo, como el esposo de nuestras almas. El desea venir a nosotros, ser nuestro alimento para la vida eterna, nuestro amor, nuestro sosten. El quiere hacernos parte de su Cuerpo Místico en el que El nos pueda redimir y salvar, y así, llevarnos al Reino de los Cielos para hacernos partícipes de la felicidad eterna de amor.
Con la Eucaristía, Dios hos ha dado verdaderamente todo. San Agustín exclamó: "Aún cuando Dios es Todopoderoso, es incapaz de dar más; aún cuando es Sabiduría Suprema, no sabe cómo dar más; aun cuando es inmensamente rico, no tiene más que dar."

A la Eucaristía entonces debemos ir. A Jesús debemos volver; a Jesús, quien desea darse a nosotros a fin de hacernos suyos convirtiéndonos "como Dioses." "Jesús, Alimento de las almas fuertes, - decía Sta. Gemma Galgani, - fortaléceme, purifícame, hazme como Dios." Recibamos la Eucaristía con un corazón puro y ardiente. Así es como lo han hecho los Santos. No debiera ser muy difícil para nosotros familiarizarnos con este misterio inefable. El estudio, meditación y reflección sobre la Eucaristía, debe ocupar un lugar muy importante en nuestro programa diario. Será el momento más rico en bendiciones en nuestro día.

Conocer, amar, vivir la Eucaristía...

El texto completo lo podemos leer en:
http://www.fatima.org/span/prayer/intro.asp

Panis Angelicus / Pan de los angeles



Latín:

Panis angelicus
fit panis hominum;
Dat panis coelicus
figuris terminum:
O res mirabilis!
manducat Dominum
Pauper, servus, et humilis.
Te trina Deitas
unaque poscimus:
Sic nos tu visita,
sicut te colimus;
Per tuas semitas
duc nos quo tendimus,
Ad lucem quam inhabitas.
Amen.

Español:

Pan de los Angeles,
se convierte en pan de los hombres;
El Pan del cielo
termina con todas las prefiguraciones:
¡Oh cosa admirable!
Consume a tu Señor
el pobre,siervo y humilde.
Rogamos a Ti,
Dios, Uno en Tres,
Que así vengas a nosotros,
como a ti te damos culto.
Por tus caminos
guíanos adonde anhelamos,
a la luz en la que moras.
Amén.

Algunos santos de este mes y su amor a Jesús Eucaristía

San Antonio María Zaccaria, sacerdote y fundador (5 de Julio)

San Antonio María sentía un gran cariño por la Sagrada Eucaristía, donde está Cristo presente en la Santa Hostia, con su Cuerpo, Sangre, alma y divinidad. Por eso propagó por todas partes la devoción de las Cuarenta Horas, que consiste en dedicar tres días cada año, en cada templo, a honrar solemnemente a la Sma. Eucaristía con rezos, cantos y otros actos solemnes de culto.

Otra de sus grandes devociones era la pasión y muerte de Cristo. Cada viernes, a las tres de la tarde hacía sonar las campanas, para recordar a la gente que a esa hora había muerto Nuestro Señor. Siempre llevaba una imagen de Jesús crucificado, y se esmeraba por hacer que sus oyentes meditaran en los sufrimientos de Jesús en su Pasión y Muerte, porque esto aumenta mucho el amor hacia el Redentor. Y una tercera devoción que lo acompaño en sus años de sacerdocio fue un enorme entusiasmo por las Cartas de San Pablo. Su lectura lo emocionaba hasta el extremo, y de ellas predicaba, y a sus discípulos les insistía en que leyeran tan preciosas cartas frecuentemente, y que meditaran en sus importantísimas enseñanzas. A él le sucedió lo que le ha pasado a miles y millones de creyentes en el mundo entero, que al leer las Cartas de San Pablo han descubierto en ellas unos mensajes celestiales tan interesantes que quedan entusiasmados para siempre por su lectura y meditación.

los que quieran saber más de la vida de este santo pueden ir a
http://www.ewtn.com/spanish/saints/Antonio_Mar%C3%ADa_Zaccaria.htm

Santa María Goretti, adolescente mártir por conservar la castidad (6 de Julio)

Amor intenso al Señor

María desde muy chica anhelaba recibir la Sagrada Eucaristía. Según era costumbre en la época, debía esperar hasta los once años, pero un día le preguntó a su madre:
-Mamá, ¿cuándo tomaré la Comunión?. Quiero a Jesús.
-¿Cómo vas a tomarla, si no te sabes el catecismo? Además, no sabes leer, no tenemos dinero para comprarte el vestido, los zapatos y el velo, y no tenemos ni un momento libre.
-¡Pues nunca podré tomar la Comunión, mamá! ¡Y yo no puedo estar sin Jesús!
-Y, ¿qué quieres que haga? No puedo dejar que vayas a comulgar como una pequeña ignorante.

Ante estas condiciones, María se comenzó a preparar con la ayuda de una persona del lugar, y todo el pueblo la ayuda proporcionándole ropa de comunión. De esta manera, recibió la Eucaristía el 29 de mayo de 1902.
La comunión constante acrecienta en ella el amor por la pureza y la anima a tomar la resolución de conservar esa angélica virtud a toda costa. Un día, tras haber oído un intercambio de frases deshonestas entre un muchacho y una de sus compañeras, le dice con indignación a su madre: -Mamá, iqué mal habla esa niña! -Procura no tomar parte nunca en esas conversaciones. -No quiero ni pensarlo, mamá; antes que hacerlo, preferiría...Y la palabra morir queda entre sus labios. Un mes después, sucedería lo que ella sentenció.


Si querés saber más de su vida, podes leer en http://www.aciprensa.com/testigosdefe/goretti.htm

Veronica Giuliani, abadesa (9 de Julio)

El encuentro con Jesús Eucarístico: la primera Comunión

Cuando el padre de Orsola se trasladó a Piacenza, en calidad de jefe de aduanas del duque de Parma, fueron a vivir con él también sus hijas y, de 1669 a 1672, permanecieron por tres años en aquella ciudad.
Orsola tenía entonces sólo nueve años. Su más grande deseo era recibir a Jesús en la santa Comunión.
El Señor la atraía con gracias especiales. Ya de pequeña, cuando por primera vez, hacia los dos años, su mamá la llevó a la iglesia para tomar parte en la Misa, la niña había gozado de una extraordinaria manifestación, que recuerda en estos términos: "Yo vi al niño Jesús y traté de correr hacia el sacerdote, pero nuestra madre me detuvo".

Cada vez que su madre o sus hermanas comulgaban, ella gustaba de ponerse junto a ellas, y dice que le "parecían entonces más bellas de rostro".

Finalmente el 2 de febrero de 1670 se acercó por vez primera al banquete Eucarístico. Refiere: "Recuerdo que la noche antes no pude dormir ni un momento. A cada instante pensaba que el Señor iba a venir a mí. Y pensaba qué le iba a pedir cuando viniese, qué le iba a ofrecer. Hice el propósito de hacerte -el don de toda mí misma; de pedirle su santo amor, para amarle y para hacer su voluntad divina.

Cuando fui a comulgar por primera vez, paréceme que en aquel momento quedé fuera de mí. Paréceme recordar que, al tomar la sagrada Hostia, sentí un calor tan grande que me encendió toda. Especialmente en el corazón sentía como quemárseme y no volvía en mí misma ."

Más info de su vida en http://www.corazones.org/santos/veronica_giuliani.htm

San Benito, abad, patrón de Europa y patriarca del monasticismo(11 de Julio)

San Benito ha legado a las futuras generaciones dos tesoros vivos, ambos testigos de una misma realidad: la experiencia de Dios. Un primer legado es la forma de vida practicada por él, puesta por escrito en su Regla monástica, que ha sido un camino de santidad para miles de monjes y monjas. Su segundo legado, unido al anterior, es la espiritualidad, esto es, el ejercicio de virtudes y la concreción de la vida según el Espíritu de Dios.

El espacio privilegiado de búsqueda y encuentro con Dios, lo tiene el monje, como todo cristiano, en la liturgia, que en el monasterio se celebra diariamente en siete momentos, resaltando la Eucaristía, que es el centro de la vida de oración del monje.

hablando de él, Benedicto XVI nos dijo:

“He querido llamarme Benedicto XVI. Este nombre evoca la extraordinaria figura del gran "patriarca del monacato occidental", san Benito de Nursia. La progresiva expansión de la orden benedictina, por él fundada, ejerció un influjo inmenso en la difusión del cristianismo en todo el continente… y constituye un punto de referencia fundamental para la unidad de Europa y un fuerte recuerdo de las irrenunciables raíces cristianas de su cultura y de su civilización. De él conocemos la recomendación que hizo a los monjes en su Regla: «No antepongáis absolutamente nada a Cristo». Al inicio de mi servicio como Sucesor de Pedro pido a san Benito que nos ayude a mantener firmemente a Cristo en el centro de nuestra existencia. Que él ocupe siempre el primer lugar en nuestros pensamientos y en todas nuestras actividades.”

Benedicto XVI, primera audiencia general, 27 de abril de 2005


para mas info...
http://members.fortunecity.es/monaterio/Pagina_nueva4.htm

Teresa de los Andes, religiosa (13 de Julio)

Muy niña aún, entabla con el Padre Capellán este diálogo encantador:
- Padrecito, vámonos al cielo.
- Bien, vamos. Pero, ¿dónde está el cielo?
- Allá, en los Andes. Mírelos qué altos son, que tocan al cielo.
Está bien, hijita. Pero fíjate: cuando hayamos trepado esos montes, el cielo estará mucho más arriba. No; ése no es el camino del cielo. ¿Sabes dónde está el verdadero camino del Cielo? En el Sagrario, donde está Jesús.

mas info en
http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=910

De los escritos espirituales de Santa Teresa de Jesús (Diario y cartas, Los Andes, 1983, 373, 359, 376)

Sólo Jesús es hermoso. El sólo puede hacerme gozar. Lo llamo, lo lloro, lo busco dentro de mi alma. Quiero que Jesús me triture interiormente para ser hostia pura donde El pueda descansar. Quiero estar sedienta de amor para que otras almas posean ese amor. Que yo muera a las criaturas y a mí misma para que El viva en mí. 
¿Hay algo bueno, bello, verdadero que podamos concebir que en Jesús no esté? Sabiduría, para la cual no hay nada secreto; poder, para el cual nada existe imposible; justicia, que lo hace encarnarse para satisfacer por el pecado; providencia, que siempre vela y sostiene; misericordia, que jamás deja de perdonar; bondad, que olvida las ofensas de sus criaturas; amor, que reune todas las ternuras de una madre, del hermano, del esposo y que haciendolo salir del abismo de su grandeza, lo liga estrechamente a sus criaturas; belleza que extasía…¿Qué otra cosa imaginas que no esté en este Hombre-Dios?
 Temes acaso que el abismo de la grandeza de Dios y el de tu nada jamás podrán unirse? Existe en El el amor; y esta pasión lo hizo encarnarse para que viendo un Hombre-Dios, no temieran acercarse a Él. Esta pasión hízolo convertirse en pan, para poder asimilar y hacer desaparecer nuestra nada en su Ser infinito. Esta pasión le hizo dar su vida, muriendo muerte de cruz.
¿Temes acercarte a El? Míralo rodeado por los niños. Los acaricia, los estrecha contra su corazón. Míralo en medio de su rebaño fiel, cargando sobre sus hombros a la oveja infiel. Míralo sobre la tumba de Lázaro. Y oye lo que dice a Magdalena: Mucho se le ha perdonado porque ha amado mucho. ¿Qué descubres en estos rasgos del Evangelio, sino un corazón bueno, dulce, tierno, compasivo, un corazón, en fin, de un Dios? 
Él es mi riqueza infinita, mi beatitud, mi cielo.

mas info en
http://www.ewtn.com/spanish/saints/teresa_de_los_andes.htm

Buenaventura, obispo y doctor de la Iglesia (15 de Julio)

Oración de San Buenaventura

Traspasa, dulcísimo Jesús y Señor mío, la médula de mi alma con el suavisísimo 
y saludabilísimo dardo de tu amor; con la verdadera, pura y santísima caridad
 apostólica, a fin de que mi alma desfallezca y se derrita siempre sólo en amarte 
y en deseo de poseerte: que por Ti suspire, y desfallezca por hallarse en los 
atrios de tu Casa; anhele ser desligado del cuerpo para unirse contigo.
Haz que mi alma tenga hambre de Ti, Pan de los Ángeles, alimento de las almas 
santas, Pan nuestro de cada día, lleno de fuerza, de toda dulzura y sabor, y de 
todo suave deleite.
Oh Jesús, en quien se desean mirar los Ángeles: tenga siempre mi corazón 
hambre de Ti, y el interior de mi alma rebose con la dulzura de tu sabor; 
tenga siempre sed de Ti, fuente de vida, manantial de sabiduría y de ciencia,
 río de luz eterna, torrente de delicias, abundancia de la Casa de Dios: que te 
desee, te busque, te halle; que a Ti vaya y a Ti llegue; en Ti piense, de Ti hable,
y todas mis acciones encamine a honra y gloria de tu nombre, con humildad y 
discreción, con amor y deleite, con facilidad y afecto, con perseverancia hasta
el fin; para que Tú solo seas siempre mi esperanza, toda mi confianza, mi riqueza
, mi deleite, mi contento, mi gozo, mi descanso y mi tranquilidad, mi paz, 
mi suavidad, mi perfume, mi dulzura, mi comida, mi alimento, mi refugio, mi 
auxilio, mi sabiduría, mi herencia, mi posesión, mi tesoro, en el cual esté siempre 
fija y firme e inconmoviblemente arraigada mi alma y mi corazón.
Amén.

extraído de
http://www.ewtn.com/SPANISH/prayers/Santa%20Misa/orac_misa_SanBuenaventura.htm


Nuestra Señora del Carmen, 16 de Julio

Desde los antiguos ermitaños que se establecieron en el Monte Carmelo, Los Carmelitas han sido conocidos por su profunda devoción a la Santísima Virgen. Ellos interpretaron la nube de la visión de Elías (1 Reyes 18, 44) como un símbolo de la Virgen María Inmaculada. Ya en el siglo XIII, cinco siglos antes de la proclamación del dogma, el misal Carmelita contenía una Misa para la Inmaculada Concepción.

En las palabras de Benedicto XVI, 15,VII,06:
"El Carmelo, alto promontorio que se yergue en la costa oriental del Mar Mediterráneo, a la altura de Galilea, tiene en sus faldas numerosas grutas naturales, predilectas de los eremitas. El más célebre de estos hombres de Dios fue el gran profeta Elías, quien en el siglo IX antes de Cristo defendió valientemente de la contaminación de los cultos idolátricos la pureza de la fe en el Dios único y verdadero. Inspirándose en la figura de Elías, surgió al Orden contemplativa de los «Carmelitas», familia religiosa que cuenta entre sus miembros con grandes santos, como Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, Teresa del Niño Jesús y Teresa Benedicta de la Cruz (en el siglo, Edith Stein). Los Carmelitas han difundido en el pueblo cristiano la devoción a la Santísima Virgen del Monte Carmelo, señalándola como modelo de oración, de contemplación y de dedicación a Dios. María, en efecto, antes y de modo insuperable, creyó y experimentó que Jesús, Verbo encarnado, es el culmen, la cumbre del encuentro del hombre con Dios. Acogiendo plenamente la Palabra, «llegó felizmente a la santa montaña» (Oración de la colecta de la Memoria), y vive para siempre, en alma y cuerpo, con el Señor. A la Reina del Monte Carmelo deseo hoy confiar todas las comunidades de vida contemplativa esparcidas por el mundo, de manera especial las de la Orden Carmelitana, entre las que recuerdo el monasterio de Quart, no muy lejano de aquí [Valle de Aosta]. Que María ayude a cada cristiano a encontrar a Dios en el silencio de la oración.

Para aquellos que quieran información sobre el escapulario, su significado, la promesa... etc, les recomiendo este link
http://www.aciprensa.com/Maria/nsrcarmen/escapulario.htm

Pedro Crisólogo, obispo y doctor de la Iglesia (30 de Julio)

Tanta altura y piedad tuvo su predicación que mereció el apelativo de crisólogo: palabra de oro.

Recomendaba mucho la comunión frecuente y exhortaba a sus oyentes a convertir la Sagrada Eucaristía en su alimento de todas las semanas.

Afirmó que Cristo «es el pan, que sembrado en la Virgen, leudado en la carne, amasado en la pasión, cocido en el horno del sepulcro, conservado en la Iglesia, llevado a los altares, suministra cada día a los fieles un alimento celeste».

recomiendo uno de sus sermones, se puede leer en:
http://www.corazones.org/espiritualidad/espiritualidad/oracion_ayuno_miseric.htm

Si querés saber más sobre su vida, podés ir a:
http://www.corazones.org/santos/pedro_crisologo.htm

San Ignacio de Loyola, presbítero, fundador de la Compañía de Jesús (31 de Julio)

"...Preparando el altar, y después de revestirme, y durante la Misa, movimientos internos muy intensos y muchas e intensas lágrimas y llanto, con frecuente pérdida del habla, y también al final de la Misa, y por largos períodos durante la misa, en la preparación y después, la clara visión de nuestra Señora, muy propicia ante el Padre, hasta tal grado, que las oraciones al Padre y al Hijo y en la consagración, no podía sino sentir y verla, como si fuera parte o la puerta, para toda la gracia que sentía en mi corazón. En la consagración de la Misa, ella me enseñó que su carne estaba en la de su Hijo, con tanta luz que no puedo escribir sobre ello. No tuve duda de la primera oblación ya hecha"

extraído de “la misa segun los santos”
http://www.corazones.org/sacramentos/eucaristia/santos_misa.htm


Oración de San Ignacio a la Sagrada Eucaristía

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.

¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame. Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe. Por los siglos de los siglos.

Amén






Si Alguien quiere mas info de los santos del mes...
http://es.catholic.net/santoral/mes.php?mes=7

1 de julio de 2010

Entrevista a Benidicto XVI, hecha por sacerdotes de todo el mundo

P. – Santo Padre, soy don Atsushi Yamashita y vengo desde Asia, precisamente desde Japón. El modelo de sacerdote que Su Santidad nos ha propuesto este Año, el Cura de Ars, ve en el centro de la existencia y del ministerio la Eucaristía, la Penitencia sacramental y personal y el amor al culto, dignamente celebrado. He visto los signos de la austera pobreza de san Juan María Vianney y también de su pasión por las cosas preciosas para el culto. ¿Cómo vivir estas dimensiones fundamentales de nuestra existencia sacerdotal, sin caer en el clericalismo o en una alienación de la realidad, que el mundo de hoy no permite?

R. – Gracias. Por tanto, la pregunta es cómo vivir la centralidad de la Eucaristía sin perderse en una vida puramente cultual, ajenos a la vida de cada día de las demás personas. Sabemos que el clericalismo es una tentación de los sacerdotes en todos los siglos, también hoy; tanto más importante es encontrar la forma verdadera de vivir la Eucaristía, que no es cerrarse al mundo, sino precisamente la apertura a las necesidades del mundo. Debemos tener presente que en la Eucaristía se realiza este gran drama de Dios que sale de sí mismo, deja – como dice la Carta a los Filipenses – su propia gloria, sale y desciende hasta ser uno de nosotros, y desciende hasta la muerte en la Cruz (cfr Fil 2). La aventura del amor de Dios, que deja, se abandona a sí mismo para estar con nosotros – esto se hace presente en la Eucaristía; el gran acto, la gran aventura del amor de Dios y la humildad de Dios que se dona a nosotros. En este sentido la Eucaristía debe considerarse como el entrar en este camino de Dios. San Agustín dice, en el De Civitate Dei, libro X: "Hoc est sacrificium Christianorum: multi unum corpus in Christo", es decir: el sacrificio de los cristianos es el estar unidos por el amor de Cristo en la unidad del único cuerpo de Cristo.

El sacrificio consiste precisamente en salir de nosotros, en dejarnos atraer a la comunión del único pan, del único Cuerpo, y así entrar en la gran aventura del amor de Dios. Así debemos intentar celebrar, vivir, meditar siempre la Eucaristía, como esta escuela de liberación de mi “yo”: entrar en el único pan, que es pan de todos, que nos une en el único Cuerpo de Cristo. Y por tanto, la Eucaristía es, de por sí, un acto de amor, nos obliga a esta realidad del amor por los demás: que el sacrificio de Cristo es la comunión de todos en su Cuerpo. Y por tanto, de esta forma, debemos aprender la Eucaristía, que es además lo contrario del clericalismo, de cerrarse en sí mismos. Pensemos también en la Madre Teresa, verdaderamente el ejemplo más grande de este siglo, en este tiempo, de un amor que se deja a sí mismo, que deja todo tipo de clericalismo, de alejamiento del mundo, que va a los más marginados, a los más pobres, a las personas a punto de morir, y que se da totalmente al amor por los pobres, por los marginados. Pero Madre Teresa que nos dio este ejemplo, la comunidad que sigue sus huellas suponía siempre como primera condición de una fundación suya la presencia de un tabernáculo. Sin la presencia del amor de Dios que se da no sería posible realizar ese apostolado, no habría sido posible vivir en ese abandono de sí mismos; sólo insertándose en este abandono de sí en Dios, en esta aventura de Dios, en esta humildad de Dios, podían y pueden llevar a cabo este gran acto de amor, esta apertura a todos. En este sentido, diría: vivir la Eucaristía en su sentido original, en su verdadera profundidad, es una escuela de vida, es la protección más segura contra toda forma de clericalismo.

27 de junio de 2010

"Dejen que los niños vengan a mí"

(Mateo 19, 14)

Una tarde en una misión en Trenque Lauquen, después de haber compartido un largo rato de charla en una casa, me acerqué a la capilla donde estaba expuesto el Santísimo. Antes de entrar me encontré con un par de hermanitos. Ella debe haber tenido unos seis años, y él, cinco. Me preguntaron a dónde iba, y les dije que iba a saludar a un Amigo, que si querían venir conmigo... a lo cual con total naturalidad me contestaron: "¡si!".

La capilla estaba casi vacía, solo una persona estaba adorando. Nos sentamos los tres en un banco, yo en el medio, y ellos dos, muy cerca mío, a cada lado. Cerré los ojos, me puse en presencia de Dios, y recé un ratito... pero no paraba de sentir la mirada de los chicos sobre mí. Entonces les empecé a explicar que ahí adelante, en el altar, dentro de la custodia, en ese círculo blanco, estaba Jesús. Pero que estaba realmente presente ahí, escondido, chiquito, mirándonos contento de que lo habíamos ido a visitar.

Los dos me escuchaban muy atentamente todo lo que les explicaba, mientras miraban a Jesús enfrente nuestro. Me quedé callada por unos instantes, viéndolos mirar hacia delante, con una concentración absoluta, preguntándome qué estarían pensando después de lo que les dije... Entonces me acerqué a la chiquita, y le dije: "Jesús está ahí enfrente, ¿lo ves?", y ella me dijo con total seguridad: "sí, lo veo".

Ese "sí, lo veo", creo que fue la manifestación de fe más transparente y sincera que escuché en mi vida. Tanto, que aún después de tantos años, me sigo emocionando cada vez que recuerdo esa anécdota que Dios me regaló. Y le sigo pidiendo que me regale un corazón, así de sencillo, así de pobre, así de transparente como el que tienen los niños.

19 de junio de 2010

Su Sangre

¿Por qué Jesús ha querido darnos no sólo Su Cuerpo sino también Su Sangre?
Para nosotros la sangre no es más que una parte de nuestro cuepo. Pero, en la mentalidad de la Biblia es otra cosa. (Lo dice muy bien el P. Cantalamesa en su libro). La Sangre estaba considerada como la sede de la vida. Por lo tanto si la sangre es la sede de la vida, entonces, el derramamiento de sangre es signo de la muerte. Dándonos Su Sangre, Jesús nos da su muerte con todo lo que ello emplica: el perdón de los pecados, el don del Espíritu. ¡¡QUE IMPORTANTE ES LA SANGRE DE CRISTO!!

Y Qué importante es entonces el signo del vino que la contiene de una manera especial. (Si bien sabemos que todo Cristo está presente en cada Eucaristía)

En la sangre descubrimos el símbolo de todo el dolor que hay en la tierra. Por eso al altar no sólo presentamos el trabajo del hombre sino también todo el sufrimiento. El vino que se acerca al altar es una oportunidad para acercar el sufrimiento del hombre que unido al sufrimento de Crsito puede ser redentor.

Pero hay algo más todavía en el signo del vino. Una significación especial. De la que María sabe mucho. MUCHÍSIMO.
¿Qué representa el vino para los hombres? Representa la alegría, la fiesta. El vino no está hecho sólo para beber, sino también para brindar. No representa tanto lo útil como el pan, sino más bien lo que deleita.
Jesús multiplica los panes por la necesidad de la gente; pero en Caná de Galilea multiplca el vino para la alegría de los novios y de los invitados. Y MARÍA ESTABA ATENTA PARA QUE NO FALTARA EL VINO. De esto está atenta María. De que no falte el vino. No sólo que no falte lo necesario, sino también de que no falte la ALEGRÍA, LA FIESTA.

Si Jesús hubiese elegido para la Eucaristía pan o agua salamente, habría indicado tan sólo la santificación del sufrimiento (pan y agua son sinónimos de ayuno, de penitencia. María misma habla de ayuno a pan y agua)
¡Pero no! jesús también usa el vino. Ahora bien. ¿No es contradictorio decir que la Sangre es signo de sufrimiento y alegría a la vez? NO, porque no es excluyente. El sacrificio de Cristo en el altar es un sacrificio hecho por amor. "No se vive el amor sin el dolor" dice el libro de la imitación de Crsito.

Pensemos en el primer hijo, o en los priemros hijos de un matrimonio jóven. Eso implica mucho sacrificio y mucha renuncia. Pero también lleva mucha, muchísima alegría.
El VINO de la EUCARISTÍA representa la alegría del sacrificio. Así a la Eucaristía podemos llevar todo, no hay nada que quede afuera. En ella pueden ir ofrecidos el dolor y toda la alegría, no sólo nuestra sino de todos los hombres.
Y de hecho, si tenemos que prestar atención especial para llevar algo a la Eucaristía, yo diría que prestemos atención al vino, a la alegría. ¿Por qué? Porque muchas veces encontramos más natural dirigirnos a Dios en el dolor y no tanto en la alegría. Nos dirigimos con más ansias a Dios cuando somos visitados por alguna desgracia y tenemso necesidad de Él. Y las alegrías, en cambio, preferimos gozarlas solos, a escondidas, casi sin que Dios lo sepa. Y sin embargo todo lo contrarios es lo que experimentó María en la bodas de Caná. Lo primero que Jesús quier compartir es Su gozo.
Qué alegría si aprendiéramos a vivir y a llevar a cada Eucaristía las alegrías de la vida, es decir la acción de gracias a Dios por todo lo que nos da. La Presencia y la Mirada de Dios sobre nosotros no están para arruinar nuestras alegrías, sino para multiplicarlas.